Juan Cruz comenta el libro «Naipes marcados» de Marcos Ricardo Barnatán

Juan Cruz ha publicado en su blog un comentario sobre Naipes marcados y sobre la presentación de este libro, esta noche, en El Ateneo de Madrid.

A continuación reproducimos su texto, que nos ha encantado:

A lo largo de los años, el excelente poeta que es Marcos Ricardo Barnatán (que vino de Argentina y se quedó en España, con el acento intacto, ese acento borgiano que en cuarenta años sigue siendo el mismo) no ha dejado de escuchar; a sus amigos, a los otros poetas, al universo que ha ido acumulando a su alrededor.

Fruto de esa manera de escuchar es su manera de ser, atento y singular amigo hasta en los largos silencios.

Ahora Marcos extrae de sus silencios y de sus escuchas, que a veces tienen la misma densidad, o calidad, muchas de las cosas que ha ido anotando, y ha dado a la estampa un libro de poemas y otros objetos inclasificables que ha titulado Naipes marcados (Libros del Aire), que presenta mañana a partir de las diez de la noche en el Ateneo de Madrid.

El libro contiene perlas preciosas, dichas por algunos amigos suyos, como Jorge Luis Borges o como Adolfo Bioy Casares, o escritas por algunos maestros del pasado pretérito o del presente histórico, como José Bergamín. Me ha encantado esta frase que extrae de José Bergamín, aquel escritor que parecía el pincel de un pintor triste, y que tenía la mirada y la nariz en línea recta, como una espada contra la estupidez o el corazón.

Escribió Bergamín: «El aburrimiento de las ostras produce perlas». En la misma página, hay esta de Andre Gide sobre Lessing: «Se proponía estudiar teología, pero aprendió esgrima y baile». Y esto leyó Marcos en Maiakovski: «¿En qué noche delirante, enfermiza, por quiénes fue Goliat concebido, tan grande y tan inútil?» Y esto recoge de lo que el gran Nabokov dijo de otro más grande que todos sus libros: El Quijote, «Un viejo libro cruel y tosco». Merece la pena bañarse en este mar proceloso del que Marcos Ricardo Barnatán ha salido riendo y melancólico, su naturaleza de siempre.

Autor: Roser Amills

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