American Gangster: Las drogas llegan a Harlem

Ridley Scott estrena nueva peli. Denzel Washington, Rusell Crowe, cocaína, los años 70 y dos horas y cuarenta minutos de metraje. Tres de esas características nos recordarán películas como Atrapado por su Pasado o Scarface, lástima que esta cinta, aunque se la haya vendido así, no les llegue ni a la suela de los zapatos.

Durante los años setenta, Frank Lucas, un traficante de drogas recién salido de la cárcel decide introducir heroína en el barrio de Harlem usando un método muy particular para meter la droga en los Estados Unidos: poniendo la heroína dentro de los ataúdes de los soldados muertos que venían de Vietnam. Un honesto detective de la policía de Nueva York será el encargado de investigar el caso…

En un ejercicio que no es desconocido ni para el espectador ni para el equipo de la película, Ridley Scott utiliza los trucos del género para construir la historia real de Frank Lucas, el capo negro de la cocaína, que junto al George Jung de Blow y el Tony Montana de El Precio del Poder nos sirven para hacernos una idea de la época en la que les toco vivir.

No se puede negar que es un producto entretenido. Con un comienzo impactante y prometedor, la cinta está filmada utilizando el ritmo óptimo en la mayoría del metraje, aunque en ningún momento se libra del lastre de la ingente duración de la misma, pero desde luego, entretenida.

Scott firma un trabajo impecable, con interpretaciones mas o menos convincentes, pero correctas en cualquier caso, pero eso sí, con un libreto que, además de la duración y el ritmo antes explicados, dedica un tiempo ínfimo a la resolución del conflicto, y sobretodo al campo, a mi parecer, más interesante de la historia, que es la relación directa, cra a cara, del policía y el narco, donde se ve a unos actores realmente cómodos, resultones y que de haber seguido por esa estela, hubieran ofrecido un trabajo mucho más sobresaliente del que ofrecen.

Autor: Pablo Lopez

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