Begoña Aranguren: «Vilallonga me enseñó a amar»

Aunque sólo estuvieron casados 3 años, Begoña Aranguren considera a Jose Luis de Vilallonga su interlocutor. Y ahora que ya no puede llamarle por teléfono le ha escrito un libro, «Niño mal de casa bien», en el que comenta todo lo que le diría si siguiese entre nosotros. La entrevistadora cambia su papel y responde a nuestras preguntas sobre su matrimonio, el amor, la actualidad, la monarquía y mucho más.

Empiezas dedicándole el libro a Vilallonga como «marido, amante y amigo» ¿Con cuál de los 3 aspectos te quedarías?

Pues te digo la pura verdad, me quedo con las tres cosas: marido, amante y amigo. Porque creo que cada vez estoy más de acuerdo con una definición que me dio un día Gala sobre el amor, que era algo así como una amistad inquebrantable con momentos de erotismo y yo si creo que eso es el amor.

Casi al final del libro haces una lista de adjetivos que le atribuyes a Vilallonga que van desde iracundo a sensual pasando por narcisista ¿Hay algún aspecto de su personalidad que no hayas reflejado ni en este libro ni en el anterior? Algún aspecto de cómo era en casa, en la intimidad…

Yo creo que no, creo que en realidad recojo todos los aspectos y cuento historias de él, que era la representación de la contradicción. Y en ese sentido he de decir que a mi me entusiasma la persona que él era, no el personaje con bastón de empuñadura de plata, muy elegante. No, yo me refiero al de casa, con un jersey viejo, que se relajaba… ese es el que me gustaba.

Pero yo te diría que de todas las cosas que he dicho de él, no, no me dejo nada. También he de decir un «mea culpa» porque en el primer libro (publicado al poco de la separación), me lo pidieron desde una editorial, que eran amigos y dije que si, porque realmente yo quería hacerlo. Pero luego me di cuenta de que realmente quería que se hubiera pasado el rencor, que no hubiera lamentos, ni pasar factura…pero no se consiguió y yo me di cuenta. Y le llamé y no estaba para nada enfadado, dijo que rezumaba amor y tal. Pero yo no me había quedado contenta, tenía una espinita clavada y pensaba «No le he hecho justicia a este hombre», que además ha sido el que me ha enseñado a amar. Yo había sido amada más veces, pero no como con él. Siempre si algo tenía que ser más cómodo para uno o para otro, siempre era para el otro, si yo me tenía que desahogar pero él iba a pasar un rato fatal, pues no se lo contaba…pero con Vilallonga era diferente. Y yo sentía que estaba en deuda con él.

Y me pasó una cosa súpercuriosa, fíjate, en el momento que él murió yo perdí a mi interlocutor. Y cuando leía algo o pasaba algo, llegaba a coger un teléfono y marcar su número…

Y salía la voz grabada de Telefónica de «el número al que llama…» cómo dice en el libro ¿verdad?

De verdad, yo pensaba «Dios mío de mi vida» porque en esta era en la que nadie habla con nadie, que la gente va con auriculares por la calle, que la gente no quiere que haya silencios porque les parece violento… las casas y las familias con las televisiones, que cada uno se va a ver un programa a su cuarto ¿Dónde están las tertulias, dónde está la gente de antes? Entonces me di cuenta de que mi interlocutor era él. Y aproveché este libro para sacarme la espina y para otra contarle «cómo estaba el patio», porque él no era cotilla pero si era curioso y estaba siempre pendiente de todo y quería contárselo.

Y también aprovechar un poco mis canas y mi vejez para no tener pelos en la lengua, para decir lo que quisiera. Me dicen: «Es que te metes mucho con Felipe González». Yo qué me voy a meter mucho con Felipe González si lo que estoy diciendo es una obviedad, es decir, lo que estoy diciendo que el Felipe González que yo conocí era un tío joven, con un aspecto, una fuerza… y ahora pues es un señor aburguesado, con el pelo blanco, con barriga que ha dejado a su santa por otra supuestamente más pija, que se dedica al diseño de joyas; que se dedica a dar conferencias y que le han dado participaciones en una empresa energética y que vive en la calle Velázquez ¿Qué es mentira? ¿No se puede decir? Yo no me meto con el GAL y no se qué, para eso está la justicia, yo lo que digo es otra cosa ¿Cómo no se va a poder decir?

¿Qué pensaría Vilallonga de la situación actual? Porque en los últimos cuatro años parece que han pasado muchas cosas…

Pues muchas veces le digo mentalmente: «Consuélate de no estar aquí porque lo pasarías fatal». El pobre hombre ya decía antes de morir que en este mundo casi no se podía ni vivir, que era impresionante, que no quedaban ni vestigios de lo que había sido… Y ahora, que ni han pasado cuatro años desde su muerte, tenemos esta clase política ¿Qué es esto? ¿Quién nos gobierna? Que se dejen de dar tanto la lata, encima de que les pagamos para que lleven el país, encima se pasan el día insultándose…¿Dónde están los intelectuales, dónde están los Aranguren, los Alaín, quién sea? ¿Dónde está esa gente que no está podrida por nada, que puede dar unas cuantas ideas de lo que se debería de hacer? Que realmente hablen de comportamientos éticos, porque ¿Qué les estamos dejando a la gente joven? Ahora que, como vosotros (la gente joven) pasáis de todo… yo también lo comprendo, pero yo a veces pienso que si los de 18, los de 25, los de 32, que son mis hijos, los de 34, no se tiran a la calle, yo con 60 tampoco me quiero tirar…

¿Te atreves a hacer una predicción de lo que puede ocurrir de aquí a 5 años?

Hombre, yo no me considero Rappel pero yo cruzaría los dedos y le diría –a la clase política ya nada porque poco podemos esperar de ellos- a la gente que vivimos en una democracia absolutamente joven y que no hay derecho a que nos hayan quitado la ilusión. Y que la gente, aunque sea a votar en blanco, que no es lo mismo que no votar ¡ojo! Qué susto se darían si hubiese millones de votos en blanco. Pediría a la gente que dejara de ser una sociedad anestesiada, idiotizada por esos programas de televisión…rogaría que leyera más, que fuese más activa, que se preocupara más por el prójimo, que fuésemos todos más solidarios. El otro día leí que 1.400.000 familias en territorio español no están ingresando ni un sueldo, ni un euro.

Enlazando con el tema de la sociedad anestesiada con la televisión, con el corazón ¿No te daba un poco de miedo que al escribir un libro que trata sobre una persona con la que estuviste casada y al dar nombres propios, que te metiesen en el saco de la prensa del corazón?

Es que yo pienso que el libro es de todo menos prensa del corazón. Creo que ha habido gente a la que le interesaba que fuese como prensa del corazón, en el fondo para salir ellos. Lo que yo intento no dar ni media bolilla y cuando me pongo seria, pues soy seria. Me ha costado mucho escribir el libro, corregirlo, limarlo, pulirlo… no es una cosa para que luego en un portal de televisión para que hagan audiencia resulta que vengan 2 tías que son unas impresentables a chupar rueda. No, yo eso no lo consiento.

También habla bastante de la familia real en el libro ¿No temía miedo a la posible censura o las posibles repercusiones que conllevase? Ya que en España no se puede tocar demasiado el tema.

Me gusta que me preguntes esto. Yo poco miedo puedo tener ya de eso porque ya lo he pasado. A mi trataron de boicotearme el libro de Emanuela de Dampierre y fue terrible, porque me llamaban colegas y me decían: «No te puedo entrevistar porque me juego mi puesto de trabajo». Porque no se atrevieron a prohibir la publicación del libro pero si intentaron que no se difundiese ¿Qué fue lo que pasó? Pues lo normal, que se vendió como churros. Además, se vendiese o no se vendiese el libro, yo a esta señora quería conocerla, saber su versión, porque lo que nos habían contado es que esta señora era un monstruo que se había portado fatal con su marido y con sus hijos y luego resulta que no.

Y además, como es un país en el siempre se va dando bandazos. Se pasa de no decir ni una palabra de ellos a hablar de todo. Hay que aprender, como lo hizo la monarquía inglesa. Lo que pasa que este es un país que no es monárquico de verdad y hay mucha gente que dicen ser monárquicos y que son los que peor se portan con ellos y los que más les hacen la cama. Están enfadados con ellos porque no tienen corte, que es lo que ellos querrían para irse con trajes de palabra de honor a bailes ¿Estamos locos? Al final hacen bien en no recibir a esa gentuza.

Por otro lado, tampoco es que me meta con ellos. Pongo muy bien a la Reina, porque llego a pensar que si no estuviera ella aquí dudo mucho que siguiera habiendo monarquía en España y eso que el Rey goza de mucha simpatía. Con el Príncipe ya no se qué va a pasar…

Bueno, eso también te lo quería preguntar ¿Qué piensas de Felipe y Letizia? Parece que ahora se está intentando potenciar su imagen, ahora que se rumorea que el Rey está enfermo…

Me da muchísima pena que esté malo, si está malo…A mi me gustaría que siguieran y eso que yo no soy monárquica, pero la clase política me ha hecho pensar que a estos señores hay que conservarles porque si sirven de filtro, con ellos tenemos unos embajadores de lujo. Imagínate con esta clase política que tenemos, que no saben decir ni «buenos días» en francés, pero ¡Si son jóvenes! Tienen edad de hablar inglés y francés…

Sobre todo cuando un camarero si que tiene que saber idiomas, por ejemplo…

Un camarero, uno del chiringuito… ¿Sabes por qué pertenecen a la clase política? Porque en la empresa privada no tenían nada que hacer, lo tengo más claro que el agua. Pero volviendo a la monarquía, me gustaría que siguieran pero tengo mis dudas porque pienso que la boda que ha hecho no se si es la mejor. Y ojo, que a mi me molesta mucho que la gente se meta sistemáticamente con ella porque a Letizia la entiendo mucho mejor que al Príncipe. Quiero decir ¿Ella para qué iba a renunciar a algo que le están ofreciendo? Pero el Príncipe…una cosa es que tú o que yo, que nos representamos a nosotras mismas, procuremos casarnos por amor pero cada minuto se están separando parejas en Barcelona, en España, en el mundo…Pero alguien de la familia real tendrá que buscar a la pareja idónea y no empeñarse en casarse por amor. Como Lady Di, que podía haber sido reina de Inglaterra y desde luego será la madre del futuro rey de Inglaterra, pues no puede decir: «Somos muchos en mi matrimonio y Carlos me engaña y yo le persigo y soy bulímica»… Oiga mire, eso no lo puede decir. Y este chico pues me da miedo por eso, porque si él empieza a borbonear pues no se si ella aguantará.

¿Pero crees que había amor?

Supongo que si, porque sino no se explica… pero creo que eso de casarse por amor cuando te estás jugando un reinado y en el fondo, la estabilidad de un país, pues no es muy adecuado. Además, que ella era republicana y no creyente, por lo que si se casa lo hace sólo por lo civil. Ahí hay una persona que a los 6 meses esta republicana no creyente entra ahí en la catedral con un velo tul ilusión… a mi me parece un poco burla, que no procede. Pero me parece que incluso ahí los monárquicos deberían asumir que es un hecho consumado y apoyarles.

Y ya para finalizar…Si tuvieras la oportunidad de volver a casarte con Villonga ¿Volverías a hacerlo?

Sin ninguna duda, con todas las consecuencias. Lo peor que viví fue el ser parte de una pareja truncada por una tercera persona, que es terrorífico y no se lo deseo ni a mi peor enemigo. Y el final de Vilallonga, con ese catafalco y toda esa parafernalia. Pero si, volvería a hacerlo.

«Niño mal de casa bien» está editado por Planeta.

Autor: Carmen Lopez

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