Inseguridad en la pareja: “Me da miedo que me deje” ¿Qué hay que hacer en estos casos?

Si más allá de los celos, lo que te sucede es que nada más despertar notas que tu día gira como una peonza alrededor de tu pareja y hay ansiedad e inquietud en cuanto le perdemos de vista, es muy probable que estemos desarrollando una obsesión, la dependencia. ¿Dónde está el límite entre el amor “controlado” y la “obsesión desmedida”?
Los enfermos de dependencia emocional son personas que sienten que no podrían vivir sin su pareja. Relaciones “exclusivizantes”, “parasitarias”, en donde ambos o uno no puede desarrollar una vida independiente más allá de la pareja: la demanda excesiva y obsesiva, el pánico frente a la idea de separación o pérdida de la pareja, son sentimientos que no permiten el desarrollo de la persona ni tampoco el desarrollo de ese vínculo que es la pareja, haciéndolo peligrar. Permitir, potenciar o permanecer en este modo de dependencias, a mediano o largo plazo, enferma la relación.


Así que reconocer individual o conjuntamente esta situación es fundamental. Saber que si un miembro de la pareja no es feliz con esta situación, la pareja no puede serlo, es no esconder la cabeza frente al problema que se está viviendo. Para ello, será preciso conversar sobre las situaciones problemáticas que nos molestan a ambos puede ayudar tanto al que se sienta perseguido y acosado como al que padezca el sentimiento obsesivo de controlar bien porque ha desarrollado en su vida un profundo miedo al abandono o tiene baja autoestima.

Y si esa conversación puede limitarse a comprender y no adquirir el estilo de reproche hacia el otro… tendremos gran parte del camino ganado.


El diagnóstico: dependencia
El impulso irrefrenable a “controlar” al otro miembro de la pareja es una de las características más visibles de estos modos disfuncionales de vincularse. El sentimiento de “de esto no podemos hablar”, el aislamiento de otro tipo de relaciones -tanto individualmente como pareja- son otros signos de alerta.

Falta total de otra vida social o personal más allá de la propia pareja, aislamiento… Tal como recuerda Teresa Vaquero Romero, psicóloga de pareja y sexualidad de Grupo Luria, esto dependerá de nuestra seguridad y autoestima: “Nadie desea ser abandonado por su pareja, pero son cosas que pasan y para no sufrir más de la cuenta hay que cuidar el resto de áreas de la vida y no sólo la relación de pareja. Es importante ser una mandarina, es decir, tener y fomentar muchos gajos: pareja, amigos, ocio individual, trabajo, familia,… así si falta uno de esos gajos no me quedo sin nada. Que tu felicidad dependa únicamente de tu relación de pareja te hace vulnerable y dependiente”.

El tratamiento: marcar las distancias
No establezcas relaciones de dependencia de tu pareja hacia ti. Pregunta cuáles son sus metas y sus deseos, las cosas que considera importantes tanto en vuestra relación como en la vida en general y dale tu apoyo y tus ánimos para lograrlo. Reconoce que tiene su propia vida, y sus propios sueños, aparte de los sueños que ambos compartáis, y no se puede establecer una buena relación basándose en el egoísmo.

“Quien reúna los síntomas de la dependencia debe acudir a un profesional para realizar una psicoterapia: por ejemplo, si el dependiente está en una relación muy desequilibrada y enfermiza, hay que pensar en equilibrarla, si es posible, o incluso en prescribir una ruptura”, concluye el psicólogo Jorge Castelló, experto en la materia y que acaba de publicar “Dependencia emocional. Características y tratamiento” (Alianza).

Marcar las distancias
Deja libre a tu pareja y trabaja la confianza en ti misma por el bien de ambos. Por contradictorio que pueda parecerte, parte del verdadero acercamiento mutuo consiste en saber pasar tiempo separados, y no sólo a las horas correspondientes a las respectivas jornadas laborales.

Los terapeutas afirman que para que la pareja funcione hay que facilitar que la otra persona nos eche de menos, y saber también dejarle realizar actividades a solas. Eso promueve la independencia sobre la que se basa una relación sana, capaz de decirse “El martes he quedado con mis amigos para jugar a fútbol, ¿qué tal si cenamos de un modo especial el miércoles?”.

Por tanto, la tarea fundamental consistirá en concertar citas sin nuestra pareja, e incentivar sin chantajes que el otro también lo haga, de modo que vuestras agendas contengan muchas cosas que contaros después, cuando os reservéis otra cita entera para vosotros dos solos.

Autor: Juan Garcia Ruiz

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2 Comentarios

  1. GRACIAS,AHORA SE COMO RESCATAR A MI NOVIA

  2. A mi tambien me pasa eso ,, cada vez que me peleo con mi enamorado siento que se me acaba el mundo es horrible y no se que hacer cuando siento eso .

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