La alimentación, clave para nuestra piel tras el verano

El verano nos ha dejado bonitos recuerdos, largas jornadas de relax, sesiones intensivas de sol y playa y, como cada año, varios ‘recaditos’ para nuestra particular vuelta al cole. Nos ha obligado a poner fin a las ‘tapitas’ del bar (qué gran pérdida) y a restaurar nuestro pelo y piel por lo daños causados por las exposiciones solares y el agua salada. En Nosotras, ya os hemos explicado cómo reparar vuestro cabello y vuestra piel con nuestros productos de cabecera y, ahora, vamos más allá y recordamos que una alimentación equilibrada también es muy importante tanto para nuestra salud interna como para nuestra apariencia externa. Porno porno izle hd Porno Sex izle porno

Ciertas vitaminas y nutrientes facilitarán la frescura de nuestra piel, bloquearán a los radicales libres y evitarán el deterioro de nuestras células cutáneas. ¿Cuáles? Hoy os desvelamos algunos de ellos gracias a las aportaciones de la doctora Nuria Escoda, que cuenta con más de 25 años de experiencia en medicina estética y nutrición. Tomad nota:

1. La vitamina E: Es la gran estrella en la lucha contra el envejecimiento de la piel porque es un potente antioxidante y bloquea e inutiliza los radicales libres que actúan sobre nuestras células cutáneas. De esta manera, nos asegura una piel tersa y un cabello brillante, siempre que la consumamos de manera habitual. ¿Cómo podemos hacerlo? La doctora Nuria Escoda nos recuerda que podemos encontrar la vitamina E en frutos secos como las nueces o las almendras. Dado que también son muy calóricas, bastaría con tomar un par de cada a diario o introducir semillas de girasol en nuestras ensaladas. También podemos encontrar vitamina E en el aceite de semillas, en el de germen de trigo, en el de girasol y el de maíz. Las más valientes, pueden tomarse una cucharada sopera de aceite (tiene que ser de primera presión en frío) cada mañana para asegurarse el consumo adecuado de esta vitamina, que también está presente en las hortalizas de hoja verde, como el brócoli o las espinacas.

2. La vitamina C: Es el complemento perfecto de la vitamina E porque potencia sus propiedades. Es decir que con las dos vitaminas unidas, la acción antioxidante se multiplica y, con ella, el retraso en la aparición de arrugas. La vitamina C, además, también nos ayudará a aumentar nuestras defensas y a luchar contra los resfriados que volverán a popularizarse (como cada año) en cuanto bajen las temperaturas. Aunque se haya popularizado a través de la naranja, la vitamina C también se encuentra en frutas como la piña, el mango, las fresas, las frambuesas, el kiwi, el melón y la sandía y, por tanto, no hay excusa para no incorporarla a nuestra dieta. También está presente en los tomates, el brócoli, las coles de Bruselas, la coliflor, el pimiento rojo, el pimiento verde y verdura de hoja verde como las espinacas. Bastaría con dos o tres porciones al día o con una o dos frutas diarias para que nuestro aporte de vitamina C fuese el adecuado.

3. El betacaroteno: Es otra vitamina antioxidante y, además, repara las membranas celulares. Podemos encontrarla en frutas como la naranja, los albaricoques, el melocotón, la zanahoria, la calabaza y el calabacín. También en hortalizas de hoja verde como el brócoli o las espinacas.

4. El zinc: Después del hierro, es el mineral más importante de nuestro organismo y el encargado de la síntesis de queratina y colágeno, que es el que asegura la elasticidad de nuestra piel. Podremos encontrar zinc en las carnes rojas como la ternera, el cerdo el cordero. También está presente, pero en menor medida, en los pescados, las legumbres o las nueces. Para asegurarnos que suficiente presencia de este mineral, tendríamos que comer carnes y legumbres dos veces a la semana.

5. Ácido Linoleico y el Ácido Alfa Linolenico: Aportan elasticidad y resistencia a las membranas celulares ante los daños causados por el sol, el tabaco, el alcohol o una mala alimentación. Aunque por sí solos no son lo suficientemente potentes como para destruir a los radicales libres, combinados con las cuatro opciones anteriores aportarán más fuerza al conjunto. El ácido linoleico podremos encontrarlo en los aceites de semillas y el ácido alfa linoleico en pescados como el atún, el salmón, la sardina, la caballa o el emperador.

Como veis, con una buena alimentación estaréis aún más guapas.

Autor: Elena Fernández

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