Injerto graso, lo más duradero y natural para tu rostro

Injerto graso, lo más duradero y natural para tu rostro

 

Las aplicaciones de botox, ácido hialurónico y algunas combinaciones como la carboxiterapia y la mesoterapia, suelen formar parte del neceser de belleza de la mujer, una vez pasada la treintena. Cuando las cremas y los cosméticos no son suficientes contra el paso del tiempo en nuestra piel, es cuando acudimos a las clínicas en busca de soluciones rápidas, indoloras y que no supongan riesgo para nuestra salud.

 

Estas técnicas que acabo de citar  cumplen con estos requisitos, más allá de un pequeñito enrojecimiento de la piel y de la necesidad de no tomar el sol ni antes ni después de aplicarnos los tratamientos. El problema, contra el que luchan los fabricantes de estos productos, que tratan de mejorar sus resultados ante la creciente demanda, es el tiempo que duran sus efectos.

 

Por supuesto, depende de cada persona y del estado de su piel, pero los efectos rejuvenecedores de una inyección de ácido hialurónico, por ejemplo, oscilan entre los seis y los nueve meses. Decir que un inyectable facial dura seis meses sería lo más justo. En el caso del injerto graso podemos hablar de años.

 

 

Claves del  injerto graso

Por mi experiencia como cirujano plástico, estético y reparador, en la que utilizo estas técnicas como refinamientos  para distintas cirugías ( no sólo faciales), mi recomendación si no es tu deseo pasar por el quirófano para realizarte un lifting facial, es que pruebes la técnica del injerto graso. Para quienes no la conozcan, se trata de extraer grasa de una parte de tu propio cuerpo. Lo habitual es hacerlo de la cara externa de los glúteos o el abdomen. Esa grasa se limpia, por decirlo de alguna manera entendible, y se optimiza para que potenciar su efecto regenerador. Es decir, tras la extracción, la grasa se centrifuga  con el objetivo de depurarla y obtener por separado la rica en células madre. Esta grasa ya “purificada” se considera por los profesionales de la cirugía estética como “oro líquido” por sus efectos inmediatos y duraderos. Además, siempre estamos trabajando con un material natural, las propias células sanguíneas de la paciente con una potente carga regeneradora.

 

Los resultados del ingreso graso se perciben inmediatamente: hidrata, voluminiza y es eficaz contra las manchas de la piel. La zona donde la grasa prende mejor y el rostro brilla con el tratamiento es la zona malar. Los pómulos se destacan, se marcan mejor sus ángulos, y la cara se percibe como más joven y fresca.

 

También el contorno de ojos se mejora con el injerto graso, como complemento a la blefaroplastia, la cirugía que corrige las bolsas en los párpados.

 

Por último, es importante también destacar que este tratamiento no precisa de  ingreso hospitalario ni ha de realizarse bajo anestesia general. Tampoco es  ni doloroso  ni deja marcas ni cicatrices.

 

 

 

 

Moisés Martín Anaya es cirujano plástico, estético y reparador y miembro de Todocirugíayestética.

Autor: Moisés Martín Anaya

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