Hombres peligrosos ¿Cómo reconocer al perfecto seductor?

Estos hombres… Si es que se ponen cualquier cosa elegante y ya nos conquistan. Si es que nos miran con una apabullante mirada y ya nos tienen a sus pies. Y, si además, nos hacen algún comentario como ellos bien saben, ya caemos rendidas. En Nosotras no queremos que el perfecto seductor os tome por tontas. Por ello, os damos las claves para evitar caer en sus redes. O almenos para intentarlo.

Y lo haremos de una forma muy útil. Porque ya nos conocemos este cuento, porque ya nos ha ocurrido más de una vez. Porque en más de una ocasión nos hemos enchochado de uno de este tipo de hombres. Y al final hemos terminado pagando Nosotras los postres. ¿Para qué? Para ganar en disgustos. Así que adiós muy buenas. Vamos a terminar con tanta tontería de una vez.

Porque el seductor es perfecto para ti si tienes claro que lo que quieres es pasar una noche loca, ligar un poco y que termine en final feliz. Pero el seductor miente más que habla. Así que seguro que no lo quieres tener en tu vida más de una noche. Para que seas consciente de ello, analizamos su perfil psicológico, sentimental y relacional con estos cinco mandamientos de la elegancia masculina. Cuando los veas, los notes, los sientas o creas que hay un mínimo aprecio por parte de un seductor, ¡sal corriendo!

En primer lugar, y lo primero en lo que nos fijamos es en la ropa. Cuando veas a un chico bien vestido, formal, con esmoquin, con traje o con una ropa casual modernizada… Ten miedo. Y es que normalmente los que más se arreglan son los que más ligan. Y al cabo del tiempo se lo acaban creyendo. ¿El resultado? Pues que poco a poco se va formando una mentalidad de seductor empedernido.

Las formas de entrarte también son fundamentales para diferenciarlos. Si es atento, muy seguro de sí mismo, si tiene esa sonrisa picarona y si va con segundas, con terceras y con lo que surja, dale plantón. Porque es un tipo de hombres que te dice solamente lo que quieres oir. Y claro, ante tantos aprecios, ¡lo mejor es un desprecio a tiempo!

Demasiado amable, no para de invitarte a copas y de decirte cosas al oído. No le dejes continuar más. Lo mejor es arriesgarte a perderlo, mucho antes de conocerlo. Lo mejor es darle puertas porque si ahora es así de agobiante, imagina cómo será en el futuro.

Si va de chulito, comienza a presentarte ante sus amigos, si notas cómo él cree que va a llevarte a la cama… Es mejor que le digas las cosas tal y como son. Exacto, coméntale lo poco que te importa, lo creído que es y lo insignificante que sería para ti pasar una velada con él. Le dejarás KO.

Y, por último, si te invita a quedarte con él en el hotel nada más conoceros… ¡Cántale las cuarenta! Al final todo cae por su propio peso. La decisión de bajarle los ánimos la tienes tú. Pero que sepas que tienes el poder en tus manos para acontecer en que se vaya, esta noche, solito a su habitación. 

Imagen: Alfie. 

Autor: Katia Toran

Comparte esta noticia en

1 Comentario

  1. No paré de sonreír al leer este articulo, a muchas chicas les encanta este perfil psicológico que tenemos algunos. Saludos 😉

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *