Las penas y sueños de las mujeres de 30, al teatro

Nos dicen que pasan de los 30, aunque no por eso están menos capacitadas para interpretar sus papeles. Más bien al contrario. Protagonistas de una de las obras de más éxito de Barcelona, Meritxell Huertas, Ota Vallès y Yolanda Ramos se juntan de nuevo en el escenario, esta vez para hacernos cómplices de un capítulo especialmente trágico –y cómico- del público femenino: el primer paso hacia la madurez. Cargada de risas desde el primer minuto, la obra invita a mujeres a sentirse identificadas, y a los hombres a descubrir realmente qué piensan y cómo son las mujeres en su intimidad.

‘Confessions de dones de 30’ (‘Confesiones de mujeres de 30’) se escapa de las habituales ficciones del teatro para tocar temas muy reales. ¿Pero cuánto hay de tópico y cuánto hay de real en las confesiones que aparecen en la obra?

De real, todo… Porque lo que se explica le ha pasado alguna vez al público, Mobil Porno HD Seks porno Sex izle porno ya sea lo mismo, similar o de modo que se sienten identificados. Quizás el principio [de la obra] sí que es algo tópico, porque es cuando se intenta que la gente entre en el tema y se sitúe. Pero a grandes rasgos, podríamos decir que la obra es sólo un 10% tópico y el 90% restante, realidad.

¿Habéis vivido vosotras mismas de alguna manera esta presión que existe acerca de los 30? Ya sea casarse, tener hijos, haber cumplido alguna de nuestras expectativas…

A los 30 no. De todos modos, sólo empezar la obra ya dejamos claro que somos mujeres de “30 y tantos”… (ríen) Así que, más que de los 30, nosotras hablaríamos más de la crisis que llega a los 40. No es una crisis muy profunda pero sí que te empiezas a plantear cosas, como el ‘dónde estoy’ y ‘adónde voy’, el ‘si no me funciona este trabajo quizás tenga que dedicarme a otra cosa’… Y, definitivamente, la presión que podamos sentir es más social que no la que nos creamos nosotras mismas.

Se mencionan los 30 pero en realidad los problemas de los que hablamos podrían trasladarse perfectamente a mujeres de 20, 40, 50 o 60 años. Porque hay cosas que simplemente nos pasan a las mujeres en general, independientemente de nuestra edad. Ésta es una obra muy de mujeres, con una forma de hablar muy de mujeres, una manera de comunicarse y empatizar muy nuestra…

¿Es verdad eso de que los 30 son los nuevos 20?

Es cierto que, antes, cuando cumplías los 30 parecía que tenías que haberte casado, formado una familia, tener piso e hipoteca… Ahora, en cambio, creemos que la juventud dura mucho más, y por eso pensamos que lo que aparece en la obra podría no preocuparnos hasta los 40 años.

¿Les descubrís un mundo a los hombres que vienen –resignados o no- a veros?

(Ríen) A ver, creemos que sí. Al principio teníamos un poco de miedo porque, claro, algo tan dirigido a las mujeres… Pero todas las reacciones de los hombres han sido geniales. No sólo muchos confesaban haber aprendido cosas (porque esta obra es la típica conversación que se corta cuando aparece un hombre), sino que también nos comentaban lo bonita que es la relación entre amigas. La verdad es que todos ríen mucho y disfrutan, y el que menos, piensa: ‘¡pero qué locas están las tías!’.

Las relaciones de pareja han cambiado mucho, como vosotras mismas interpretáis, en apenas unas décadas. ¿Qué añoráis de esos años y qué no cambiaríais de las relaciones de ahora?

Quizás antes existía una adaptación y al final se llegaba a una madurez conjunta que es muy bonita… Pero en realidad no nos quedamos con nada de ellas. No somos una pareja de antes, somos una pareja de ahora, y eso es lo que vivimos. Es cierto que tenemos unos referentes –nuestros padres, que aún siguen juntos y se cuidan mutuamente…- pero eso es algo que pensamos que también se puede conseguir con una persona a la que has conocido hace 3 años, a los mismos 79. De hecho, ¡cuántas mujeres nos han dicho: ‘¿Creéis que ahora a vuestra edad yo hubiera aguantado lo que he hecho…?’, ‘Claro que me hubiera separado, hija’!

¿Cuál creéis que es el peor temor que sufren las mujeres al llegar a cierta edad?

Hay muchas mujeres que llevan muy mal la soledad. Además, aún hoy, el hecho de que una mujer esté sola también está muy mal visto socialmente… Basta con ver todos los anuncios, películas, libros… ¡todo es estar con pareja! Y si estás solo, parece que seas un tarado de la sociedad. Hay muchos referentes de hombres que no quieren una relación estable, que son súper liberales… Pero de mujeres no hay tantas. De hecho, cuando hay una, la tendencia es preguntarse ‘qué le pasa a ésta para que esté sola’.

Otra cosa que también notamos es que el hecho de envejecer se lleva mal… ¡tanto en hombres como en mujeres! Porque no queremos. Nos vestimos de súper jóvenes, nos teñimos para que no se vean las canas, nos ponemos cremas… porque queremos alargar la juventud (física y en estilo de vida) tanto como podamos. Y cuando llega el momento en que tienes 50 o 60 y ves las arrugas… tiene que costar.

¿Hasta qué punto creéis que la amistad ayuda en estos momentos difíciles de reflexión personal?

Para nosotras, cien por cien. Los amigos son la familia que tú escoges, y sin ellos sí que hay soledad. Las parejas van y vienen, con los hermanos te enfadas, los padres pueden ser pesados… pero los amigos se quedan.

¿Hasta qué punto creéis que el hecho de ser amigas a la vida real favorece que la obra sea más verosímil?

Hemos tenido muchísima suerte. Con Mónica Pérez y Ana Barrachina ya nos iba muy bien, y ahora ha llegado Ota, con quien nos conocemos de La Cubana desde hace más de 10 años… A nivel de interpretación, a nivel de comunicación, empatía… nos miramos a los ojos y ya sabemos qué queremos decir, eso sólo te pasa con los amigos. Si fuera una actriz a quien no conociéramos de nada, lo trabajaríamos y al final nos saldría, pero aquí la gracia es que esa complicidad es real entre las tres. Y eso es un regalo… ¡además de terapéutico!

¿Qué les diríais a las mujeres que han pasado por lo que contáis en la obra, o que se hayan sentido identificadas con vuestros personajes?

Ota Vallès: Yo les diría que, pase lo que pase en la vida, pues oye, que siempre tiras adelante… Y que todo es un enorme proceso de aprendizaje. Al fin y al cabo, la vida es lo que mostramos en la obra, son miserias, ¡pero no pasa nada! Todas esas miserias son inherentes a cada uno de nosotros, hombres y mujeres, y ¡qué divertido es que podamos hacer broma de ello y tomárnoslo con humor! Así que riámonos y lloremos después si hace falta, que no pasa nada y que siempre sacaremos cosas buenas.

Meritxell Huertas: También les diríamos que muchas gracias. Creo que esta obra es una en las que más he empatizado con el público. A nivel de actriz, es un regalo sentir la energía de la gente cada día… ¡aunque eso quede muy esotérico! (ríe). Con La Cubana hemos hecho varias comedias y la gente ríe mucho, pero en el fondo siempre era eso: el público y nosotras. En cambio, en esta obra el público forma parte de una persona más dentro del escenario…

¡Es como si todo fuera una reunión de amigos! Porque, aunque hablemos sólo nosotras tres, ves cómo el público asiente, se ríe, lo vive, comentan… ¡Tú das mucho al público pero es que él también te da mucho a ti! Haber conseguido eso es muy bonito y muy chulo… así que muchísimas gracias por hacérnoslo pasar tan bien a nosotras también.

¿Habrá ‘Confessions de dones de 40’?

¡Ojalá! (ríen). ¡Y confesiones de mujeres de 50, 60, 70…!

Las esperamos pues.

Imágenes: Nosotras.

Autor: Carola Mayol

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