Alimentación y viajes: Comer en Aragón

La mejor forma de conocer una ciudad, además de haciendo vida cotidiana en sus calles y edificios, es comiendo los productos típicos que se producen en sus tierras. Por ello, si tienes pensado viajar a Aragón y quieres empaparte de su cultura, aquí tienes algunas de las claves de su gastronomía típica:

1. Alimentos típicos de Teruel: Los alimentos más cotizados de Aragón son las longanizas y los jamones de Teruel (con Denominación de Origen). Con esto se elaboran platos como las migas (pan y embutido), la sopa de ajo y el cordero o ternasco asado.

2. Postres de Teruel: Para finalizar el almuerzo en Teruel, nada mejor que probar los melocotones de Calanda o los famosísimos suspiros de amante. ¡Toda una provocación para ti y tu pareja!

3. Alimentos típicos de Zaragoza: Además de Teruel, otro punto gastronómico interesante de Aragón es Zaragoza. En esta provincia se encuentra la Comarca de Somontano, de la que hay que destacar sus vinos blancos, tintos y rosados (con Denominación de Origen) ideales para acompañar cualquier tipo de pescado, y especialmente las carnes de la tierra.

4. Platos típicos de Zaragoza: Centrándonos un poco más en los platos más sabrosos de la provincia, si vas a Zaragoza no puedes marcharte sin probar el pollo al chilindrón (pollo con un sofrito de cebolla, pimiento verde, pimiento rojo, ajo, tomate y un buen chorro de vino) y el bacalao ajoarriero. Ambos platos se consideran los estandartes de la cocina en Aragón.

5. Postres de Zaragoza: Por último, si has comido en Zaragoza no querrás acabar el almuerzo sin probar sus postres: el turrón del guirlache, los crespillos (que son buñuelos hechos con borraja), las tortas de yema de huevo y los socarrones de almendra del municipio de Uncastillo. Todos ellos son magníficos bocados que se te desharán en la boca, te harán el viaje más dulce y te llenarán el estómago de buenos recuerdos.

6. Regalos y recuerdos: Llega un punto en la relación con nuestros familiares y amigos en el que nos damos cuenta de que el mejor regalo es algo práctico y personalizado. Por eso, ¿qué mejor recuerdo de nuestro viaje que un vino elegido a conciencia o una bandeja de postres caseros? ¡Podrás elegir un producto al gusto de cada uno y siempre acertarás!

Autor: Helena Invernon

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