Nuevos modelos familiares, nuevas palabras

Hasta hace relativamente poco en la historia de nuestro país, el modelo de familia era hegemónicamente uno: modelo nuclear biológico.

Las familias, sólo las rompía la muerte de uno de los cónyuges, el otro tendía a recomponer la familia en un modelo lo más parecido posible al modelo biológico.

Un solo modelo instaurado por años requiere poco vocabulario. Los cambios sociales recientes  han dado lugar a nuevos modelos familiares que el vocabulario tradicional no alcanza a definir, incluso en ocasiones, trasladan la connotación peyorativa de algunos términos como madrastra, padrastro o hermanastro.

No contamos con palabras nuevas que definan las nuevas situaciones, de momento nos conformamos con utilizar el significado porque aún no hay conceptos.

 

 

Cuando un niño dice “el novio de mamá o la novia de papá” está describiendo la relación entre ellos, pero no la relación del niño  con el adulto incorporado al sistema familiar.

¿Qué palabra define la relación de ese adulto con él? ¿Cómo llamaría un hijo a la nueva pareja en relación con él? No existe. Si nos falta neurolingüística, nos falta mundo.

A través de las palabras definimos, consolidamos y damos forma a nuestro mundo. ¿Qué sucede sociológicamente cuando faltan palabras para una institución tan importante como la familia?

Algunos colectivos muestran cierta sensibilidad ante este hecho, como las asociaciones de padres y madres de centros escolares, las denominadas AMPAS, ha reconfigurado su definición,  y proponen términos más inclusivos como AMFAS (Asociación de Familias).

En el 2005, quedó aprobada la ley de matrimonios homosexuales. Fue el nacimiento de modelos inexistentes hasta el momento, modelos que no necesitan parecerse al modelo tradicional, modelos en los que no prima la capacidad biológica para crear una familia. A este hecho se suma la ley de adopciones internacionales del 2015, en cierta manera esta ley, añade color a las familias, padres europeos con hijos de rasgos asiáticos o piel oscura que destierran aún más la fuerza de la biología en favor de la fuerza del amor. De nuevo aparece la lingüística como indicador.

Frases como “Quererlo como un hijo”, vuelven a poner de índice referencial al hijo biológico como una vía casi exclusiva al amor incondicional. Quizá has escuchado en ocasiones esta frase, pero, ¿Has escuchado en alguna conversación social la frase? “Quiero a mi hijo como si fuera adoptado”.

Los nuevos modelos familiares requieren nuevas palabras, desterrar viejas expresiones que alimentan significados colectivos limitantes.

Estos nuevos modelos familiares, tan variados, son la consecuencia de la decisión individual conectada a la libertad de decidir a quién amar, a quien incluir en la institución familiar, obviando la biología y el pasado. Si los límites de nuestro mundo están en los límites de nuestro vocabulario, es apremiante crear nuevas palabras que den voz a todos los miembros que forman los nuevos modelos familiares.

Pensemos, sintamos e inventemos nuevas palabras.

¿Cómo llamaría un hijo a la pareja de mamá? En lugar de madrastra.

¿Cómo llamaría un hijo a la pareja de papá? En lugar de padrastro.

Algunos movimientos sociales proponen el término “papu o mamu”, juego e vocales para reconocer un hecho que ya está instaurado.

¿Cómo se llamarían los hijos no biológicos entre sí, pero que conviven en un mismo hogar como resultado de la relación romántica de sus padres?. Ni tan siquiera se le acercaría el término hermanastro, pues no hay ninguna vinculación biológica, pero…están compartiendo infancia y vida.

¿Cómo llamar a una pareja consolidada que no ha pasado por la institución del matrimonio legal o religioso?

Las nuevas generaciones apuestan por términos con cierto humor, como “marinovio/a”.

 

 

Las palabras, no sólo crean nuevas realidades sino que dan fuerza a realidades ya existentes.

En algunas situaciones, en las que se da más de una relación, nuestro gran recurso lingüístico son los números, así ordenamos las exparejas y todos los miembros familiares relacionados, por ejemplo: primera nuera, segunda nuera… por ejemplo.

En el caso de las relaciones de poliamor, la situación es tan novedosa que se han aventurado a crear un pequeño diccionario en el que aparecen términos como “familia intencional”, es decir, aquellas familias que se han elegido consciente y deliberadamente como una sola familia.

Este concepto sería el más antagónico a la familia nacida a consecuencia del matrimonio o el nacimiento. Ese sería el término para nombrar a todo el grupo, pero… ¿Cómo se denominarían los miembros por separados? ¿Sería posible un solo nombre? Ya que la relación es intencional e igualitaria y no de parentesco?  O “matrimonio grupal” que define la situación en las que tres personas o más se consideran casadas entre si y compartir aspectos como las finanzas o la crianza de hijos.

Una de las características sociológicas más relevantes de los nuevos modelos familiares es que se diseñan, definen y construyen internamente, estableciendo sus propias reglas internas, en ese caso la propuesta es bautizar cada situación o miembro inventando nuevas palabras, que definan el invento de las nuevas y variopintas situaciones. Porque si no se puede nombrar ¿de qué manera se podrá vivir y compartir?

La expresión social de nuestra área más íntima, las relaciones románticas ha variado sustancialmente.

 

 

Alicia Aradilla es socióloga, experta en neurolingüística. Existen muchos caminos para el desarrollo personal, pero el más rápido y accesible es a través de la toma de conciencia de las palabras. Ellas son la clave de nuestras creencias, valores y comportamientos. Ellas son las columnas de nuestra identidad. Ellas son el primer paso de nuestros pensamientos y actos. El lenguaje es nuestra gran diferencia como especie.

Profesional de reconocido prestigio que ofrece sus conocimientos académicos, experiencia personal y empresarial para acompañar  a personas y organizaciones en la decisión y atrevimiento de generar Felicidad mediante su lenguaje. Alicia es además autora del libro “Las palabras que nos habitan” (Ed. Uno. Barcelona 2.016)  y Creadora y Directora del proyecto  CLES “Club de Lectura Empresarial Sociológico “Suéñate“. Desde 2015 hasta la actualidad.

 

Imágenes: Pinterest

Autor: Alba Gatell

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