Relaciones: lo que ocurre después de la palabra “fin”

Hay características de ese chico que acabas de conocer que acabarán por volverte loca, no es que queramos ser agoreras, pero es la realidad. Olvídate de los finales felices de las películas y aprende a respirar hondo y a aceptarle tal y como es. Si puedes.

En las películas románticas la palabra “fin” aparece en el mejor momento: el primer beso, la boda, la primera noche juntos. Casi siempre terminan con el comienzo de algo, bien sea la relación, la vida en común, el primer hijo ¿Por qué? Pues porque si cuentan lo que ocurre después le tendrían que cambiar el género y clasificarla como “drama” o “bélica”. Sí, estamos exagerando, pero al principio todo parece muy bonito y sobre todo: nos dan igual los fallos, porque estamos enamoradas del amor.

Pero cuando pasa el tiempo –y pasa para todos, amiga- ninguna de las dos partes está tan dispuesta a tolerar esos pequeños fallos de su pareja que en un principio te parecían encantadores. La torpeza de ella que a él le despertaba el instinto protector ahora le saca de quicio. El despiste de él, en un principio adorable para ella, ahora le provoca ganas de gritarle. Aquellos pequeños fallitos que le daban color a su personalidad y que apenas eran puntitos en el horizonte de la relación ahora se extienden como una mancha de petróleo en la orilla de la playa.

Entonces ¿Es que la confianza da asco? Bueno, pues sí. Los libros de psicología baratos y de autoayuda y las amigas repelentes y resabidas (que se enorgullecen de tener Porno Sex izle Mobil Porno porno izle pornorelaciones perfectas que –¡secreto!- seguramente sean mentira) te dirán que con comunicación y respeto mutuo se pueden superar todos los problemas. Que respires hondo y le digas, educadamente, lo que te molesta de él. Cuando notes como la ira sube por la boca del estómago al ver su última acción irritante, tendrás ganas de tirarle el libro de autoayuda a la cabeza.

¿Qué hago? ¿Le dejo? No, no nos pongamos radicales. Que haya cosas de él que te saquen de quicio es normal y no quiere decir que no le quieras o que ya no estés enamorada de él. Sólo significa que os conocéis más y que, obviamente, hay cosas que no te gustan.

Racionaliza la situación: en el momento te será difícil, pero cuando te calmes piénsalo bien ¿Es para tanto? ¿De verdad te ataca tanto los nervios que no puedes tolerarlo? Seguramente no, pero posiblemente te hayas obsesionado con ello y lo hayas magnificado. Racionalízalo y vuelve a la cordura.

Tú tampoco eres perfecta, nena: seguro que un montón de cosas de esas que le echas en cara como que es desordenado, un cerdo o que pasa de todo pueda devolvértelas a ti. Es posible que cuando tú te pongas a gritarle como una histérica que tiene toda su ropa tirada por la casa, él señale 3 o 4 prendas tuyas que descansan alegremente en el suelo. Así que no te pongas histérica o, por lo menos, cúbrete las espaldas antes de gritarle y esconde las pruebas de tus delitos.

Págale con su propia moneda: no nos referimos a que entres en una espiral de venganza sino a que si, por ejemplo, él pasa de todo en casa tú también. Relajada, sin agobios. Cuando en una semana el piso sea un caos, él reaccionará. Y esa actitud, no sólo para la casa sino para todo. Psicología inversa, que se llama.

Adelántate a los acontecimientos: si te pone del hígado que vaya con sudadera de capucha a cualquier sitio, regálale un jersey pre-cio-so antes de esa cena tan importante (para ti) que tenéis. Si su timidez te irrita especialmente cuando estáis en grupo, intenta que se siente al lado de alguien muy abierto y que sepas que le va a dar conversación. Por ejemplo.

Neutraliza tu mal rollo: cuando entres en un bucle de pensamientos podridos acerca de él, páralo en seco e intenta pensar cosas buenas y que te encanten de tu novio. Eso servirá para calmarte. A no ser que no se te ocurra nada: ahí estás jodida. Mejor piensas en buscarte a otro.

Imagen de “Scott Pilgrim vs The World”

Autor: Carmen Lopez

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