‘El Laberinto’ ¿Te atreves a perderte junto a su autor por este curioso libro?

¿Te suenan El Laberinto del Fauno o el juego de la Oca? Los laberintos, al igual que otros elementos de la mitología pornolar izle mobil seks rokettube griega, nunca pasan de moda. Marcos Méndez, autor de ‘El Laberinto. Historia y mito’ nos habla de ello en su nuevo libro ¿Te atreves a adentrarte en él con Nosotras?

Si la vida misma te parece un laberinto del que es imposible escapar, consuélate: no eres la única. Durante toda la Historia la concepción del laberinto ha dado lugar a muchas asociaciones como esta y a otras muy diferentes. De esto nos habla ‘El Laberinto. Historia y mito.’ (Editorial Alba), un libro que hará las delicias de las más curiosas y de todo aquel que se sienta atraído por el mundo de la mitología. Como si del mismo Hilo de Ariadna se tratase, el libro nos guía a través de la Historia para desvelarnos las diferentes concepciones que se han asociado a este mito y a su simbología.

Los mitos griegos cuentan historias que están presentes aun en nuestro día a día, aunque no nos demos cuenta, como en el caso de los laberintos. Nosotras hemos hablado con Marcos Mendez Filesi, el autor del libro, que nos adentra en este mundo un poco más:

Es usted Historiador y un apasionado de los mitos ¿Porqué fue el mundo de los laberintos el que más le cautivó?

Me apasionan todos los mitos, pero el mito de Teseo y el laberinto es uno de mis favoritos porque, adaptado a las peculiaridades culturales de cada época, ha conseguido sobrevivir desde la Antigüedad hasta casi nuestros días. Investigar la historia del laberinto es seguir la pista a un hilo de Ariadna tejido a lo largo de más de 4.000 años por manos griegas, romanas, cristianas, judías, vikingas, renacentistas… No puedo evitar sentirme fascinado por un mito tan longevo y multicultural.

En el libro hemos podido leer muchas curiosidades sobre los laberintos ¿Cuál es su favorita?

Hay tantas que no sabría bien por cuál decantarme. Me gusta mucho, por ejemplo, la relación del laberinto con la alquimia y un tipo de laberinto conocido como «la cárcel de Salomón», que vendría a representar el paso inexorable del tiempo, la muerte y la necesidad de amar para alcanzar la inmortalidad. Pero no menos interesantes son algunos laberintos que aparecen en la literatura emblemática y que están a medio camino entre el símbolo y el acertijo, o el laberinto cristiano de San Michelle, relacionado con la idea milenarista de que, al final, hasta el más humilde alcanza su recompensa… Y también tendría que hacer referencia al laberinto minoico, unas tauromaquias en las que unos danzarines saltaban por encima de un toro, y a un laberinto vikingo en el que se relaciona al héroe griego Dédalo con Völundr, el dios de los herreros escandinavos…
En fin, es una pregunta que no puedo responder sin escribir otro libro sobre laberintos.

¿Qué papel tienen los laberintos en la actualidad?

Se están volviendo a recuperar los laberintos en muchos ámbitos. Al igual que sucedió durante la Edad Media, algunas Iglesias lo están retomando, ya sea como motivo decorativo o relacionado con la liturgia, al igual que se ha incorporado al mundo simbólico de algunos movimientos de la New Age. Pero donde está adquiriendo cada vez más fuerza es en el ámbito lúdico y artístico. Por diversión, por todo el planeta se están realizando laberintos en jardines, plantaciones, prados y cualquier otra cubierta vegetal que lo permita. Además, hay una gran cantidad de vídeo juegos que consisten, precisamente, en superar laberintos habitados por monstruos, como el conocido Pacman.

También el estudio de los laberintos está cobrando impulso y esto es importante. El laberinto es un símbolo, una idea, un mito, que nos une a un sinfín de culturas desde Etiopía a Islandia y esto me parece fascinante. En la bandera de la Unión Europea no debería haber estrellas, sino laberintos.

¿Qué aspecto de la vida corriente ve usted más laberíntico?

Quizá el gran laberinto contemporáneo es la propia vida cotidiana cuando se alzan muros que nos impiden recibir estímulos externos. Me explico, creo que para aprovechar la vida es necesario recibir información y actuar en consecuencia, por ejemplo, compartiendo experiencias con otras personas, yendo al cine, leyendo un libro, viajando o conociéndose a uno mismo un poco mejor. Sin embargo, hay muchas personas que tienden a encerrarse en un laberinto de corredores estrechos, dejan de salir con los amigos, sólo se preocupan por los dimes y diretes de la oficina, limitan su ocio a ver la televisión, se convierten en Minotauros.

Autor: Maria Ybarra

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