Quantic Love: ¡Entrevistamos a Sonia Fernández-Vidal!

¿Has oído hablar de Quantic Love? Te aseguramos que está siendo todo un éxito y que la crítica está encantada con esta novela tan seductora, apetecible positiva y original. Nosotras hemos hablado con Sonia Fernández-Vidal. ¿Te gustaría enterarte de todo lo que nos ha contado? ¡Estate atenta a todos los detalles de nuestra entrevista!

En un escenario puramente científico, entre experimentos, ecuaciones físicas y laboratorios, la joven Laila
se enfrenta a su mayor desafío: decidir entre dos amores
. ¿Eligirá a
Alessio, el atractivo periodista? ¿O tal vez a Brian, el intachable
científico?

Una historia llena de amor. No solo en el sentido más
romántico de la palabra, sino amor por el trabajo, por la constancia y
por uno mismo
. Laila conseguirá conocerse más a fondo y encontrarse
consigo misma. ¿Logrará llenar su corazón a tantos kilómetros de casa?

Sonia
Fernández-Vidal
es la autora de Quantic Love, esta novela tan llena de ilusión, tan
innovadora y tan mágica a la vez. ¡Conseguirá engancharte! Y ella, una
científica ya consagrada como promesa de la literatura, nos explica más
acerca de su libro. ¡No te la pierdas!

1. Has conseguido relatar en un libro términos físicos sin introducir una sola ecuación científica. Para ti, una experta en ciencia y que tienes en tu vocabulario ya adaptado estos términos, ¿ha supuesto, esto, mucha dificultad?
Precisamente este es uno de los retos a los que me enfrenté cuando escribí tanto Quantic Love como La Puerta de los Tres Cerrojos. Cuando haces investigación y publicas tus trabajos, la metodología es muy distinta a la que se debe usar para escribir un libro; en investigación las palabras y el vocabulario debe ser muy preciso y técnico, puesto que cualquier otro científico que lo lea debe comprenderlo y poder reproducir el experimento o bien los cálculos que estás presentando.
Por otro lado, cuando se escribe un libro para niños, como en el caso de La Puerta de los Tres Cerrojos, o una novela de amor como es Quantic Love, uno debe dejar de lado la precisión y las palabras técnicas para dar paso a la metáfora, la imaginación, fantasía y poesía que nos permitan transmitir estas ideas de un modo en el que no pierdas a tu lector. El ejercicio, sin embargo me ha resultado de lo más divertido. Tengo que reconocer que ¡lo he pasado muy bien escribiendo ambos libros!

2. ¿A quién va dedicado tu libro, al público juvenil, más apasionado para acercar la física o al público adulto, para hacerles volver a creer en el amor?
Creo que este libro, pese a ser una historia de amor en el que se describe la parte más humana de los científicos, puede enganchar a un espectro de edades muy amplio. Como bien dices, uno de los objetivos es atraer a un público juvenil y acercarles la ciencia de un modo amable, o en su propio lenguaje, por decirlo de algún modo. Sin embargo, gracias al trasfondo científico de la novela, en el que se narran las anécdotas de investigadores reconocidos o pequeñas explicaciones sobre lo que es el CERN y los objetivos en el que la comunidad científica está hoy día trabajando, consiguen atrapar también a un publico adulto y muy heterogéneo. Si además conseguimos que los adultos volvamos a creer en esta fuerza tan poderosa como es el amor…. ¡entonces doble objetivo conseguido!

3. ¡Has puesto de moda la ciencia! En tu primer libro, La Puerta de los Tres Cerrojos, ya acercaste la ciencia a tus lectores. ¿Por qué ahora combinarlo con el amor?
La idea de mezclar amor y física surgió de Iolanda Batallé, Directora Editorial de La Galera, y Francesc Miralles. Ellos me propusieron juntar una novela de amor con la divulgación científica. Al principio cuando me lo dijeron me pareció algo cómico (no sabía como mezclar algo que a priori, parece como agua y aceite). Sin embargo, al darle dos vueltas me di cuenta del gran valor que tenia esa visión. Volvieron a mi mente unas palabras de Jean de la Fontaine en las que afirmaba: “Todos los cerebros del mundo son impotentes contra cualquier tontería que esté de moda…
Al principio me rebotaba contra esta frase, no quería aceptarlo. Después me resigné al aceptar que era verdad, pero finalmente pensé: ¿porqué no cambiamos las tornas? Si ha de ser así, que juegue a nuestro favor, hagamos de la ciencia algo sexy, algo que despierte el interés, que sea divertida… ¡pongámosla de moda!
Muchas veces nos esforzamos en acercar la ciencia desde la perspectiva docente (desde nuestra piel y nuestra visión), y quizás no lo suficientemente a menudo nos ponemos en la piel de lo que a la gente le gusta. Y si nos podemos acercar a los jóvenes —y no tan jóvenes— mediante una novela de amor, ¿por qué no hacerlo?

4. Has trabajado en dos de las mecas del campo de la ciencia. Eres una enamorada de la ciencia. ¿Es el amor el responsable de dejarlo todo por las letras?
Más que el amor, en mi caso fue la curiosidad y la necesidad de experimentar algo distinto (cualidades también muy científicas) las que me empujaron a querer explorar territorios totalmente nuevos para mí. Así empezó la aventura de estos libros.

5. ¿Cuál es el objetivo de este libro: que la gente se enamore de la ciencia o que nos volvamos a enamorar del amor?
El principal objetivo de este libro, para mí, es reforzar un poco más la faceta humana de los investigadores, rompiendo con la idea de científicos ancianos con bata blanca de las películas, que no salen de sus laboratorios. En Quantic Love nos encontramos científicos que ante todos son personas, personas que se enamoran, lloran, ríen, salen de fiesta, y en definitiva, hacen lo mismo que el resto de los seres humanos. Todo ello con el máximo objetivo, como bien dices, de acercar y despertar la pasión por la ciencia a un público que quizá todavía no ha descubierto que puede estar enamorado de la ciencia.

6. El amor es algo irracional. Tú dices que es la energía que nos entrelaza a todos. ¿Es posible que haya una ecuación que resuma el amor?
Probablemente no exista una sola ecuación del amor, sino que habrá tantas como maneras distintas de amar. Pero sin duda, la solución a esta ecuación reside en el interior de cada uno de nosotros, y pese a que se acostumbra a asociar el amor a algo irracional, creo firmemente que es bueno reflexionar sobre lo que significa para nosotros: aquello que potencia el amor y aquello que hace que disminuya.
Existen muchos puntos positivos en racionalizar este sentimiento, pues nos permite disfrutar conscientemente de la transformación a la que nos somete el amor. Pero incluso más importante es invertir esta ecuación y dotar de amor las matemáticas o razón pues como decía Bertrand Russell, “Sin ciencia, el amor es impotente; sin amor, la ciencia es destructiva“.
Llevamos demasiado tiempo alimentando la creencia de que el corazón y el cerebro discurren por distintos caminos, a menudo opuestos. Creo que ya es hora de que reconciliemos ambas facetas de nosotros mismos y permitirles que caminen de la mano.

7. Una científica que escribe sobre amor, ¿de qué está enamorada?
Estoy enamorada de la ciencia, de la capacidad y oportunidad que tenemos de aprender constantemente cómo funciona nuestro universo, comprender cómo funcionamos nosotros mismos y disfrutar de todo ello.
El amor tiene muchas manifestaciones, no tan sólo la romántica sino también, una de las que se plantean en Quantic Love: el amor al conocimiento.

8. En la novela aportas citas sobre amor; pero en tu opinión, ¿cuál es la cita que más resume lo que significa amar?
Pues haré referencia a una de las reflexiones que hace uno de los protagonistas de Quantic Love, cuando afirma que el amor no viaja por el espacio sino que es aquello que entrelaza todo lo que existe en el universo.

9. Para nosotras eres una mujer emprendedora, que lo ha dado todo para llegar donde está pero, ¿cómo te surgió la posibilidad de trabajar en el CERN y en el LANL?
Cuando haces una carrera como física y la orientas a la investigación, es casi condición sine qua non el viajar a distintos países y trabajar en centros de investigación de todo el mundo.
Por otro lado lo importante en esta vida es movernos sin miedo, atrevernos a enviar solicitudes, decidirnos a actuar y perseguir nuestros sueños, pues muchas veces son sólo nuestras creencias limitadoras las que nos impiden cumplirlos.

10. ¿En qué encontrabas la fuerza para continuar allí cada día con la investigación científica?
En una de las fuerzas más poderosas que existen, el amor por aquello que haces cada día; el amor al conocimiento y a querer aprender.

11. ¿Crees que las mujeres tenemos que demostrar que valemos para optar a importantes puestos de trabajo, o por el contrario, la actitud machista ya se ha abandonado en muchas profesiones?
Por mi experiencia en la investigación, sí que puedo deciros que cuando estás haciendo ciencia no se percibe discriminación por el hecho de ser mujer. Esa es también una de las ventajas de la ciencia, que no discrimina en sexo, raza o creencia religiosa, sino que se centra en un objetivo común que va más allá de todas estas diferencias.
Sin embargo sí que es cierto que sigue existiendo aquello que se denomina techo de cristal para las mujeres. En las universidades, tan sólo un 35% o 40% del personal docente es mujer, reduciéndose los datos si tenemos en cuenta que tan sólo un 15% de los catedráticos son mujeres. Este fenómeno, que espero que con los años vaya desapareciendo, es probablemente fruto de un condicionamiento social, pues es la mujer la que acostumbra a sacrificarse en pro de crear una familia.

12. ¿Qué es lo que más admiras de tu trabajo?
Tanto en la investigación, como ahora en escribir, una de las facetas que más disfruto y por tanto también admiro es la de la creación. Explorar constantemente territorios donde no ha estado nadie antes. En ciencia, por moverte en tierras desconocidas y en la escritura por crear ese terreno nuevo.

13. ¿Qué crees que aportamos las mujeres que nos diferencia de los hombres?
Las mujeres podemos aportar muchísimo a todas las áreas de liderazgo, tanto en investigación, en el mundo de las empresas o política. Una de las características propiamente femeninas, por citar alguna de ellas, es la de cuidar y proteger.
Si la macroeconomía, por ejemplo, hubiese desarrollado su faceta más femenina, muy probablemente no nos encontraríamos con una industria centrada en un crecimiento obsesivo y ciego con las consecuencias que conlleva para nuestra civilización y planeta. Esto lo podemos aplicar a cualquier área e industria.
En mi opinión debemos reconciliar las facetas masculinas y femeninas encontrando un equilibrio que nos permita avanzar pero teniendo en cuenta la dirección que toman nuestros pasos a largo plazo (¡en vez de avanzar, ciegos, hacia un abismo!)

El amor no es busca, el amor se encuentra. Y así es como lo relata Sonia Fernández-Vidal. Es él el que topa contigo, y no al revés. Ahora ya conoces algo sobre esta magnífica ecuación del amor. ¿Quieres saber más? ¿A qué esperas? ¡Únete, con Quantic Love, a la energía más poderosa del universo!

Autor: Katia Toran

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