Los mejores 10 musicales (que hay que volver a ver)

El tremendo éxito de última película de Los Miserables ha devuelto a los musicales una popularidad que con los años se había ido desvaneciendo. Por eso, ningún momento mejor que ahora para rendir homenaje a este género tan espectacular y sacrificado del cine, y que nos ha brindado tantas sonrisas y tantas lágrimas. Éstas son, pues, nuestros diez musicales preferidos de la historia.

Cantando bajo la lluvia (1952). Culpable de una Porno porno izle hd Porno Sex izle pornode las melodías más conocidas (y cantadas, silbadas, tarareadas…) de la historia, el film cuenta la historia de un ídolo del cine mudo que quiere abrirse paso en la versión sonora, aunque una compañera se lo intente impedir. ¿Lo más curioso? La famosa escena del baile bajo la lluvia fue grabada en una sola toma y con su protagonista, Gene Kelly, tremendamente resfriado con 40º de fiebre.

Los Miserables (2012). Revalorizada tras la última adaptación a la gran pantalla, Los Miserables se remonta a la revolucionaria Francia de los años 1830 para mostrar, a través de su personaje Jean Valjean, la desesperanza e injusticia con la que vivía la población de la época. Que Robert Downey Jr. (protagonista de X-Men, Ironman, Sherlock Holmes, Los Vengadores…) haya afirmado que nunca había luchado tanto para conseguir un papel (el de Jean Valjean) ya nos da indicios sobre la dimensión de la obra.

Moulin Rouge! (2001). Convertido en el musical romántico por excelencia del siglo XXI, Moulin Rouge cuenta con los laureados Ewan McGregor y Nicole Kidman para dar vida a dos personajes de la París bohemia, enamorados aunque obligados a ocultarlo con el fin de catapultar el Moulin Rouge hacia el estrellato. Must para cualquier adepto a las historias de amor, sólo las canciones cantadas por los mismos actores en directo -y que les llevaron muchas clases de canto y baile- ya son motivo suficiente para verla.

West Side Story (1961). Al más puro estilo Romeo y Julieta, en West Side Story no son las familias sino una versión más actualizada de las mismas, las bandas, quienes no permiten la historia de amor entre dos de sus miembros. Ambientada en la Nueva York de la época, pocos musicales le hacen sombra a este ya convertido clásico de su género.

Mamma Mia! (2008). Las canciones de ABBA son el origen de este musical, que las articula para crear la historia de una joven que busca conocer la identidad de su padre. Con un reparto de escándalo (Pierce Brosnan, Colin Firth, Amanda Seyfried), destaca la interpretación de la única Meryl Streep, rebosante de energía (y con un envidiable chorro de voz) a sus 59 años.

Amanda Seyfried y Meryl Streep en Mamma Mia! (2008)

Grease (1978). Más que un musical, Grease se convirtió en el espejo de una sociedad, una forma de vivir, una actitud, una época. Basada en la historia de amor entre un chulo John Travolta de instituto y una inocente Olivia Newton-John, la película retrata la rebeldía de los 70 y el boom de uno de sus iconos más representativos (y que da nombre al filme): la gomina.

Once (2006). En clave alternativa, Once nos acerca a la historia de un cantante callejero y su relación con una inmigrante a la que conoce por casualidad. Repleta de deliciosas melodías que narran los desamores e ilusiones de sus protagonistas, recomendamos fervientemente ver al menos una vez esta desconocida joya del cine, y que ganó un Oscar a la mejor canción.

Sonrisas y lágrimas (1965). Y si hablamos de los mejores musicales de la historia, no podía faltar el más representado de todos. Ambientado en la Austria de finales de 1930, se nos acerca a la historia de María, una alegre novicia que abandona la abadía para convertirse en la institutriz de los siete hijos de un militar retirado, el recientemente viudo capitán von Trapp.

Chicago (2002). No sólo son hombres los culpables de la violencia de género, también las mujeres. Y es que en Chicago se nos acerca a la historia de dos (y hasta ocho) mujeres que mataron a sus maridos, y que en el corredor de la muerte deben luchar para salvarse. Otro musical con profesionales de infarto, de la talla de Catherine Z-Jones, Renée Zellweger o Richard Gere.

Dirty Dancing (1987). Película que arrastró a las pistas de baile hasta a los más tímidos, Dirty Dancing consiguió, al igual que Sonrisas y Lágrimas o Grease, convertirse en un referente de su época. En ella, un bailarín Patrick Swayze descubre la fuerza del baile a una introvertida Jennifer Grey; historia que más tarde sería el embrión de otros filmes con similar trama.

Imágenes: Drafthouse, FanArt.tv.

Autor: Carola Mayol

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