Entrevista: Agustín Díaz Yanez Director y Guionista de ‘Sólo quiero caminar’

Agustín tiene 58 años, es madrileño, licenciado en Historia por la Complutense de Madrid que en los 70’s comenzó a trabajar como crítico literario, sex izle seks izle seks en esta época se interesa por el cine y comienza a escribir sus primeros guiones. ¿Qué ha pasado en la vida de Agustín desde que escribió el primer guión hasta ‘Sólo quiero caminar’?

‘Sólo quiero caminar’ es la historia de cuatro mujeres que planean un robo con intenciones que van más allá de conseguir dinero.

Agustín Díaz Yanes director de la cinta compartió un poco del proceso que lo llevó a presentar su más reciente película que ha sido bien recibida por la crítica especializada

¿Cómo inició el proyecto?

Solo quiero caminar surgió mientras estábamos rodando Alatriste. Quería hacer una película de atracadoras con cuatro mujeres, así que nada más terminar Alatriste me puse a escribirlo. Por eso hemos rodado enseguida. Y tuve el guión bastante rápido. En realidad era una historia que tenía pensada desde hacía diez años, de las que dejas olvidadas y luego recuperas.

¿Cómo surgen los personajes?

Nunca sabes exactamente cómo te surgen las ideas. Quería hacer una película de cuatro atracadoras -o de tres, o de cinco, ya no me acuerdo-, de mujeres que en vez de dedicarse a otra cosa, se ganaban la vida de una forma especial, que es atracando bancos, pero unas atracadoras de medio pelo. Más que de gángsters, clásica, quería una película contemporánea sobre (y espero que no suene cursi) lo que ha cambiado la mujer en estos veinte o treinta años.

Díaz Yanez comenta porqué eligió que su historia se desarrollara en Mexico

¿Porqué rodar en México?

No sabía dónde iba a rodar y no tenía pensado México. Lo que sí sabía es que me resultaba un poquito complicado, a mí, mentalmente, que fuera creíble el escenario de la historia en España. No es que no tengamos atracadoras o atracadores, que los tenemos, pero no tenemos este grado de violencia. La idea fue de José Manuel Lorenzo, el productor. Yo pensaba en Latinoamérica, y Eduardo y José Manuel, pensaron en México. Eduardo me decía: hay dos ciudades donde se puede hacer, en México DF o en Moscú. Y Moscú no encajaba en mi idea…

‘Ya Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto’ la quise rodar en México y no pude por cuestiones presupuestarias y de sindicatos mexicanos, y la parte mexicana me la traje aquí. Soy un fan total de México, pero del DF, además, por muchas cosas, por familia, por mi padre, por los toros… México le daba un giro a la película estupendo. Además yo siempre he trabajado con actores mexicanos. Menos en Alatriste que no pude, en todas las demás sí.

¿’Sólo quiero caminar’ puede considerarse una secuela de ‘Nadie hablará de nosotras’?

Estaba con Victoria (precisamente, era el día que se anunciaron las nominaciones a los Goya por Alatriste) y le dije, ‘¿qué te parece si, en la próxima película que voy a hacer, que es de atracadoras, tú, como un guiño entre tú y yo, seas Gloria Duque quince años después?‘. Y a ella le gustó mucho la idea porque así tenía un pasado donde asentar al personaje. No es ni una secuela, ni la segunda parte. Cuando Nadie hablará…  como fue tan bien, decíamos, en broma, ‘a ver dentro de quince o veinte años qué habrá pasado con el personaje…’ Es un guiño, nada más.

El director de ‘Sólo quiero caminar’ nos cuenta de su relación con Victoria Abril

¿Te costó trabajo iniciar un proyecto tan diferente después de ‘Alatriste’?

Para mí es difícil saber qué ha cambiado porque no me veo a mí mismo por dentro, pero por sentido común, cuando haces una película tan grande como Alatriste, es como si hicieras un master acelerado  de dos o tres películas. Son de esas superproducciones españolas -aunque más limitadas, claro, que las americanas- que te dan una ligera seguridad, aunque no mucha tampoco, porque tienes la responsabilidad del gran presupuesto que hay detrás. Pero como todo salió bien con Alatriste, pues te da cierta confianza de que puedes hacer una película pequeña y una película grande. Es lo que he sacado de la experiencia, además de lo bien que me lo pasé, porque me gustó mucho hacerla.

 ¿Qué problemática común compartieron los rodajes de ‘Sólo quiero caminar’ y de ‘Alatriste’?

No mucho porque cuando te metes en un proyecto nuevo parece como si no hubieses hecho nada antes, porque  todo se centra en lo que vas a rodar ahora. Llevo cuatro películas, no sé si cuando has rodado quince o dieciséis llegas ya al plató más tranquilo, pero cada una tiene sus problemas y los de Solo quiero caminar no han tenido nada que ver con los de Alatriste, y los de ésta, a su vez, no tuvieron nada que ver con los de ‘Sin noticias de Dios’. En Solo quiero caminar el equipo ha sido casi en un ochenta por ciento nuevo para mí, por ser casi todo mexicano. Ya había trabajado con todas las actrices de la película, pero Ariadna en Alatriste tenía un papel pequeño, Pilar casi un cameo, no es aquello de que es mi equipo habitual. En México DF ha sido como una pequeña aventura.

¿Cómo es el proceso de encontrar a las actrices?

Escribo los guiones pensando quiénes van a trabajar, aunque luego pueda encontrarme con que no pueden, por fechas. Pero en un principio es así con los actores principales. Y es más, se lo digo. Como son amigos, en este caso las cuatro son amigas, les llamé y les dije ‘estoy escribiendo un personaje para tí’. Las cuatro han sido las primeras en que pensé para hacer el papel. Adapto los personajes a lo que yo creo que son las virtudes de cada uno de los actores con los que quiero trabajar.

¿Tuvieron alguna preparación física especial?

Las cuatro actrices han tenido que entrenarse, porque quiere ser una película que pretende ser verdad. No tengo nada en contra de las películas de acción americanas donde los coches vuelan, o pegan un puñetazo y la actriz da tres vueltas de campana hacia atrás, al contrario, me encantan y soy gran fan de ellas, pero ésta no iba a ser así. Aquí cuando tenían que escalar una pared, pues tenía que ser de verdad; si debían disparar un arma, pues también, o conducir ellas mismas. Les llevó mucho trabajo, pero terminaron muy contentas con esta forma de trabajar porque les ayudó a preparar los personajes.

El director de ‘Sólo quiero caminar’ nos cuenta cómo se prepararon físicamente los actores

No soy muy partidario –y no digo que esté mal, porque hay directores amigos que lo hacen y les sale fenomenal- de ensayar el personaje desde el interior, sentarnos, hacerlo de varias formas, repetir, no. Me gusta más prepararlo periféricamente. Si eres policía, pues te vas con los policías y ves como son. Después, físicamente, ya buscas las fórmulas para meterte en el personaje. No soy bueno en lo de los ensayos. No me gusta encerrarme en una habitación con cuatro actores y ensayar. Cada actriz y cada actor tienen su método y si ellos quieren que les hable mucho de su personaje, lo hago, dentro de mis limitaciones. Pero prefiero que sea más divertido.

¿Fueron difíciles las escenas en los túneles?

Paco Femenía y yo estamos bastante acostumbrados a los túneles, porque ya hemos hecho unos cuantos. El truco, que te rodees de gente que lo sepa hacer bien. Tienes que poner a la actriz o al actor, con todo perfectamente preparado, para que hagan de verdad todo lo que tienen que hacer, y de la manera más cómoda posible. Para eso el cine está lleno de especialistas fantásticos que saben y te dan muy buenas ideas. Y yo he tenido aquí, bueno, lo he tenido en casi todas, pero aquí he tenido mucha suerte porque tanto el director de arte, Salvador Parra, como todos los del equipo de efectos especiales, estaban muy acostumbrados a hacer todo este tipo de cosas. Han trabajado muchas veces en películas americanas muy gordas; sabían la mecánica de los problemas. En realidad es eso, mecánica pura.

Nos adentramos detrás de las escenas de ‘Sólo quiero caminar’

¿Es la primera vez que ruedas con actores mexicanos?

Sí, es la primera vez que ruedo con Diego, pero le conocía mucho porque trabajé con Gael García Bernal en Sin noticias de Dios, y venían de hacer juntos Y tu mamá también. Es muy amigo. La verdad –bueno, la gente lo verá- Diego Luna es mucho Diego Luna. Aunque es muy joven, en la vida de los actores hay varios saltos, y uno de ellos es cuando pasas de jovencito a joven. Y Diego ya ha dado ese paso. Su personaje es un killer, muy difícil de hacer para un chaval de dieciocho o diecinueve años. Pero para un hombre de veintinueve, que puede parecer que tiene treinta y tantos, y siendo un actor tan dotado como es Diego, pues es muy fácil. Decía Hitchcock que, cuanto mejor sea el malo, mejor será la película. Pues en el cine moderno se ha llevado a otro extremo que es cuanto mejor sea el malo, a pesar de ser malo, mejor la película. Queremos ver malos con corazón.

¿Les diste margen de improvisación a los actores?

Primero escribí el guión en español de España, con lo cual me imaginaba que cuando llegara a México se iba a modificar.  Sin saber que Diego Luna y José Mª Yazpik eran unos guionistas fantásticos en su mente a la hora de mexicanizar las frases. Tienen un genio especial para llevar los diálogos hacia lo mexicano, sin cambiarles el sentido, ya que tiene que responder a la acción que corresponde. Hasta les dije que si querían tener títulos de crédito en guión conmigo… Los mexicanos -por eso me gustan tantos los actores de este país y los he incluido en mis películas- teniendo unos físicos impactantes y siendo gente que hace muy bien la acción y la violencia, después tienen un lenguaje súper educado, bonito y tierno. Hablan suave, pero a la vez te están diciendo que te van a matar…  

Los actores de ‘Sólo quiero caminar’ pudieron improvisar

¿Porqué elegir la capital mexicana para centrar la historia?

Es que es la bomba. Tiene lo que para determinados tipo de película es necesario. Tiene de todo: riqueza, pobreza, coches, gente distinta, es una metrópolis. Son veinticinco millones de habitantes, es una ciudad gigantesca y al ser tan colosal, pues tienes cualquier tipo de cosas. Desde edificios abandonados donde puedes rodar, hasta calles donde pones la cámara y es total lo que ves. Tiene esas sorpresas que ofrecen las ciudades para un director que no es de allí. Cuando estábamos localizando, me gustaba todo, pero había que elegir.

¿Cómo encontraste las localizaciones?

Lo aprendí desde la primera película que hice con José Luis Escolar. Uno de los grandes éxitos visuales de las películas son las localizaciones. La preparación es la parte más importante porque te marca toda la película. Me he acostumbrado a trabajar con muy buenos localizadores. Y los mexicanos que teníamos eran extraordinarios, se conocían el DF estupendamente y tenían mucha sensibilidad para comprender lo que querías hacer. Los localizadores, y nuestro director de arte, que es al final el que decide lo que me enseñan y lo que no. Salvador Parra nos hizo un tour por localizaciones elegidas y acertaba en todas. Localizar es donde más tiempo y dinero debes gastar al principio, sobre todo en ciudades de este tamaño.

¿Cambiaste el guión?

Sí que modifiqué partes del guión, sobre todo el final, que lo cambié entero. Por supuesto que los lugares elegidos para rodar te cambian ideas de guión, y mucho. Al final, a mitad de película, cambié el final entero. De hecho, lo escribí en una servilleta, porque se me ocurrió mientras rodaba. Lo consulté con quien tenía que consultarlo, porque era un cambio bastante radical y lo hicimos. Por todo, por la historia, por los sitios que estábamos viendo, por la densidad que tenía rodar en DF, la violencia soterrada que hay. Porque la vida allí es otra cosa. No digo ni mejor ni peor, otra cosa.

¿Cambió el director de ‘Sólo quiero caminar’ el guión?

¿Cómo conseguiste la imagen de los personajes?

Una de las cosas más complicadas era el vestuario. Las cuatro actrices son chicas guapas y la película es muy realista. José M. Cossío, el director de vestuario, ha hecho un trabajo muy bueno. Es la ropa que ellas, sus personajes, se podrían haber comprado, pero al mismo tiempo las mantiene cinematográficas, guapas, sexy. Y además, el concepto fronterizo se mantiene. Cuando Cossío vino a México, lo vio y lo captó enseguida. Es diferente todo porque tienen mucha mezcla de culturas, al tener frontera con EEUU.

¿Qué significa Cádiz en tu vida?

Después de haber rodado en México, era bastante lógico que la parte de la historia que se desarrolla en España tenía que ocurrir en Algeciras. Yo veraneo por Cádiz, allí hemos rodado Alatriste, y conozco muy bien toda la costa. Y la ciudad más fronteriza, sin pensarlo mucho, es Algeciras. La refinería, el puerto, la propia Algeciras es la frontera de Europa, así que estaba claro. Además, podíamos hacer un contraste con México, que es tan denso, porque, excepto Algeciras ciudad, el resto, las playas, tienen una amplitud maravillosa.

Agustín Díaz Yanes nos cuenta que significa Cádiz en su vida

¿Cómo ha sido el manejo del lenguaje cinematográfico?

El thriller moderno, desde hace cuarenta años, una vez que se acabó el blanco y negro, tiene varias posibilidades. Puedes hacer, por un lado, un thriller de acción pura y dura, buenísimo. El último ejemplo, y que creo que ha cambiado todo el cine de acción, es El caso Bourne, serie maravillosa de la que soy fan total. O puedes hacer, siendo europeo, una mezcla entre lo que los americanos han desarrollado en el cine de acción, y lo que los franceses hicieron en su época con el cine policiaco. Hoy por hoy no desmerece nada el clásico francés policiaco negro, del clásico americano. Los franceses consiguieron una cosa, que no han conseguido los demás, que es que, siguiendo algunas reglas del cine norteamericano, lo hicieron completamente francés y desde un punto de vista distinto artísticamente. Para mí el genio de eso fue Jean-Pierre Melville. Fue quien hizo la gran revolución, el que consiguió que vieras Le samurai (1967; El silencio de un hombre) y fuera una referencia, no sólo europea, sino para todos los directores norteamericanos, que han saqueado esta película brutalmente.

¿Quiénes pueden considerarse tus influencias?

Al final, todos recurren a lo mismo.. Todo el mundo cuando hace películas va a las fuentes. Ahora mismo el cine es una mezcla. El gran éxito de Tarantino, aparte de su talento brutal, es que mezcló muy bien, hizo una coctelera estupenda, entre los clásicos norteamericanos, Leone, Harry el sucio. El cóctel siempre es complicado, pero a mí es lo que más me gusta del cine. Con el dvd lo puedes revisar todo, por eso ahora el cine –exceptuando grandes maestros que han empezado hace tiempo, como Spielberg y Scorsese con un estilo único- es un poco cóctel, lo cual me parece muy bien.

Agustín Díaz Yanez comparte sus influencias cinematográficas

Cuando voy a hacer una película, me veo todo Scorsese varias veces. Es ya una manía. Siempre hay una secuencia o varias que están inspiradas en secuencias suyas. Goodfellas la puedo ver cien veces. The Departed la hemos visto mucho para hacer esta película. De hecho, los directores actuales más interesantes son un poquito cóctel. Si te dedicas a hacer sólo, sólo, sólo lo de tu nación, pues es un poco raro porque los jóvenes ahora no piensan sólo en español, piensan en muchos idiomas. Se pueden comprar unas zapatillas que les vienen de Suecia, una camiseta de Estados Unidos… Se han universalizado, para bien o para mal. Por eso el cine, también.

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Autor: Karina Santillan

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