Espido Freire: «Se está cuestionando el derecho de los autores a cobrar por la obra»

Espido Freire acaba de publicar una novela histórica basada en la vida de Cristina de Noruega, una mujer cuyo paso por la vida fue etéreo y lleno de misterio. Hablamos de ella con la autora, entre otras cosas.

1-La protagonista de tu última novela es Cristina de Noruega ¿Por qué escogiste a este personaje?

A mi no me gusta esta idea mística de que son los personajes los que te eligen a ti, pero si que de vez en cuando te llegan historias raras o estímulos raros. Cuando los demás saben que eres escritora, los amigos y desconocidos te envían cosas y en este caso fue así. Yo me encontraba viviendo en aquél momento en Noruega y un amigo me envió, desde Alemania, un recorte y me ponía: «Tú te has ido desde Bilbao hasta Berguen y ella se fue desde Bergen al corazón de Castilla». Leí la historia, que para mi era completamente desconocida y de vez en cuando le echaba una ojeada y les preguntaba a mis amigos escritores si conocían algo de ella y no sabían nada. Era una mujer peculiar. Y 11 años más tarde ha venido para contar su historia.

2-¿Había mucha documentación sobre su persona? ¿Qué parte de la novela se ciñe a los hechos y qué parte es inventada?

Sobre Cristina de Noruega, objetivamente, no hay casi nada de información. Se sabe cuando nació, de quién era hija, se conoce su genealogía porque era una aristócrata, se sabe que vino para casarse aquí (hay una saga que es la que cuento en la segunda parte de la novela que cuenta muy minuciosamente cuáles fueron los pasos hasta llegar a España y cómo fue recibida por Inglaterra, Francia, el reino de Aragón y el reino de Castilla hasta llegar a Sevilla) y ya está. Había mucha documentación sobre su familia y sobre la corte a la que llega y cuáles son los hombres y mujeres que están viviendo en ella. Todos los datos que cuento son ciertos, pero su personalidad y su carácter es mío.

3-La novela está narrada en primera persona ¿Por qué escogiste este punto de vista?

A mi me gusta mucho la primera persona del singular para personajes contradictorios porque es la más tramposa. Te la crees, generalmente. Lo hice también con mi primera novela, «Irlanda». Tienes que creerte a Cristina, si no, no funciona. Y la diferencia entre la primera y la tercera persona era que con la tercera puedes ser objetivo y contar hechos desde fuera, pero con la primera creas un pacto con el personaje y lo que ella no ha visto o sentido no te lo puedes inventar. Así creo que consigo transmitir el gran sentimiento de soledad y fragilidad con el que ella tenía que vivir en esa corte.

4- Y cómo definirías a Cristina a alguien que no haya leído la novela.

(Risas) No se me da muy bien esto de contar las cosas sin contar la novela, pero bueno… Es la historia de una mujer del SXIII que es un testigo excepcional y al mismo tiempo una princesa ninguneada. Alguien que estaba llamada a un destino excepcional porque era la única hija mujer de un rey importante y por lo tanto tenía que lograr grandes alianzas y tener muchos hijos y que no logró ninguna de estas cosas.

5-¿Te identificas con ella en algún aspecto de su personalidad?

No, no, no. De hecho a mi me gusta trabajar a los personajes desde cierta distancia. Aunque te apasiones o te involucres pero no tienen que ser yo. Cristina es una mujer constantemente desconcertada y muy tímida, que no se atreve a preguntar qué va a ser de su vida… Y es una extranjera entre los suyos y aquí. Entre los suyos porque se sabe que se irá y aquí porque lo más seguro es que ni siquiera hablara el idioma.

6-Si no hubieses vivido en Bergen ¿Te habría llamado tanto la atención la historia de Cristina?

Es posible. No sabes cuál es el resorte para escoger los personajes. Sabes que te gustan y que a lo mejor fulanito al que le tenías mucho cariño te había hablado de él, pero no se te contestar más…

7-¿Y habría algún otro personaje histórico al que te hubiese gustado dar voz?

¡Uy! Muchos. Pero me ocurre lo mismo que con Cristina: hay épocas que me gustan mucho y dentro de ellas personajes que me apasionan. Por ejemplo, cuando era pequeña me obsesioné por el libro «Los últimos días de Pompeya». Mis amigas y las niñas de clase estaban hartas, pero yo empecé a aprender cultura romana a partir de eso… y me apasiona esa época, después de Julio Cesar y la caída de Nerón. Y en ellas hay mujeres muy interesantes como Porcia, que siempre me ha llamado mucho la atención. Porcia era la mujer de Bruto y es un ejemplo de virtud romana. Y escribiría sobre ella. Siempre hay 4 o 5 personajes por ahí que me llaman la atención.

8-El universo de tus obras suele ser femenino ¿Crees que existe eso que muchos etiquetan como «literatura femenina» o «para mujeres»?

Si y no. Es decir, cuando se publica una novela es normal trazar una estrategia comercial, de marketing, y se crean etiquetas como «novela de autor joven» o «novela nórdica» y «literatura femenina» fue una de ellas durante algún tiempo. Yo creo que ahora menos. Yo creo que ahora las autoras somos muy visibles y se ha normalizado. Creo que ahora estamos más preocupados por otro tipo de fenómeno, de hecho, creo que el gran debate ahora es el libro digital.

9- Bueno, de hecho mi siguiente pregunta iba encaminada hacia ahí ¿Qué opinas del libro digital? ¿Va a suponer una gran revolución, se dejará de imprimir en papel?

A ver, yo creo que es un cambio de formato, que ambos convivirán… Pero el problema real es otro y es el tema de la descarga. De quién se ocupa de suministrar esos contenidos porque hasta ahora la cosa estaba clara: tenías un libro, un porcentaje de las ganancias iban para el autor y otro para la editorial y el libro era para el comprador. Pero ahora se está cuestionando el derecho de los autores a cobrar por la obra… todo se puede discutir pero si nos quitan eso ¿Qué nos queda a los autores? Nos queda ser posiblemente aficionados o herederos. Algo que era muy interesante, que era la proletización del escritor y del artista (yo soy hija de obrero) y que como yo y como otra gente habíamos podido conseguir probablemente desaparecerá. Porque volveremos hacia atrás, volveremos a que solo quien tenga dinero o tiempo se podrá dedicar a ello. Y yo no quiero subvenciones, que ahora se está hablando mucho de ellos, yo vendo libros. Es mi trabajo escribirlos y quiero vivir de ello. Y eso parece que es algo que en este debate se pierde.

10- ¿Y tú has probado el libro digital?

Si, lo he probado, pero no lo utilizo mucho de momento. Tengo un ordenador chiquitito que utilizo para viajar y por lo demás, sigo leyendo en papel.

11-Ahora que has publicado «La Flor del Norte» ¿Tienes algún proyecto entre manos?

Si. Tengo varios proyectos con mi empresa Emasefe, que trabaja metiendo la cultura en entornos donde generalmente no hay cultura como por ejemplo, la empresa privada y dándole valor. Y ahora estamos haciendo una serie de 3 camisetas con Kukuxumuxu con microcuentos mios, que será una especie de edición limitada de mis microcuentos. Además acabo de sacar una re-edición de mis «Cuentos malvados» con colaboraciones de escritores y diseñadores como Jesús del Pozo o Paco Gil…

Hay algún proyecto que no te puedo contar (risas), alguno relacionado con la organización de eventos y otros con conceptos literarios más amplios… y saco un zapato nuevo, el «zapato mariposa» con la colaboración de Paco Gil, basado en un personaje mío. Estos son proyectos preciosos, que me dan mucha vida y que me permiten pensar en cuál será mi siguiente libro, aunque aún no tengo nada pensado para novela, aunque también debería de hacer algo con los ensayos, que generalmente voy alternando entre ambos.

Autor: Carmen Lopez

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