Problemas de pareja: las discusiones cada vez van a más

Grandes discusiones que desgastan. Algunas parejas ya no discuten por nimiedades, sino que han pasado sin darse cuenta a un peligroso estadio superior, en el que las discusiones rozan la agresión personal y hacen sufrir, hasta transformarse en un continuo enfrentamiento plagado de rencores, distanciamiento y luchas de poder.Las cosas van mal entre vosotros desde hace meses y no hace falta acudir a un especialista en parejas para darse cuenta de que esas grandes discusiones desgastan la pareja. Si existiera un sensor o una alarma que nos advirtiera cuándo discutir y cuándo no, posiblemente hoy muchas parejas seguirían felizmente casadas.

El diagnóstico: divergencias crónicas
Es algo que se siente, fácil de identificar: discutís en exceso, con agresividad, y ya que no podéis comunicaros ni para las cuestiones básicas sin alteraros o cerraros en banda. Se piensan demasiado en “lo” que se discute y no en “cómo” se hace. En general, las parejas “enfermas” tienen discusiones cargadas de juicios, ataques, culpas, mientras que las relaciones “sanas” se caracterizan por tener discusiones donde ambos se escuchan para comprender al otro.

Una vez asumido que algo importante falla, localizad vuestras diferencias reales y observadlas con objetividad. Una pareja sana nunca debería apreciarlas y usarlas como una ventaja que os hace fuertes: es probable que al principio os hayáis sentido atraídos por el contraste entre ambos.

El tratamiento: hacer limpieza, hablar y escuchar
Pero si hay algo importante que nos fastidia de la otra persona, es el momento de resolverlo u olvidarlo porque los resentimientos prolongados no aportan nada positivo. Es posible que tu pareja tenga costumbres o comportamientos que no te gustan y tienes todo el derecho a pedirle que cambie, pero si te empeñas en que debe cambiar a toda costa, si insistes en que es inadmisible ese comportamiento, lo más probable es que sólo consigas enfadarte y crear tensión.

Tendrás más probabilidades de éxito si primero aceptas que tu pareja es como es y estableces una diferencia entre sus comportamientos y la persona. Es decir, puedes aceptar a tu pareja aunque no aceptes algunos de sus comportamientos. Y después, hablad y negociad.

Sobre todo, hay que hacer limpieza de resentimientos
Sentaos y analizad vuestras rencillas más habituales. Los terapeutas coinciden en que muchos de los trapos sucios que se echan en cara las parejas en crisis se refieren a las tareas domésticas, la fidelidad y la convivencia. Si es ese el caso, será útil elaborar una lista de las responsabilidades y compromisos asignados a cada uno, pues creer que nada cambia y seguir quejándose es una de las causas de las discusiones improductivas.

Una buena idea es revisar periódicamente lo que a cada uno ha aceptado como su aportación a la relación para mantener el trato: una vez esté puesto sobre el papel, podréis recurrir a ello para hablarlo sin discutir, pues es un acuerdo común que habéis decidido aceptar sin presiones.

Aceptar las críticas
Cuando tu pareja te critica, ten en cuenta que las críticas suelen darse cuando estás haciendo algo que molesta a otra persona y es una petición de cambio, no necesariamente un intento de herirte.

A veces, tu pareja puede usar un tono que no te gusta para hacer dicha crítica (sobre todo si está enfadado / a). Trata de separar lo que está diciendo del tono que utiliza, negando con asertividad (sin herir al otro ni crearle incomodidad) las imputaciones que creemos improcedentes o inadecuadas.

Autor: Juan Garcia Ruiz

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