Entrevista con Eva Campos: «Hay cientos de personas que jamás se miran en el espejo»

En Nosotras.com hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Eva Campos, psicóloga y coach. Autora del best seller mundial: «Soy Más Lista que el Hambre», ahora está centrada en su último libro: «Alicia en el país de las Rosquillas». Hace muy poco pudimos ver a Eva en el programa «No seas pesado», de la cadena de televisión Telecinco.

P: Una de las herramientas más poderosas que aporta el coaching es la pregunta. Así pues, ¿dirías que el poder de tu libro reside precisamente en eso, en que de algún modo te hace preguntas?

R: Sí, desde luego. En cuanto al tema de la pérdida de peso, se plantean muchas soluciones pero creo que ninguna llega a la raíz del problema real. Yo suelo usar este símil. Imagina que te duele la garganta y bajas a la farmacia a por una píldora. El dolor de garganta serían los kilos de más y la píldora, el método para quitarlos –dieta, ejercicio, cirugías, etc.-. Cuando ya has bajado varias veces, el farmacéutico te pregunta que como es posible que te duela la garganta, a lo que respondes que pese a hacer tanto frío, sueles dormir con la ventana abierta. Dormir con la ventana abierta serían los malos hábitos y el estilo de vida. Pero aquí es donde viene la diferencia: de repente el farmacéutico te pregunta que para qué duermes con la ventana abierta con tanto frío y tú contestas que es para no sentirte ahogado porque no te gusta sentirte encerrado entre cuatro paredes, o porque es la costumbre que aprendiste desde pequeño. Y son estas preguntas las que nunca nos plantean ni nos planteamos y es ahí donde radica la verdadera razón del dolor de garganta, no son los hábitos sino aquello que te lleva a tenerlos aun sabiendo que no te hace bien. Y ese es el trabajo interno que se ha de hacer y lo que garantiza que podrás cuidar de tu cuerpo y de ti mismo.

P:  ¿Qué te llevó a escribir este libro? 

R: Este libro es la evolución natural del primero, «Soy más lista que el hambre». Si en el primero me centraba en marcar un plan de acción y comenzar a ver qué sucede, en el segundo me adentro mucho más en ese análisis interno, en ir desgranando las verdaderas razones y comenzar a ver cara a cara los fantasmas que nos acechan. Sí, creo que es más duro pero porque lo que permite ver es algo mucho más enterrado, mucho más profundo y, muchas veces, mucho más feo de lo que esperábamos y si tenemos en consideración que yo escribo sobre mí y lo muestro sin tapujos, efectivamente en este libro me he mostrado más y muestra más del lector. Sin embargo, ¡es la única manera! Si yo no sé que la habitación del fondo está sucia ¿cómo voy a decidir limpiarla?

P: Hace algunos meses te vimos en un programa televisivo: “Abre los ojos y mira”. En él eras la coach de un grupo de gente con sobrepeso. ¿Qué tal fue la experiencia? ¿Hay algún otro proyecto televisivo en el horizonte?

R: La experiencia en televisión fue agridulce; tuvo sus momentos malos, pero también sus momentos buenos. A mí la televisión me parece muy divertida, es un mundo de cartón-piedra con sus matices pero también es un mundo muy duro. De los nuevos proyectos… he aprendido a no decir nada hasta que están firmados, así que todo se sabrá a su debido momento.

P: Volviendo a tu libro… ¿A qué se debe el título?

R:  El título surgió porque para mí el proceso de perder peso o de adoptar una vida sana es un verdadero viaje, con muchas similitudes al que presenta Lewis Carroll en “Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas”. Alicia entra en un juego de tamaños, encogiéndose, haciéndose gigante, volviendo a su tamaño, encogiéndose de nuevo, etcétera, y siente que pierde su identidad, que ya no sabe ni quién es. Y eso es justamente lo que le sucede a muchas de las personas que luchan constantemente contra el sobrepeso; no se sienten ellas mismas. Alicia se encuentra con infinidad de personajes, y una de las cosas que ha de aprender es a darles la justa y merecida importancia, como en la vida real, como con la comida. En el cuento, la Reina de Corazones va castigando a todos por las más pequeñas fallas, así que yo la comparo más bien con ese lado crítico que tenemos con nosotras mismas, lo que yo llamo “Gemelo Malvado”. Aprender a gestionar a ese gemelo malvado es crucial, de la misma manera que el rey de corazones, aún pequeño y ridículo, es el único que sabe gestionar a su reina.

P: Uno de los requisitos para tener una buena autoestima es gozar de una sana relación con el cuerpo y la autoimagen. Por lo tanto, resulta obvio que uno de nuestros principales enemigos sea el espejo. ¿Cuál sería tu consejo para minimizar ese hecho?

R: Hay cientos de personas que jamás se miran en el espejo, pero no hablo de maquillarse sino de mirarse, de verse, de mirar más allá que su maquillaje o su ropa, de, en definitiva, mirarse a los ojos. La pregunta es obvia ¿para qué no te miras en el espejo? ¿Qué quieres evitar ver? Y cuando respondes a este tipo de cuestiones, no se puede minimizar, puedes decidir cambiarlo o no, pero nunca poner parches porque antes o después, vuelve a salir a la superficie lo que hay dentro y no se ha cuidado.

P: Una de las múltiples definiciones de autoestima es aquella que dice que la autoestima es la distancia entre lo que queremos hacer y lo que acabamos haciendo. ¿En relación a las dietas qué te sugiere esta definición?

R: Yo no estoy del todo de acuerdo con esta definición; puedo querer castigarme, por ejemplo. Si lo consigo, ¿tengo una autoestima estupenda? Yo creo que no. Para mi esa definición me recuerda más a la definición que uso yo de disciplina; la disciplina es saber discernir entre lo que quiero ahora y lo que deseo para siempre. Y, desde luego, la falta de ese pensamiento es una de las razones para el abandono de las dietas.

P: Completa la frase: Si la cara es el espejo del alma, el cuerpo es…

R: También el espejo del alma, pero, además, su casa. Y al igual que cuando estamos perezosos, cansados, desorganizados, tristes u otras cosas, no nos apetece cuidar de la casa, cuando nos sentimos mal –las razones de ello hay que encontrarlas- tampoco cuidamos de la casa del alma.

P: ¿Qué peso crees que tienen las creencias en la construcción de esos malos hábitos que nos son tan dañinos?

R: ¡Mucho! Las creencias e incluso los valores tienen un peso fundamental en la relación con la comida y con nosotros mismos. Por ejemplo, si mi valor es que la familia es sagrada y creo que mi familia es perfecta, si en mi familia está el hábito de comer pasteles con el café todos los días, ¡yo también lo haré! Las creencias determinan lo que es verdad para nosotros, nuestro mapa en la vida, y si mi mapa me indica el camino hacia Valladolid pero yo quiero ir a Murcia, jamás llegaré al destino.

P: Cuando uno piensa en perder peso en su cerebro, casi automáticamente, aparece la palabra: SACRIFICIO. ¿Cómo crees que nuestras lectoras podrían transformar esa idea inicial en algo positivo?

R: El pensamiento positivo que se está vendiendo últimamente en el mundo de la autoayuda me parece de lo más grotesco; por mucho que quiera, si realmente tengo instaurada la idea de que la dieta es un sacrificio, pasar de un momento para otro a pensar que la dieta es un placer, no va a ser efectivo. Lo que se necesita es ir buscando pensamientos que ayuden a llegar a ese pensamiento final y, por supuesto, ir haciendo cosas que respalden esos nuevos pensamientos. Además, si convertimos “estar a dieta es un sacrificio” por “estar a dieta es cuidarme y quererme” y aun así no encontramos la forma de llegar al objetivo, tendremos que hacer este ejercicio de lógica aplastante: si estar a dieta es cuidarme y quererme y yo no lo hago, entonces, ¿qué me pasa para no cuidarme y quererme?

P: Este es tu segundo libro, justo después del best-seller “Soy Más Lista que el Hambre”, uno de los libros de autoayuda más vendidos de los últimos años, ¿te asustan las comparaciones? ¿Qué encontrarán las lectoras en éste que no encontraron en el otro?

R: No me asustan las comparaciones; ambos libros se complementan y creo que pueden ayudar no sólo en la cuestión del sobrepeso, sino en muchas otras en la vida. Sin embargo, en Alicia encontramos una fórmula que permite profundizar más en uno mismo, llegar a la raíz de la cuestión. Muchas personas que han leído ambos libros me comentan que este segundo es mucho más duro pero porque te pone de frente a los fantasmas que nunca quieres ver y te hace mirarlos y solucionarlos. No obstante, ambos libros no son más que herramientas; el lector decide cómo usarlas.

P: La belleza, la feminidad, la sexualidad y el peso son algunos factores importantes que, por decirlo de algún modo, determinan definitivamente la autoestima de una mujer. ¿Crees que se pueden trabajar todos a la vez? ¿Aconsejas ir de uno en uno? ¿Uno engloba a los otros? ¿Qué opinas?

R: La autoestima sólo la determina definitivamente una cosa: tú misma. Al final, todos esos aspectos conforman la misma rueda, propulsada por el mismo motor pero en algunos hay que trabajar más y de otras formas. Si empiezas por el motor, poco a poco irás haciendo que la rueda gire y el motor no es ni más ni menos que el concepto de autoestima. Si no se puede o se quiere, puedes empezar por cada parte de la rueda o escoger varios al mismo tiempo, eso depende de la persona. Además, suele suceder que la gente acude a mí por problemas con su peso pero se acaban dando cuenta de que el problema está en otra u otras áreas de la vida. El quid de la cuestión es coger las riendas y empezar a trabajar por sentirnos bien con nosotras mismas.

P: Para acabar, ¿en qué proyectos podremos ver a Eva Campos implicada próximamente?

R: Estoy dando los últimos coletazos a un libro de recetas junto con Rebeca Rus, autora y cocinera de la revista Cuore, participo en una revista digital llamada Glup-Glup.com regularmente y en otros medios con menos regularidad, continúo con mis talleres y conferencias y tengo un par de proyectos preciosos entre manos que espero pronto pueda comunicar.

Autor: C.Pérez de Tudela

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