Aprovecha la oportunidad de una cita a ciegas

Si estás soltera más de una vez te habrá comentado algún amigo, vecino o familiar que tiene un amigo que encajaría contigo. Y bien, ¿cuál suele ser la respuesta cuando te proponen una cita a ciegas? La negativa.

Solemos tener bastante miedo ante situaciones desconocidas, pero cuando asistes a una cita a ciegas sabes que no tienes nada que perder… así que lo importante es ser valiente. Si te tiemblan las piernas sólo de pensarlo puedes proponerle que él vaya con un amigo soltero y tú con una amiga que esté libre: estaréis más relajados porque tendréis el apoyo de alguien conocido.

Cita a ciegas. Imagen blogseduccion.com

Eso sí, no seas idealista pensando que va a ser tu príncipe azul y optes por una velada romántica o una excursión. El mejor plan es un almuerzo o un café porque, si no funciona, podrás irte pronto y el ambiente no inducirá a confusiones.

La intuición es muy sabia así que si ves que a los cinco o diez minutos la cosa no marcha, intenta ser agradable y termina la cita lo más sutilmente que puedas. Además puedes utilizar el comodín de la llamada: pide a una amiga que te llame a los 10 ó 15 minutos de la hora de quedada y, si ves que la cosa no va, será la excusa para escaparte.

En el caso de que te atraiga, no fuerces la situación. Lo más probable es que ambos os sintáis a gusto, que no tengáis prisa por iros y, además, será fácil volver a quedar. Tómatelo con tranquilidad, ¡os acabáis de conocer!

Citas a ciegas. Imagen Starmedia.com

Una cita a ciegas es una excelente oportunidad para mostrar tu lado bueno. Si ves que empieza a explicarte traumas con sus exnovias, problemas con alcohol o drogas, dificultades para relacionarse… Cambia disimuladamente el tema y, si vuelve a retomarlo, ya sabrás que la mejor opción es huir. Además, si no funciona quizá sea una señal de que el amor llegará cuando tenga que llegar.

Pero sobre todo ten claro que una cita a ciegas tiene el potencial de ser la cita más divertida que hayas tenido. Ninguno estará condicionado por prejuicios sobre el otro, así que podéis ser vosotros mismos sin contemplaciones. ¿Te atreves?

Autor: Blanca Sanchez

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