Cambio de valores: Entre un buen escote y la erudición

Hubo un tiempo en el que las personas mayores eran las más respetadas y valoradas en la sociedad. Jóvenes, adultos y niños les veneraban por toda la sabiduría que se les asociaba, debido a las experiencias vitales que habían ido acumulando a lo largo de los años, y les otorgaban un lugar destacado en la comunidad. Los ancianos de antes eran como el internet de ahora. Todos recurrían a ellos para resolver dudas o problemas propios de la inexperiencia, y una vez obtenido el consejo lo seguían a rajatabla.

vejez

No importaban sus arrugas, su pelo canoso, su falsa dentadura, lo grandes que fueran sus orejas ni el temblor de su pulso. La vejez era respetada por lo que representaba y a la juventud se la tomaba por inconsciente e inexperta, tuvieran o no una cara bonita o un cuerpo esbelto. Los valores imperantes que se transmitían  de una generación a otra, estaban enmarcados dentro de la cultura pos figurativa en la que el pasado de los abuelos contenía el futuro de los niños.

Esos tiempos ya han quedado atrás. Ahora el modelo cultural es otro en el que los padres consideran que el patrón de los abuelos ya no les sirve para educar a sus hijos. El ranking de valores humanos se ha alterado y el primer puesto ocupado por la experiencia vital, ha sido suplantado por la importancia de la juventud y la belleza. Prueba de ello son las imágenes que muestran la inmensa mayoría de los espacios publicitarios, en los que no aparecen personas mayores y si jóvenes de escándalo, sobre todo mujeres.

escote

En algún momento los beneficios de la sabiduría, y de la juventud y la  belleza se equipararon. Debió ser porque lucir un buen escote abre las mismas puertas que ser una erudita,  y entre tener que adquirir sabiduría a base de años o esfuerzo y tener el don volátil de la juventud y la belleza es mucho mejor decantarse por este último. O eso nos ha hecho creer la publicidad a base de ignorar a la tercera edad en todos y cada uno de los anuncios y exhibir a personas jóvenes, mujeres en su mayoría, con unos pechos bien colocados, cutis fino sin una sola arruga vientres planos y papadas inexistentes.

Imágenes: Google Images

 

Autor: Nuria Campín

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