Aprende a desconectar

Más de la mitad de la población reconoce haber sufrido estrés a lo largo de su vida y en la actualidad problemas como la ansiedad y la depresión van en aumento.

El estrés es una reacción normal cuando el organismo se enfrenta a situaciones amenazantes y se caracteriza por respuestas de nerviosismo, tensión y preocupación. Esto se acompaña de todas las reacciones fisiológicas de la ansiedad tales como el aumento de la tasa cardíaca, la respiración irregular o la tensión muscular.

Si no somos capaces de enfrentarnos ni afrontar las amenazas detectadas y tampoco podemos evitarlas, la respuesta de estrés se mantendrá dando lugar al estrés crónico, en el que además de lo anterior, se acompañará de insomnio, pérdida o ganancia de peso, cansancio, lesiones musculares, dolores de cabeza, enfermedades psicosomáticas y una continua sensación de inseguridad o temor.

Existen muchas causas de estrés, entre las principales podemos encontrar: la situación económica, las enfermedades, el paro, independizarse, mantener una relación sentimental estable, el envejecimiento, los familiares o amigos, la situación política… Lo interesante es que no es necesario que la persona que padece estrés se encuentre en una mala situación, basta con que se preocupe demasiado por estar en ella. De este modo hay personas que están muy preocupadas por la economía, pero tienen puestos de trabajo estables, o que les preocupe mucho padecer una enfermedad.

Lo que nos estresa son situaciones que pensamos que van a ser insoportables o que mermarán nuestra calidad de vida. Por tanto cualquier situación negativa se puede convertir en causa de estrés. En menor medida, hay personas que también se estresan cuando todo les va bien porque temen que cambie la situación y pierdan lo que han conseguido.

Los altos niveles de estrés se relacionan con el contexto social, pero sobre todo con nosotros mismos, nuestra manera de pensar, nuestros temores y nuestra habilidad para hacer frente a los problemas.

Frente al estrés, desconectar es una buena manera de reducir los niveles y de inmunizarnos ante el futuro. Normalmente, desconectamos cuando estamos de vacaciones o hacemos alguna actividad que requiere de mucha atención. Pero lo saludable es desconectar como filosofía de vida. No necesitaremos para ello demasiado tiempo, ni dinero, ni realizar grandes planes o viajes sino un buen entrenamiento y como siempre práctica.

Veamos unos consejos para aprender a desconectar:

  • Céntrate en la actividad que estás realizando ahora: sea cual sea su finalidad o productividad. No pienses en las actividades que has hecho, ni las que tienes que hacer en el futuro. Piensa en lo que estás haciendo ahora y trata de conectar con las emociones que te producen las actividades presentes.
  • Entrena a tu mente a parar: el objetivo es poder desconectar cuando notamos que vamos a perder los nervios o empecemos a hacerlo. Pensar en los problemas hace que nos preocupemos en exceso, de modo que si nos sorprendemos haciéndolo podemos decirnos ¡BASTA! Y dirigir la atención nuevamente a lo que estamos haciendo.
  • Trata como norma a no ser que sea estrictamente necesario, y casi nunca lo es, gastar tus momentos de ocio para adelantar tarea en el trabajo. La única excepción para esto es si disfrutamos realizando nuestro trabajo.
  • Busca la calidad en el ocio y no la cantidad. Quizá estemos cansados para irnos de fiesta después de salir de trabajar, pero eso no quiere decir que no podamos ir a dar una vuelta con algún amigo o sentarnos 15 minutos a tomar algo con alguien. De ese modo no solamente conseguiremos desconectar del día, sino que todos los días dedicaremos tiempo a la gente que nos importa.
  • Practica alguna técnica que te ayude a relajarte. Muchas personas estresadas se van una vez al mes a un balneario o a recibir masajes. El estrés crónico, no se soluciona de ese modo. Sería preferible dedicar cada día 15 minutos a hacer ejercicios de relajación y aprender a respirar correctamente.
  • Realiza de vez en cuando ejercicios de desapego. Consiste en imaginar cómo sería nuestra vida sin algo que actualmente necesitamos y vernos felices. Por ejemplo, qué pasaría si me quedara sin trabajo, o sin pareja, o sin móvil… o cualquier cosa de la que no queramos desprendernos. Este ejercicio nos ayudará a librarnos de la dependencia, disfrutaremos más de lo que tenemos si no pensamos que lo necesitamos, ya que la tensión por poder perder algo que necesitamos nos impide disfrutar de ello.
  • Dedica varios minutos al día en diferentes momentos y mientras estás en el trabajo o haciendo cualquier actividad, a no pensar en nada y simplemente darte cuenta de lo que estás sintiendo.
  • Los ejercicios de visualización te ayudarán a aprender a dirigir el pensamiento y librarte de las preocupaciones.
  • Rodéate de personas positivas y aprovecha cualquier momento para pasar tiempo con ellos y si puedes aprende de ellos.
  • Dedícate tiempo cada día para ti, libre de responsabilidades y sin el sentimiento de culpa por no estar haciendo algo que consideras útil.
  • Procura no irte nunca con tus problemas a la cama. Cuando se acerque el momento de dormir ya deberemos estar relajados y con sueño. De lo contrario es mejor no meterse en la cama. Es muy mala costumbre pensar en los problemas cuando vamos a dormir, porque quizá sea el único momento que tenemos al día para pararnos y pensar. Mejor hacerlo en cualquier otro momento, como en los atascos, mientras alguien nos está regañando por algo, cuando alguien nos cuenta algo que no nos interesa… o cuando recibamos una llamada comercial.

Para finalizar, destacar una vez más que el sentido del humor es muy bueno para desconectar, porque al utilizar el humor nos desligamos de la realidad, y tratamos de ver el lado divertido. Existen muchas maneras de desconectar y cada uno puede aprender a hacerlo a su manera. Utiliza las que prefieras, pero hazlo si quieres reducir el estrés diario.

Raúl Gutiérrez*Raúl Gutiérrez es psicólogo y autor del libro Autoestima, habilidades sociales y asertividad.

Autor: Raúl Gutiérrez

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