Cómo salvaguardar a los adolescentes de la violencia de género

La violencia de género es una lacra social que nos afecta a todos. Recientemente una juez la ha definido como un problema de salud pública en una sentencia en la que el acusado de maltratar a su pareja estaba obligado a abandonar el país. El espíritu de esta sentencia es muy importante porque no sólo condena un hecho concreto y sus efectos sobre una persona, sino sobre toda la sociedad.

El maltrato es un acto reprobable que ensucia la convivencia, y, por lo tanto, el buen clima de respeto y tolerancia que debe regir en una comunidad.En este sentido, resulta básico erradicarlo para evitar que contamine a las generaciones venideras, a las personas más jóvenes, que pueden ser víctimas y verdugos. A todos hay que educarlos en la convivencia y en la conciencia de que existe una dignidad intocable.

Esta última parte es la que afecta a las víctimas. Cuando se trata de personas jóvenes que están desarrollando su personalidad, las personas de su entorno deben apuntalar ese desarrollo. Se trata de contribuir al fomento de la autoestima de la edad más temprana, desde la infancia. Educar en el amor propio bien entendido y en la proyección de ese amor como autodeterminación y seguridad.maltrato

El entorno familiar es vital, pero también lo son los amigos, los compañeros de clase y todas las compañías que rodean su entorno. Es importante enseñarles a ser independientes, a tomar decisiones, a elegir bajo sus propios criterios, a valorarse tal y como son, reforzar los logros y los aspectos positivos. Así como enseñar, con nuestro ejemplo, las relaciones sanas y de respeto mutuo, tanto con nuestra parejas como con nuestros iguales. No es una labor fácil, ni de un día. Es toda una carrera de fondo, pero os dejo unas pautas que, espero, os sean útiles.

  • Hay que vestirse, peinarse y pintarse como uno quiera, sin dejar influenciarse por lo que opine la pareja.
  • Es esencial tener tiempo para estar con otras amistades sin que la pareja esté presente. Las personas necesitamos tener tiempo para estar en pareja, solos o con otros, hacer planes con los amigos de manera independiente, estar con la familia y estar con nosotras mismas.
  • Fomentar su tiempo propio: ocio, hobbies y sus responsabilidades laborales, domésticas y académicas.
  • La prioridad somos nosotras mismas, por lo que no hay que anteponer las necesidades de nuestra pareja, si ello conlleva a anular las mías propias.
  • Si se tienen relaciones sexuales y hay ciertas prácticas que no se desean hacer, ser conscientes que deben poner  límites, y no tener miedo a que por ello puedan dejarte.
  • No fingir con nuestra pareja para que ésta no nos critique, pensando que así evitamos que nos abandone o intentando conseguir que de esta forma nos quiera más. 

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Pilar conde es psicóloga y directora técnica de Clínicas Origen

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