Historias ganadoras: ¿Crees en los amores a distancia? ¿Te han sido infiel estando de viaje?

Ya tenemos las historias ganadoras. Felicidades a las ganadoras y ganadores y muchas gracias al resto por participar. Aquí tenemos vuestras mejores historias… que no os van a dejar inferentes.Cuando el amor surge con el hombre con el que no tienes previsto casarte, por María Rodríguez

Unos meses antes de mi boda con el chico con el que llevaba años saliendo, conocí por el chat a un chico de la otra punta de España y congeniamos muy bien. Por aquél entonces ni siquiera había messenger, chateábamos por IRC.

En principio teníamos conversaciones de amigos, nada más, pero teníamos mucha afinidad. Me daba la sensación de que me estaba enamorando de él sin ni siquiera conocerlo en persona. Decidí decírselo al que por aquél entonces era mi pareja, le fui sincera en todo momento, y un mes antes de la boda decidí cancelarla por mis dudas. Seguí conociendo a esa otra persona y durante un tiempo mantuvimos una relación a distancia hasta que estuvimos completamente seguros de lo que sentíamos. Finalmente decidimos irnos a vivir juntos, y juntos seguimos… Arriesgué mucho, pero todo salió bien.


Amor post-universitario, por Mónica Aguado

Le conocí estudiando la carrera de Derecho, en su ciudad no había Facultad, por lo que se traslado a la mía para cursar sus estudios.
Fue un flechazo, vivido intensamente y los cinco años que estuvimos estudiando juntos fueron maravillosos.
Cuando nos licenciamos tuvimos que separarnos ya que él debía volver a su casa a preparar oposiciones y yo quedarme en mi cuidad haciendo lo mismo.
Nos veíamos todos los fines de semana, viajábamos en tren una semana yo a su ciudad y otra él a la mía. Todas las noches esperábamos, desesperábamos por que dieran las 22:00 horas, que era cuando él único operador telefónico que existía por entonces, bajaba sus tarifas. Nuestra conversación duraba exactamente cinco minutos, que por entonces costaba 100 pesetas. Después de colgar nos quedábamos extasiados y con la sonrisa boba.
Estuvimos así otros cinco años.
Jamás pensé en nadie que no fuera él, supongo que a él le pasaba igual, ya que me lo demuestra día a día.
Tras diez años de noviazgo nos casamos y hoy tras otros doce años de convivencia, somos una de las parejas más felices que conozco.

El amor se enfrió con la distancia… pero la esperanza sigue viva, por Fernando Roldán

Un buen día recibimos la noticia de que iba a venir a nuestra provincia una chica de nombre Judit, rápidamente buscamos información de ella e incluso accedimos a internet para saber más y ver si era guapa, etc. La encontramos y observamos que era una chica normal o al menos era ese el pensamiento que recuerdo de aquel tiempo; un buen día se presentó allí, era una chica morena, no muy alta y con apariencia de fragilidad. Yo me presenté y la invité a que realizara actividades que hacíamos en grupo junto a nosotros, empezamos a charlar y me contó que se encontraba allí para cursar una oposición muy dura pero que haría lo imposible por ir y que aunque había estado mucho tiempo fuera ella era de la misma provincia que nosotros.

Yo al principio me ocupé de enseñarle brevemente la ciudad y como debía hacer para llegar a donde ella preparaba la oposición ,etc. Nos fuimos ganado la confianza y yo empezaba a sentir ese hormigueo cada vez que la veía y una desazón grande cuando no, todo ello sin reconocerlo ante nadie. Y cada vez la necesidad de pasar más tiempo junto a ella era mayor. Hasta que un día tuvimos una cena en un bar nocturno. Después de algún roce provocado para ver su reacción y cuando sonaba una canción de Coti, como un imán unimos nuestros labios. Después la acompañe a su casa pero ella no permitió más de lo que debiera, sabia decisión.

Así fuimos conociéndonos hasta que ella realizó el examen y lo aprobó y el peor mis pensamientos se consumó, sacó su plaza y tendría que irse por cuatro años a la ciudad de donde partió y yo le inquirí: ¿Y ahora nosotros qué?

No hubo muchas más palabras, era un año tirado por la borda aparentemente; aprovechamos nuestros últimos momentos juntos disfrutándolos como si fueran el último y ella se fue. Al principio nos hablábamos mucho por teléfono pero tras unos meses y justo unos días después de mi cumpleaños (que lo celebré llevándola a una isla) me planteó que era muy duro, que la cosa se había enfriado, y antes de darle la palabra le puse fin y le dije que no quería volver a saber de ella nunca más. Craso error porque no ha habido ni un solo día que hay dejado de pensar en ella.

A día de hoy y mientras duren esos cuatro años no podremos estar juntos pero yo siento que el fuego simplemente ha bajado de intensidad porque no nos vemos. Pero cuando eso vuelva a suceder se reavivará la llama. Hablamos alguna vez por teléfono y nos echamos de menos un montón pero tampoco podemos vernos por el temor a la despedida.

Quizá a vosotros no os parezca una historia interesante pero es la historia de mi amor en la distancia y hasta ahora el más importante y es real aquí no hay ficción ni apariencias, quizá no merezca ganar nada pero con el desahogo de soñar con su piel de seda es suficiente.


Le fui infiel porque aún no sabía que lo amaba, por Lidia Vázquez

En estos momentos de mi vida mantengo una relación a distancia con un chico de Bélgica, nos conocimos un verano, yo estaba trabajando de relaciones públicas en un local de Barcelona y el veraneaba con unos amigos suyos allí.

Después de 3 noches observándome, sin que primeramente lo supiera, se atrevió a invitarme a una copa y rápidamente iniciamos una conversación que terminó a las 10 de la mañana del día siguiente. No intentó besarme ni tocarme en ningún momento, algo que me resulto extraño siendo un hombre. Nos limitamos a hablar, hablar de todo y hablar de nada, era una sensación extraña, no podíamos dejar de mirarnos y sonreírnos…

Durante los 2 días que le quedaban en Barcelona pasamos todo el tiempo juntos… hasta que se fue con la promesa de que volvería… Entonces no consideré que debiera serle fiel, no era nada mío pero lo sentía muy dentro de mi.. y algo me frenaba a estar con otras personas.

Evidentemente yo no tenía claro lo que quería y conocí otros besos, pero el tiempo y los hechos me hicieron comprender que él me amaba de verdad, y fue entonces cuando me paré a pensar y buscando dentro de mi encontré que el sentimiento de amarlo existía. El único problema era que la desconfianza y la incertidumbre de no tener las cosas claras conmigo misma me bloqueaban. Cuando entendí mis sentimientos, y pensé bien sobre lo que quería y lo que supondría mantener una relación a distancia ya no tuve dudas y fui a por todas.

En resumen, cuando tienes las cosas claras en la vida, sabes porque estás, sabes cuales son tus sueños, tus metas y te mantienes firme en tus decisiones. Se puede establecer un amor a distancia porque el mayor placer es la recompensa de un gran esfuerzo y porque no te estas privando de nada, todo lo contrario, no aceptas cualquier cosa y por eso sabes esperar.
El sexo es un gran placer de la vida, gratis y accesible, pero los sentimientos son algo que se construyen. Y si eso no consuela cinco lobitos tiene la loba cinco lobitos detrás de la escoba…

Nos conocimos en los blogs y nos citamos a ciegas en Madrid, por María Delgado

Hace poco más de un año que empecé a escribir un blog en una comunidad, donde también tenían los suyos otras personas, con gustos y aficiones similares a los míos. Al principio yo creía que era un desastre, porque no me dejaban muchos comentarios, y pensaba que nadie me leía. Que a nadie le interesaban mis cosas. Estaba muy desanimada.
Un día me encontré un alentador comentario. Era un chico que había leído mi post, y le había gustado el estilo. Me alababa, y me dejaba un enlace para que yo pudiese visitar también su blog. Cosa que hice enseguida, intrigada.
Aquel chico escribía muy bien. Mejor que la mayoría de personas que me había encontrado hasta entonces en mi comunidad blogera. Me encantaron sus post y me convertí en una asidua visitante, tras agregar su blog a mi grupo de amistades.
Enseguida, la mayoría de comentarios en mi blog eran suyos y en el de él eran míos. Nos convertimos en los mejores amigos.
Cada día, abría mi blog con la ilusión de encontrármelo. Y sí, allí estaba. Sus encantadores comentarios no solían fallarme.
El siguiente paso fue intercambiar los e-mails personales y empezar a escribirnos con asiduidad. Así, empezamos a tener una relación más estrecha y a saber más cosas personales el uno del otro. Mi amigo es periodista y vive en la otra punta de España. Así que pasó bastante tiempo hasta que logramos concertar una cita para conocernos. Esto sucedió en Madrid, a causa de un viaje que él tenía que hacer por trabajo. Me invitó a ir a verle. Y a mí, que me apetecía un montón conocerle en persona, y además soy una enamorada de la capital, me pareció una idea excelente. De modo que le dije que sí y para allá me encaminé ilusionada y al mismo tiempo intrigada.

Sabía que era una persona encantadora, un chico culto, simpático, agradable. Sabía que estaba soltero y que era guapo, pues me había enviado fotos suyas donde se le apreciaba bien y a mí me parecía que estaba para mojar pan. Así que no lo pensé dos veces.
Lo cierto es que aunque nunca había hablado realmente con él, ni nunca lo había visto, yo sentía algo muy especial por. Para mí era algo muy distinto al amor que había sentido en otras ocasiones, principalmente, porque me parecía estar enamorándome de alguien a quien realmente no conocía ¿Y si era todo una simple ilusión, un fraude?, ¿y si me había mentido?, ¿y si nada de lo que habíamos hablado era real?…Era un mar de dudas esperando a ser despejadas.
Nos reunimos el sábado por la tarde en el Retiro.Y allí estaba él. El chico guapo y risueño de las fotos. Mi amigo vía mail. Era tal cual yo había imaginado ¡Incluso mejor!
Estábamos algo cortados, así que dimos un paseo, para ir rompiendo el hielo. Y luego nos sentamos en un banco, para charlar. Y charlamos y charlamos y charlamos…ja,ja.ja. No tengo ni idea de cuánto tiempo pasamos allí, juntitos, hablando de todo y mirándonos a los ojos, pero lo cierto fue que nos levantamos sólo cuando no tuvimos más remedio, a causa del frío.

… Me llevó a cenar a un restaurante muy bueno, cerca de la Puerta del Sol, con unos camareros muy dicharacheros, que nos confundieron con una pareja ya consolidada y no pararon de bromear toda la noche con nosotros, mientras nos iban sirviendo.
De vuelta a mi alojamiento, en casa de una prima de mi madre, la conversación se hizo un poco más íntima y ambos acabamos confesándonos nuestros respectivos nervios por el encuentro y las expectativas puestas en el otro. Fue muy emocionante. El corazón me latía a mil por hora. Más todavía cuando para despedirse me besó suavemente en los labios. No pasó nada más. Pero yo ya subí toda emocionada; y deseando repetir experiencia.
¿Qué más puedo decir de aquel fin de semana?…Pues que pasamos juntos todas las horas que pudimos, que terminamos confesándonos que nos estábamos enamorando el uno del otro…Sí, sí, no miento. Todo eso sucedió en tan corto espacio de tiempo.
Como ninguno de los dos podía irse a vivir cerca del otro, de momento, por motivos de trabajo, acordamos seguir escribiéndonos, llamarnos por teléfono, y vernos siempre que tuviésemos ocasión, en cualquier punto de la península.
Y así lo hicimos una temporada. Después, empezamos a salir como pareja formalmente. Yo visité su casa y a su familia en el sur y él vino a conocer a los míos a Galicia. Fue todo un éxito.

Mi amigo blogero, es ahora mi pareja en la distancia. Es un hombre maravilloso y estoy tremendamente enamorada de él. Nos vemos siempre que podemos y hablamos varias veces al día, aparte de mensajes, mails y paquetes que nos enviamos constantemente.
Llevamos poco tiempo, pero nos queremos y confiamos plenamente el uno en el otro¡Ni se me pasa por la cabeza que mi amor pueda estar engañándome!

Quizá en un futuro vivamos juntos. Es lo que ambos queremos. Ya se verá. Sea como fuere, será una decisión meditada y consensuada que nos hará felices a los dos.
De momento, aunque nos echamos tremendamente de menos estamos bien así. Las cosas hay que tomarlas como vienen y saborearlas poco a poco. Soy de las que creen que no conviene precipitarse.
Estoy enamoradísima y vivo un amor de muchos kilómetros de separación, así que, si me preguntáis si creo en el amor a distancia, ¿qué creéis que os puedo yo contestar?….
¡¡¡¡SSSSSÍÍÍÍÍÍÍÍÍ!!!!

Querría informarme… y de paso me enamoro, por Rosa Fernández

Mi pareja y yo nos conocimos por internet, porque se me ocurrió pedir información en una web de juegos de rol. Con el email que me mandó, con ejemplos de paladines y un montón de números, no me enteré de nada así que continué en contacto con la persona que me contestó para lograr enterarme. De ese contacto nació mi relación a 500 kilómetros de distancia y llevo cuatro años casada. El amor es así, está en cualquier parte. El mio está ahora en su habitación llena de muñecos dándole al ordenador ¿Dónde estará el tuyo?

Amor en la salud y en la enfermedad y sobre todas las cosas, por Eliseo Morán

Por supuesto que es posible, no los amores, sino EL AMOR a distancia. La fidelidad no es cuestión de kilómetros. Es una cuestión de seguridad. Mi novia y futura esposa, vive en San Sebastián, y yo en Córdoba y no tenemos el más mínimo problema, en sernos fieles ahora, después de la boda (el 5 de diciembre de 2009) y hasta el final.

La clave radica en tener confianza en uno mismo y en la otra persona. Si tu eres capaz de llenar física y psíquicamente a la otra persona y viceversa, el amor monógamo, simultaneo y fiel dura para siempre. Aquí entra en juego tu capacidad de comprensión, madurez y paciencia para perder el miedo a gustar a tu media naranja (que sólo es una) y confiar en tus posibilidades de seducción. Nosotros si Dios quiere, pensamos tener quince hijos, y aunque hemos sido polígamos sucesivos, nos ha llegado el momento de sentar la cabeza y tan felices, a pesar de la actual distancia. Por lo demás, si tenemos una necesidad fisiológica, la satisfacemos aséptica y normalmente en el servicio y ya está. Por ello, yo si creo en la fidelidad, en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, durante el noviazgo y durante el matrimonio.

Autor: Regina Cruz

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2 Comentarios

  1. miren chicas.. yo tengo un novio de barcelona y soy de las islas canarias , y aun asi aunque no lo he visto nunca , lo amo con locura , sé que me es fiel , confio en él…

  2. Estimados amigos(as), creo que el amor a distancia es muy torturante! sobre todo los fines de semana cuando observas que no te envian ni siquiera un mensaje y terminas torturándote pensando que otra persona la esta besando o que mientras tu piensas en ella o en el esta alla haciendo el amor con otra persona! la solución decidirse e irse uno al lado del otro. De lo contrario creo que fracasará. Besos

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