El Ímpetu, la etapa clave para tu desarrollo profesional

Cuando llevamos años sumergidas en el devenir de nuestra carrera profesional, nos damos cuenta que estamos viviendo momentos únicos e irrepetibles. El primer trabajo, el logro de un objetivo, un ascenso, la elección de una especialidad…son instantes de gran importancia que van marcando nuestra historia como profesionales.

Los expertos definen las etapas de la carrera profesional como una línea ascendente que se puede clasificar en tres fases: etapa de La Promesa (18-30 años), etapa del Ímpetu (30-50 años) y etapa de La Cosecha (50-70 años).

Hoy nos adentraremos en la etapa del Ímpetu. Esta fase es, probablemente, la etapa más importante en el desarrollo profesional de cualquier mujer.

Se trata de una fase de evolución y consolidación, en la que dejaremos de ser una «promesa» para convertirnos en un “referente”. La fase del ímpetu resultará una etapa intensa, en la que nos encontraremos numerosas situaciones nuevas y desconocidas, pero también situaciones apasionantes y motivadoras.

En este momento, cobra especial relevancia la planificación y desarrollo de nuestra carrera. Es fundamental pararse a reflexionar. Preguntas como ¿hacia dónde quiero ir? o ¿qué me gustaría llegar a conseguir en un plazo determinado? son primordiales.

Durante la fase de El Ímpetu, subimos un peldaño en nuestro desarrollo profesional y nos preparamos para continuar con esa escalada. Tu valor potencial se va convirtiendo paulatinamente en un valor de experiencia, con una mayor asunción de responsabilidades que presupone el dominio de las habilidades funcionales, el manejo efectivo de la gestión de equipos y de nuestra red de contactos.

Durante esta fase, deberemos poner el foco en 4 aspectos:

  • ACCIÓN: Debemos actuar de manera innovadora y rápida, y hacer que los otros actúen.
  • VISIÓN: Debemos ser visionarias, ir más allá.
  • COMUNIDAD: Debemos rentabilizar nuestra red de contactos y aprovechar las diferencias.
  • DESARROLLO PERSONAL: Debemos conocernos y querernos, movernos por la pasión y no perder la energía.

En la etapa de El Ímpetu, el mentoring cobra una nueva dimensión pues si bien podemos seguir siendo mentee, es ya habitual el que desarrollemos funciones también de mentor. El ejercer de mentoras mejorará nuestras habilidades de comunicación, gestión de personas y liderazgo. Nos permitirá poner en práctica habilidades como la escucha activa y la empatía

Este rol está muy relacionado con nuestra capacidad para gestionar equipos. La dirección de los recursos humanos en una compañía es una faceta crítica. La calidad del capital humano y su gestión determinan en un altísimo porcentaje el éxito de nuestro proyecto empresarial. La gestión de equipos ha evolucionado en los últimos años hacia un estilo de liderazgo y gestión de gran aceptación en el que el perfil femenino destaca por la facilidad y naturalidad con la que somos capaces de desarrollarlo.

Todas estas características deben ir acompañadas de un buen equilibrio entre vida personal y profesional. No podemos hablar de la fase de El Ímpetu sin hacer alusión a la importancia del Work&Life Balance. Los profesionales con una vida sana y feliz son más productivos en la organización. Hemos de hacer un esfuerzo por  no dejar de lado este tema, tanto para nosotras como para las personas de nuestro equipo. Al fin y al cabo, serán más felices y aportarán más.

Todas estas competencias y nuevas responsabilidades no son efectivas si no trabajamos con pasión y optimismo. Creyendo en nuestro potencial y aprendiendo de nuestros errores. Para todas las que estáis en esta etapa ¡Buena suerte en vuestro viaje!

Puedes ampliar información sobre la etapa de El Ímpetu en Womenalia.com y conocer más sobre:

 Artículo realizado por Alicia Alonso Soldevilla. Puedes seguir a Alicia Alonso en Twitter: https://twitter.com/aliciaalonsoSM

Imagen: 1photos.com

 

 

Autor: Womenalia

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