Niños: ¡Ser monitora cambiará tu vida!

El trabajo de monitor es para todas aquellas personas que desean dedicarse a los niños, realizar actividades con ellos y aportarles su propia experiencia vital con responsabilidad y confianza, al mismo tiempo que se divierten y aprenden juntos .

El monitor o monitora es profesor, compañero de juegos y consejero. El monitor o monitora no es una niñera ni un aparcamiento de niños.

Las actividades extraescolares, a diferencia de otros países, no están bien valoradas y no tienen el suficiente reconocimiento, pues priman los logros académicos y no las aficiones de los niños destinadas a estimulan su interés y sus habilidades. Las personas que trabajan en horario extraescolar son profesionales formados y llenos de creatividad y buen humor: son adultos de todas las edades que animan a los niños a sacar lo mejor que tienen a través del básquet o las manualidades.

Los monitores son intuitivos, pueden ver cosas en los niños que otros no ven y, cuando están con ellos, estos son más libres de expresar sus emociones y pensamientos que cuando se encuentran ante un profesor.

El trabajo de monitor o monitora está en alza, cada vez se le está otorgando la importancia que requería y tiene a su disposición muchos recursos educativos. El monitor o monitora puede hallarse en un comedor, una excursión, una ludoteca o en un centro de actividades y su formación y titulación está reglada y cada vez más prestigiada.

Ser monitor puede convertirte en una persona distinta, más reflexiva y optimista.
El trabajo de monitor no es un trabajo menor, sino diferente. No significa dejar de ser otras cosas, sino mejorarlas. ¿Se puede ser monitor y estudiante? ¿O monitora y fotógrafa? ¡Por supuesto! La diversidad de conocimientos que uno transmite a los demás, sobre todo a los niños, les dará una nueva perspectiva de su entorno y les descubrirá otro mundo fuera de su rutina diaria.

Los monitores pueden hacer cosas e ir a lugares que jamás podrían haber imaginado en otras circunstancias. En un día de excursión se pueden visitar lugares interesantes de la ciudad o descubrir la naturaleza en el campo, y en una tarde puedes aprender a reciclar objetos de casa junto con los niños, que suelen ser muy curiosos y ocurrentes en cuanto les presentan algo nuevo.

Ser monitor es ayudar a crecer, tanto a los niños como a los demás monitores con los que se comparte la experiencia, porque nunca habrá un monitor solo. ¿Alguien se apunta?

Autor: Ana Maria Fuste

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