Congelación de embriones, vital para cuando ambos padres tienen problemas de infertilidad

 

La reproducción asistida mediante embriones congelados no es habitual, pero tampoco excepcional

 

Es la fórmula es la empleada cuando tanto el padre como la madre no pueden tener hijos de manera natural. Por lo tanto, acuden a un banco de material reproductivo adjunto a algún centro o clínica especializada y solicitan entrar en un proceso para que embriones congelados puedan ser implantados en el útero de la mama solicitante y lograr así ser padres con ayuda médica.

 

En nuestro país no se emplea mucho esta técnica para lograr formar una familia, ya que no es usual que ambos padres presenten problemas de infertilidad. Su legalidad está recogida en la Ley de Reproducción Asistida de 2006 del gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero.

 

Dicha norma recoge que los padres  biológicos de los embriones permanecerán en el anonimato en todos los supuestos, incluidos posibles problemas futuros de salud del bebé nacido, excepción que sí se recoge cuando se donan óvulos femeninos o esperma masculino.

 

El Diagnóstico genético Implantacional consiste en un riguroso examen de los embriones para comprobar su estado y poder descartar problemas graves de salud como anomalías genéticas que pueden dar lugar a enfermedades sin cura como el Síndrome de Down.

 

Es preciso diferenciar en este punto el DGI, que se realiza antes de congelar los embriones, de la técnica de edición genética CRISPR en reproducción asistida, que hasta el momento sólo tiene un desarrollo teórico.

 

Mientras que el Diagnóstico Genético Implantacional se trata de seleccionar los embriones con mayor capacidad para la reproducción, en el segundo se estaría hablando de manipulación de determinadas características. Esta cuestión viene suscitando debate por las consideraciones éticas, que se presentan desde la propia comunidad científica.

 

 

Así pues, lo que se hace en realidad en un laboratorio de reproducción asistida es observar, mediante sistemas de incubación como Embryoscope, es el proceso de desarrollo embrionario de manera minuciosa.  La selección final es muy técnica y corresponde a cuestiones como la velocidad de división celular, que las células sean simétricas, el número de núcleos o la presencia de gránulos en el citoplasma.

 

El resto de embriones pueden ser congelados para su posterior donación, donados con fines de investigación o simplemente se descarta la conservación y se eliminan.

 

En caso de ser criogenizados, la conservación se podrá prolongar hasta el momento en que se considere por los responsables médicos, con el dictamen de especialistas ajenos al centro, que la receptora no reúne los requisitos adecuados para la reproducción asistida.

 

 

Cuando se trata de  embriones sobrantes crioconservados la mujer o la pareja progenitora deberán renovar cada dos años el consentimiento informado previamente para que sus embriones tengan el destino elegido. Si durante dos renovaciones consecutivas no se obtuviera la firma correspondiente, el centro en el que se encuentren crioconservados los embriones podrá disponer de ellos para cualquiera de los fines permitidos, manteniendo las exigencias de confidencialidad, anonimato, gratuidad y ausencia de lucro.

 

En cuanto al plazo legal para mantenerlos preservados  en nitrógeno líquido parece existir un acuerdo de 50 años.

 

¿Qué ocurre con los padres donantes y los padres receptores en relación a sus embriones restantes? Los donantes españoles no son partidarios de conocer el paradero de los mismos, mientras que a los padres receptores no parece interesarles la procedencia. Lo único que desean es que estén sanos y cumplan los criterios que marcan tanto la Ciencia como la Ley.

 

 

 

 

 

 

 

Fulvia Mancini es directora médica de Clínicas EVA

 

 

Comparte esta noticia en

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *