¡Acaba con los enfados!

Todos vivimos situaciones en las que respondemos con enfado y en casos más extremos podemos tener estallidos de ira. Normalmente son de corta duración, surgen ante acontecimientos que nos disgustan o que nos superan, pero la mayoría de las veces empeoran la situación, aparte de mantenernos en un estado muy desagradable.

La ira como parte de nuestro repertorio emocional no se puede eliminar, pero ya que tiene más efectos negativos que positivos, debemos intentar mantenerla bajo nuestro control. Ya que el principal efecto de esta emoción es que nos descontrola y ¡nos saca de nuestras casillas! Porno porno izle hd Porno Sex izle porno

¿Se puede controlar a pesar de ser una emoción tan intensa? ¿cuándo es mejor ponerle freno? Para responder a estas preguntas, vamos a explicar brevemente cómo surge: la emoción surge ante una situación concreta y activa en nosotros una serie de pensamientos conocidos como pensamientos calientes, por ejemplo, “esto es injusto”, “¿Cómo me pueden hacer eso?”, “es terrible”, “no puedo soportarlo” “¡se van a enterar!”.

A continuación y casi inmediatamente notamos cómo nuestro pulso se va acelerando, nos ponemos nerviosos y en ese momento todas las sensaciones corporales que tenemos invitan a que nuestros pensamientos se vuelvan más exagerados, incluso anticipamos consecuencias catastróficas cuando en la mayoría de los casos se trata de situaciones de incomodidad o que simplemente no se han cumplido nuestras expectativas y esto nos ha puesto furiosos.

Por tanto, nuestros pensamientos hacen crecer nuestro estado de ira y lo habitual en este punto es que realicemos conductas para aliviar la tensión. Es lo que se conoce como estallido de ira. Posteriormente pueden aparecer sentimientos de culpa por nuestra reacción desmesurada.

Ni es una sensación agradable ni aporta nada positivo en la solución de problemas, ya que es mucho más beneficioso mantener la mente fría cuando tenemos que resolver algo, sobre todo si se trata de conflictos con otras personas.

Vamos a ver algunos consejos para mantener la ira a raya y fomentar nuestro autocontrol:

  • En primer lugar tenemos que saber que los pensamientos calientes son más fácil de manejar en los momentos iniciales. Una vez la maquinaria del enfado se pone en marcha, el tiempo juega en nuestra contra. Sobre todo porque en ese tiempo continúan los pensamientos y las sensaciones corporales de estrés.
  • Es conveniente que tratemos de distraernos, quitando importancia al acontecimiento negativo y dejar las valoraciones para momentos posteriores. Ya habrá tiempo para comprobar que no ha sido tan grave como creíamos.
  • Dejemos de pensar que todo el mundo va a comportarse siempre de manera positiva con nosotros. Muchas veces no va a ser así, por muchos motivos.
  • No siempre nos va a salir todo como queremos, así que no mantengamos expectativas irreales porque la decepción y el enfado surgirán inmediatamente.
  • Si el enfado persiste o ya hemos empezado a dar muestras de tensión, lo mejor es alejarnos de la situación, centrar la atención en algo que nos distraiga y nos relaje aunque signifique dejar un conflicto a medias.
  • Realiza algún tipo de actividad física para liberar la tensión del momento, corre, baila, salta… cansarnos nos ayudará.
  • Hay personas que prefieren estar solos en ese momento, y otras todo lo contrario. Cada uno tiene sus pequeños trucos, utilízalos.
  • Tratemos de llevar un estilo de vida relajado, sin ser catastrofistas ni viendo enemigos allá por donde vayamos.
  • Justifiquemos los errores de los demás, que muchas veces no soportamos, de la misma manera que lo hacemos con los nuestros.
  • Anticipa en la medida de lo posible la emoción de ira, detecta las señales y los pensamientos que la provocan.

Cuando respondemos con ira suele haber muchas creencias irracionales detrás. Trabajemos esas creencias para intentar mantener el control en las situaciones más indeseables y nos daremos cuenta de lo poco beneficioso que es enfadarse. Además, el enfado se retroalimenta haciendo que cada vez nos enfademos por cosas más pequeñas y más a menudo.

La ira es completamente opuesta a la felicidad, de modo que convéncete para poner punto y final a los enfados. No se pueden eliminar completamente, pero sí reducirlos e impedir que dominen nuestra vida. ¡Anímate a soltar el enfado y sustitúyelo por tranquilidad y buen humor!

*Raúl Gutiérrez es psicólogo y autor del libro Autoestima, habilidades sociales y asertividad

Imagen: Corbis Images

Autor: Raúl Gutiérrez

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