La sexualidad no es una moda

¿Por qué decimos que la sexualidad no es una moda? Porque las modas son aquello que te acerca a la gente que te rodea. Sirven para formar parte del grupo social en el que te mueves, y eso, saberse parte de algo, no hace falta decir que es una recompensa emocional importante. Una se compra botas de agua aun teniendo 20 o 30 años  porque es tendencia.

Se compra pitillos arrapados al máximo aunque para ello tenga que respirar en dos tiempos, gafas de sol con cristal de espejo para poder colgar selfies en sus redes sociales y que quede constancia de que está a la orden del día. Pero ¿qué pasa cuando se mezclan las tendencias sexuales con las modas?

Hay quien dice que la tendencia sexual se elige, otros creen que se nace con ello y luego están los que creen que es cuestión de perversión absoluta. Los que apuestan por creer que la sexualidad de una persona pasa por seguir la moda no reparan en el duro juicio social que reciben una gran parte de los y las homosexuales. Tampoco piensan en la de veces que tienen que salir del armario a lo largo de toda su vida, los juicios que caen sobre ellos simplemente por el hecho de acostarse con una y no con uno o al revés.

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Es evidente que si alguien pudiera elegir tener una vida sencilla o complicada optaría por la primera opción. Así pues queda descartado que quién pudiendo seguir la corriente social que permite casarse y tener hijos sin tener que dar explicaciones por todas partes, decida cambiar su tendencia sexual como si fuera algo tan trivial como elegir un postre en la carta de un restaurante. Los sentimientos no saben de modas.

Lo que sí que debería instaurarse como una moda es educar a los niños desde el momento en el que nacen en la tolerancia y la libertad de hacer con sus vidas lo que quieran, siempre y cuando respeten a los demás. Pero para eso hace falta cejar en el empeño de buscarles novios y novias desde el primer día de guardería. No estaría nada mal hablarle de personas y de sentimientos simplemente, para que sean ellos los que por sí solos elijan su camino en la vida, y no se vean forzados hasta ciertas edades a tener que emparejarse con quien quizá no acaba de cuadrarles a ellos pero sí a su entorno.

Imágenes: Google Images

Autor: Nuria Campín

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