¿Adicta al trabajo? ¡Soluciónalo!

Disfrutar del trabajo y estar comprometido con lo que se hace es una cosa, pero sufrir de adicción por tu empleo es algo que puede llegar ser muy peligroso.

Aunque pueda parecer algo increíble, ya que la mayoría de la población trabaja únicamente por necesidad y no lo haría si se lo pudiera permitir económicamente, la figura del adicto al trabajo realmente existe y cobra cada vez una preocupación mayor, ya que ser adicto al trabajo no beneficia ni al propio trabajador ni tampoco a la empresa.

En España, se calcula que alrededor de un 10% de los trabajadores en activo presentan esta patología que puede llegar a afectar tanto su entorno familiar como laboral. Aunque durante años se consideró como una adicción positiva, hoy en día está asumido que la adicción al trabajo no es buena ni para ninguna de las dos partes.

Un trabajador adicto se convierte en una persona solitaria, menos sociable que progresivamente pierde amistades, más propenso a las enfermedades y totalmente inconformista. E incapaz de admitir en ningún momento que existe un trabajo bien hecho, lo que repercutirá en un ambiente laboral más negativo y en una mayor falta de compañerismo.

Existen dos tipos de adictos al trabajo, aquellos que insisten en trabajar más y más horas, sin respetar tiempos de descanso ni festivos, y aquellos que trabajan de forma compulsiva.

Para considerar a una persona adicta al trabajo debe presentar más de uno de estos síntomas: no dejar de pensar en el trabajo durante los días libres, ir poco a poco reduciendo el tiempo dedicado a las amistades o a las aficiones, estar habitualmente haciendo varias cosas a la vez (por ejemplo, comer mientras consultas tu ordenador), o sentirse culpable cuando hay un día libre.

La adicción al trabajo es una patología que se puede tratar y lograr un alto grado de recuperación del enfermo. Pero es realmente complicado encontrar la solución. En primer lugar porque será difícil que el afectado admita que tiene un grave problema psicológico, y en segundo lugar porque es imposible que un médico prohíba el trabajo a un paciente.

Autor: Mary Esther Campusano

Redactora de contenidos, amantes de los viajes y los felinos.

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