Estreno: El regreso de un envejecido Indiana Jones

Ha vuelto Indiana Jones, el mito del cine que ha entretenido a tres generaciones, el arqueólogo más famoso de todos los tiempos, el insuperable, el invencible historiador. Ha reaparecido después de 19 años en la piel de un Harrison Ford envejecido. Me atrevería a decir que demasiado envejecido. Tal vez ésta sea la razón de la inexpresividad con que interpreta el personaje. Un personaje que necesita carisma, más cuando se trata de una película que después de tras tanto tiempo va dirigida única y exclusivamente a los fans más incondicionales de Indiana.

Eso sí, la película es trepidante, no deja ni un segundo de descanso para la vista o el oído. Es una película que va deprisa, tan deprisa que el espectador no tiene tiempo a interpretar las relaciones que se establecen entre los personajes, o el lugar en que se sitúan. Uno no digiere el argumento hasta que se encienden las luces del cine y las imágenes dejan de desconcertar a la mente.

Para poneros en situación, el argumento de Indiana Jones y el Reino de la calavera de cristal comienza en el desierto del suroeste de Estados Unidos en el año 1957 y en plena Guerra Fría. Indi y su amigo Mac (interpretado por Ray Winstone) se enfrentan a una banda de agentes soviéticos, liderados por una cruel Irina Spalko (Kate Blanchett), que buscan una misteriosa reliquia. Las aventuras de Indiana giran en torno a la búsqueda de una clavera de cristal de Akator, en el Amazonas, junto a un joven rockero llamado Mutt (Shia LaBeouf) con quien viaja a Perú, donde se topará de nuevo con sus eternos rivales, los soviéticos.

El actor Harrison Ford ha interpretado a Indiana Jones en varias ocasiones

Tal vez lo mejor del film sea la fotografía y los efectos especiales, tan propios del cine de Spielberg (dejando de lado, claro, la surrealista y grotesca escena en que Indiana sobrevive a una explosión nuclear refugiándose en una nevera). Además, tampoco faltan los elementos de carácter que han consagrado al personaje, como son el uso del látigo, el mítico sombrero, la chaqueta de piel o el miedo a las serpientes, y muchas de las escenas están acompañadas por la ya archiconocida sintonía del film. Esto es lo único que consigue que, en esta entrega, Indiana siga siendo entrañable.

George Lucas (creador de Indiana Jones), Harrison Ford (intérprete del personaje) y Steven Spielberg (director del film)

En definitiva, Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal está bien si uno no es demasiado exigente y no se crea expectativa, si uno entra en el cine con la mera intención de pasar un buen rato y distraerse. Porque, a pesar de la mediocridad de la película, hay una cosa que está asegurada: aburrirse con Indiana Jones sigue siendo tarea casi imposible.

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Autor: Victoria Chauvell

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