Salamanca: arte, cultura y diversión

Si todavía no tienes planes para el próximo puente de diciembre, te proponemos una escapada a la ciudad de la cultura, Salamanca.

Es una de las ciudades estudiantiles del país por excelencia, y es que la capital charra cuenta con la Universidad más antigua de España y la primera de Europa en ostentar el título de Universidad.

Por sus pedregosas calles han paseado personajes tan ilustres como Miguel de Unamuno, Cervantes, Antonio de Nebrija, Fray Luis de León o Torrente Ballester, entre otros muchos.

Su casco antiguo conserva la magia de aquellos días en los que la cultura y la educación estaban al alcance de sólo unos pocos adoctrinados, mientras que hoy las dos Universidades, tanto la pública como la Pontificia, cuentan con miles de estudiantes procedentes de todas partes del mundo.

Por eso, no es de extrañar que la oferta nocturna de la ciudad sea inmensa. Salamanca, a pesar de ser una ciudad pequeña, no descansa de noche prácticamente ningún día de la semana, ya que además de bibliotecas, lo que no faltan son bares o discotecas que abren hasta el amanecer.

Su centro neurálgico es la Plaza Mayor, nombrada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en donde cada día se dan cita miles de jóvenes debajo del reloj que está situado justo en el edificio central y que corresponde al Ayuntamiento. La plaza está rodeada de bares de tapas y, en los meses de calor, de terrazas. Un buen sitio de tapeo, en donde no te cobran como a un turista y se come bien, está situado en uno de los laterales de la plaza, El Cervantes.

En diciembre, el último jueves del mes antes de las vacaciones de Navidad, a las 12 de la noche se celebra en esta plaza la Nochevieja Universitaria. Una tradicional fiesta en la que los estudiantes celebran con sus amigos su última noche del año en la ciudad antes de partir a su ciudad de origen. Aunque este año, el Ayuntamiento se niega a celebrarla debido al gran número de asistentes del pasado curso.

La capital charra tiene muchos y muy diferentes ambientes nocturnos. Una de las zonas más concurridas y en donde te puedes encontrar bares de todo tipo es en Gran Vía, con bares como el Ubalinda o La Dolce Vita. Y, si continuamos por las callejuelas que nos llevan hasta la plaza mayor, de camino nos encontraremos con la zona de San Justo, que ofrece un ambiente más punk o rockero, con su emblemática discoteca, el Potemkin.

Catedral de Salamanca

Una de las zonas con un encanto especial es Libreros. Esta zona, situada al lado de la Catedral, es ideal para ir a tomarse unas copas al principio de la noche, ya que no abre hasta muy tarde. Sus calles están cercadas por facultades de distintas carreras y durante el día, goza de mucho ambiente. El Puccini es uno de los lugares favoritos de los jóvenes que se dejan caer por aquí en los descansos. A dos minutos está la plaza Anaya, punto de encuentro de malabaristas durante la época cálida del curso.

Si te encuentras por esta zona no puedes dejar pasar la ocasión de acercarte hasta el edificio principal de la Universidad de Salamanca (la pública), cuya fachada es el símbolo más memorable de la ciudad. Cada año, millones de estudiantes (además de turistas) se acercan hasta allí para intentar encontrar, entre toda la ornamenta esculpida en su puerta, la famosa rana de Salamanca.

Según la leyenda, aquellos estudiantes que la encuentren sin ayuda aprobarán la carrera, mientras que los que no sean capaces de verla, irán a septiembre.

Por otra parte, a unos cinco minutos, está la Universidad Pontificia, cuya dimensión es sorprendente. Longitudinalmente ocupa más de la mitad de la calle de la compañía, una de las más transitadas. Además, en el principio de esta calle se encuentra la biblioteca Casa de Las Conchas, cuyo nombre hace alusión a la cantidad de conchas esculpidas en su fachada. Además, esta calle sirvió de escenario a películas como Tuno Negro o Los fantasmas de Goya.

En su final, nos encontramos con la zona de Bordadores, en donde se encuentran diferentes bares antiguos como el Camelot, cuyos interiores tienen cierto aire medieval. Y, a escasos dos minutos está la antigua discoteca Morgana.

Y, como lo mejor siempre se deja para el final, no podrás abandonar la ciudad sin antes dejarte caer por Van Dyck, la sagrada calle de los pinchos. Con una gran oferta de bares muy económicos, aquí podrás encontrarte con las mejores tapas de panceta, jamón ibérico de Guijuelo, costillas, pinchos morunos, etc. Una exquisitez para el paladar.

Hablar de Salamanca llevaría escribir páginas y páginas, pero como el espacio es limitado, con esto tendrás suficiente para pasar un fin de semana sobrado de cultura y diversión pues en la capital charra ambas cosas van de la mano.

Autor: Laura Fernandez

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