Qué cosas son las que ellos no entienden de nosotras (de verdad)

Hay cosas que un hombre nunca jamás va a entender, básicamente porque está biológicamente incapacitado para ello. Así que mejor ni te esfuerces en explicárselo, mejor intentas que ni repare en ello.

Este artículo no quiere ser, ni mucho menos, una de esas diatribas contra el género masculino, ni una exposición sobre la guerra de sexos, ni un análisis profundo sobre los problemas de comunicación de la pareja. Sólo es la observación de un hecho objetivo: hay cosas que los tíos no entienden sobre nosotras (lo mismo que hay cosas que nosotras somos incapaces de entender de ellos).

No sólo es educacional, obviamente, sino que también hay una parte de biología intrínseca en el problema. Si ellos no sufren esa especie de danza africana que bailan nuestras hormonas ciertos días al mes, van a ser incapaces de entender el que te eches a llorar porque te da los buenos días o que le montes un escándalo de dimensiones apocalípticas porque te ha dicho que llegará tarde a cenar.

En un imparable afán antropológico, he mirado a mi alrededor y les he preguntado a los hombres con los que convivo habitualmente (novio, amigos, compañeros de trabajo) cuáles son las cosas que no entienden de nosotras. Esto es lo que me han comentado. Pobrecitos.

Los cambios hormonales: da igual hasta que tu novio sea médico. Cuando vea tu transformación de Dr.Jekyll en Mr.Hyde querrá huir a un mundo en el que sólo existan hombres. No le des más importancia, está biológicamente incapacitado para entenderlo.

La relación que mantienes con esa amiga a la que en realidad odias: no intentes disimularlo, pero hay amigas del alma a las que en realidad consideras unas zorras. Vale, puede que no sean amiguísimas tuyas pero están en tu círculo y en el fondo no las soportas. Así que cuando llegas a tu casa las pones a caldo con tu novio. Él no entiende por qué sigues siendo amiga de ellas. Para poder seguir criticándolas, obviamente.

La pasión que desarrollamos por ciertas cosas, como las cajas. Según uno de nuestros encuestados, a las mujeres nos fascinan las cajas vacías, sin nada dentro. No entienden que las cajas se pueden llenar, por lo visto. Y mejor guardar los pendientes o bueno, cualquier cosa, en una caja bonita que en una fea. Es lógico ¿no? Las cajas son guays. Hasta hay tiendas dedicadas a la venta de cajas exclusivamente.

Que comentemos la ropa: por lo visto ellos no comentan la ropa, ni la que llevan ellos ni la que llevan en las series que ven ni en las películas. Por lo visto, nosotras lo hacemos constantemente, pero para eso está la ropa ¿no? Hay series que se mantienen sólo por la calidad de los estilismos de las protagonistas (véase, por ejemplo, Gossip Girl). Y además, hay cosas que te compras sólo para que tu amiga (a la que odias) te tenga envidia y te diga: “Ah, que vestido más bonito”.

Que nos neguemos en rotundo de entrada a cosas a las que luego cedemos. Y no estamos hablando (sólo) de sexo. Un ejemplo: tu novio te dice que quiere salir esa noche y tú, poseedora de la verdad universal y de una furia irrevocable, te empeñas en que no, no, no y no, de ninguna manera. Al final le montas un pollo épico y cuando ya te has calmado, acabas diciendo que si, que ahora te apetece. Extrapola este comportamiento a cualquier otra situación.

Las demostraciones de afecto públicas con tus amigas. No odias a todas tus amigas obviamente. De hecho hay a algunas a las que quieres mucho así que ¿Por qué no demostrárselo? Si a todo lo que llegan ellos es a darse palmadas en la espalda o abrazos que más bien parecen demostraciones de lucha libre, es cosa suya.

Intentar dar envidia a tus exnovios. No entiendo qué es lo que no entienden, así que no voy a tratar de explicarlo. Además, ellos también lo hacen.

Imagen de “Olvídate de mi”

Autor: Carmen Lopez

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