Restaurante Daps: rediseño por dentro y por fuera

El restaurante Daps de Barcelona no sólo ha cambiado su imagen sino que la renovación también se ha notado en su carta. Blinis de queso, medallones de buey o cócteles elaborados son sólo algunas de sus propuestas.


El restaurante Daps
ha cambiado. Y no sólo lo ha hecho en su imagen, como ocurre con muchos locales, sino que también ha modificado su carta y su actitud. Ahora todo su espíritu respira juventud y se ha convertido en un lugar al que acudir tanto si quieres relajarte después del trabajo con un cóctel como si lo que deseas es una buena cena con una relación calidad/precio aceptable.

La responsable de su cambio de imagen es Isabel López, quien se inspiró en la exposición Small Building” en el Victoria & Albert Museum para experimentar con las texturas de la madera, tal y como se hace en Japón. El local está dividido en dos partes: una es la zona de bar, destinada a tomar cócteles y que actualmente está potenciando el concepto Networking y la otra es la zona de comedor, donde los clientes pueden disfrutar de las especialidades de la carta.

Nosotras tuvimos la oportunidad de conocer el ambiente de “bar” el día de la re-inauguración del local con el nuevo diseño, así que la semana pasada acudimos a probar el restaurante propiamente dicho, con mucha curiosidad provocada por lo que habíamos visto aquel día. Antes de comentar la comida, es deber hacer una mención especial al servicio ya que desde la encargada de las relaciones públicas de Daps hasta los camareros se mostraron solícitos y amables en todo momento.

La carta del Daps sorprende por su contenido, ya que a simple vista el restaurante parece uno de estos lugares con platos de nombres complicados y precios inalcanzables para los ciudadanos de a pie. Sin embargo, en esta carta puedes encontrar desde pa amb tomaquet a hamburguesas con patatas fritas caseras sin que la cifra que les acompaña en el lateral te de ganas de salir corriendo.

Nuestra elección fue empezar con una torre de mozzarela y tomate y unos blinis de queso que recomendamos sin duda alguna como tentempié. Seguimos con una elección mixta: rape para una y medallones de buey con saquitos de queso brie para otra, también muy buenos (aunque si el comensal es de buen apetito es mejor que se pida dos platos ya que las cantidades no son excesivas). La cena terminó con un coullant de chocolate acompañado de helado, para compartir.

Un apunte: si quieres darle un toque especial a tu cena, sustituye el tradicional vino por un mojito. Parece una opción arriesgada, pero llenarás tu velada de sabor (y además, los del Daps son especialmente remarcables).

Autor: Carmen Lopez

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