Entrevista: Elisabeth G. Iborra nos habla de las «Sex mentiras»

La periodista y escritora Elisabeth G. Iborra ha decidido poner fin a todas esas mentiras que circulan en nuestra sociedad acerca de cuestiones relacionadas con el sexo. Y lo ha hecho a través de su libro «Sex mentiras». Nosotras no hemos podido resistirnos a hacerle algunas preguntas acerca de su nuevo libro y muchas otras cosas.

Falsos mitos, informaciones equivocadas, prejuicios y lastres educacionales son algunos de las trabas que se nos presentan a la hora de tener una idea clara y acertada acerca del sexo. Ese es el tema que la escritora y periodista Elisabeth G. Iborra aborda en su libro «Sex Mentiras (o cómo quitarte de encima mitos, creencias y prejuicios sexuales que te impiden disfrutar de nuestras relaciones)» que ha escrito en colaboración con el sexólogo Alfonso Antona y que ahora publica la editorial Aguilar.

1. ¿Por qué crees que siguen existiendo estos falsos mitos en torno al sexo aún ahora que existe una gran cantidad de información respecto al tema?

Porque los hemos interiorizado sin darnos cuenta a través de la educación recibida a través del colegio, nuestras familias y otros modelos que nunca se cuestionaron la verdad de sus creencias. Y ahora toda esa sobreinformación tampoco resulta ser de mayor calidad, sino que en muchos casos refuerza y fomenta muchas burradas que se han dicho sobre el sexo.

2. ¿Crees que los medios (y en concreto las revistas femeninas) contribuyen a despejar los falsos mitos o más bien los alimentan?

Yo creo que las revistas femeninas, aún más que los medios en general, alimentan esa visión sexista y machista del sexo. Es más, creo que colaboramos muchos desde los medios a la falsa revolución sexual de la mujer, según la cual hemos dado un pendulazo intentando masculinizar nuestros comportamientos. Nos mostramos más libres a la hora de irnos a la cama, así como dentro de la cama, pero en el fondo seguimos queriendo lo mismo que nuestras madres: que nos quieran. Y eso a través de una buena felación no es la manera de conseguirlo, si se me permite la crítica, hecha desde la propia experiencia como mujer y como colaboradora de revistas femeninas.

3. ¿E Internet, ha despejado dudas?

Internet aumenta más si cabe la confusión porque aparte de las consulta sexológicas a través de webs, foros, etc. en las que se cuelan muchos «no especialistas», hay mucho corta y pega indiscriminado que da como resultado textos cuando menos dudosos, y sin embargo, la gente, como está escrito y tiene ganas de saber y solucionar sus problemas, se los cree a pies juntillas y se los toma como si fueran un diagnóstico médico.

4. ¿Cuáles piensas que son las mejores medidas para acabar con este tipo de «sex mentiras»?

La deseducación o el borrón y cuenta nueva de lo que aprendimos que era nocivo para nuestra sexualidad. La idea de este libro es dar una información correcta, rigurosa, contrastada y desinteresada, para que cada cual pueda formarse su propio criterio y elegir su forma de vivir su sexualidad libremente. Liberadas de prejuicios, de mentiras, de dobles raseros, de hipocresías y de miedos infundados con los que nos han intentado condicionar hasta hoy.

5. Y en concreto, en la sociedad española ¿Cuáles son los falsos mitos o «mentiras sexuales» que más proliferan? (o las que más sorprende que sigan existiendo)

El mito del amor eterno, que nos lleva a profundas decepciones cada vez que se rompe una pareja, con cada divorcio, con cada enamoramiento frustrado que no pasa de los cuatro años… El de la virginidad, como si el himen fuera de veras algo más que una membrana… y la primera vez pudiera ser algo memorable para todas. El de la menstruación como si la mujer despidiera ondas maléficas capaces de pudrir la carne o echar a perder una mayonesa por el mero hecho de sangrar. El del orgasmo clitorial o vaginal, cuando sólo existe uno, que puede darse por estimulación directa o indirecta del clítoris. Y hay muchos más.

6. Aunque parezca mentira, todavía sigue habiendo diferencias en la manera en la que las mujeres y los hombres hablan de su sexualidad, como por ejemplo, en el tema de la masturbación ¿A qué crees que se debe? ¿Por qué sigue ocurriendo esto?

La masturbación sigue considerándose una sexualidad de segunda, que debe limitarse a los solteros que no tienen otro remedio para desahogarse. Y las mujeres ya se sabe que están en el mundo para ser madres. No para tener placer por tenerlo. Sin embargo, es muy difícil que una mujer sepa lo que le gusta si no investiga su propio cuerpo, y por lo tanto, nunca podrá decírselo a su amante, de manera que a no ser que el otro tenga mucha pericia, seguramente se estará condenando a la insatisfacción y a fingir orgasmos, para no dañar el ego de él, claro. Nuestra sexualidad siempre supeditada a intereses ajenos.

Autor: Carmen Lopez

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