El problema de las tallas, cuando ir de compras es una pequeña tortura

 

¿Problemas con las tallas? Ir a comprar se convierte en una tortura…

 

Llega el calor, el cambio de armario y comienzan “los juegos del hambre”.

Es una broma relativa a la famosa y temida operación bikini, la preocupación por la silueta, que aparece en cuanto nos quitamos las prendas de abrigo.

 

Además, hoy en día existe un problema añadido, el de las tallas, puesto que hay quien entra perfectamente en sus vestidos de verano del pasado año, pero si va de compras se entera de que ya no tiene una 38, sino una 40.

 

Es el eterno problema del tallaje, que crea muchos complejos y acrecienta la falta de autoestima de quien ya tiene dificultades a la hora de aceptar su físico. No se trata sólo de las diferencias entre distintos fabricantes y tiendas, sino que, dependiendo de las temporadas y prendas, lo que antes era una S puede haber pasado a una M, debido a criterios desconocidos para los compradores.

 

 

 

Así, ir de compras puede pasar de ser una actividad placentera a una pequeña tortura.

Según un estudio publicado por el Gobierno de Aragón, el no encontrar talla provoca malestar en el 70% de las personas y hay quien prefiere llevar puesto siempre lo mismo antes que enfrentarse al espejo de los probadores.

 

La forma de vestir es una expresión de nuestro sentir, de nuestra propia identidad personal, y también un reflejo de nuestro estado de ánimo, al igual que la manera de peinarnos, o de pintarnos.

 

Cuando una persona quiere verse de una forma determinada y no consigue hacerlo porque no puede encontrar lo que quiere, siente que tiene limitaciones. No consigue verse y proyectarse como quería, lo que le genera frustración e inseguridad.

También malestar, tristeza y hasta culpabilidad puesto que cuando alguien no encuentra su talla en una tienda puede llegar a pensar que no está dentro de los cánones socialmente aceptados. Al sentirse excluida de la norma, esa persona puede incluso percibirse de manera negativa con respecto al grupo social al que pertenece.

 

 

 

Afortunadamente, cada vez existe mayor concienciación por parte los sectores sociales implicados.

De un lado, institucionalmente y desde el propio mundo de la moda se están adoptando posturas más responsables en cuento a las tallas. A la vez, educadores , padres y médicos vigilan actitudes y comportamientos que puedan ser sospechosos de esconder un trastorno alimentario. Asimismo, modas y tendencias tratan de ser más inclusivas.

 

 

Es muy importante, para terminar, sentirnos bien con nosotras mismas, independientemente de la imagen que el espejo del probador nos devuelva y al margen de tallas, modas y tendencias.

La clave para superar estos obstáculos cotidianos es siempre una fuerte y consolidada autoestima.

 

 

Pilar Conde es Directora Técnica de Clínicas Origen

 

 

 

Imágenes: Pinterest 

Comparte esta noticia en

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *