Sexo con robots: ¿es bueno o malo para los humanos?

Conoce el sexo con robots

 

Estudios realizados han dado la cifra que una de cada 10 personas estaría dispuesta a tener sexo con robots. Los hombres parecen el doble de dispuestos a probar esta técnica.

 

El negocio de la robótica sexual mueve unos veinte mil millones de euros anuales. No es extraño que los científicos se hayan interesado en su futuro impacto en la sociedad.

 

 

Características de los robots sexuales

 

Tienen forma humanoide, construidos con la capacidad de tener actividad sexual siempre. Su piel emite olores, sus genitales se lubrican y hasta podrán alcanzar un orgasmo.

 

Samantha es una muñeca robot sexual con Inteligencia artificial incorporada. Ella es capaz de disfrutar del sexo, reaccionar a nuestro tacto y reconocer si se trata de un acercamiento sexual o romántico.

 

Tanto su boca, como su vagina o su ano, son funcionales se contrae en respuesta a estímulos.

 

Por el momento, los robots sexuales son muñecos con tecnología chatbot y algunos componentes electrónicos integrados.

 

 

Los últimos modelos, como Harmony o Samantha, te sorprenderán tanto su inteligencia basada en inteligencia artificial como su torpeza animatrónica. Nunca podrían confundirse con una persona real. Por lo tanto practicar sexo con robots nunca supliría una relación sexual entre dos humanos.

 

 

¿Qué daños pueden causar tener sexo con robots?

 

Según los investigadores y neurocientíficos la pregunta más inquietante es:  la práctica de sexo con robots reemplazarán nuestro deseo tener sexo con una pareja real?
Para los que tienen una relación sana y satisfactoria la respuesta es no.

 

Los expertos explican que del mismo modo que aceptamos juguetes, vibradores o vaginas artificiales como herramientas y no como sustitutos de la pareja sexuales; los robots sexuales ocuparán un lugar muy similar para aquellas personas cuyas relaciones sexuales no son satisfactorias.

 

Los robots servirán para ellas, así como también para las personas que no tienen pareja y quieren disfrutar del sexo.

 

 

 Sin caer en fanatismo u obsesión

 

Kathleen Richardson, profesora de Ética y Cultura de Robots e Inteligencia Artificial en la universidad De Montfort en Leicester, Reino Unido, quiere que el marketing relacionado con los robots sexuales sea prohibido.

 

«Básicamente estas compañías te están diciendo que no te preocupes, si no tienes amigo o compañero de vida, pueden crear un robot novia o novia para ti. Una relación de pareja se basa en la intimidad, apego y reciprocidad. Son cosas que no pueden ser replicadas por una máquina», comenta Richardson.

 

La profesora aconseja que se vigile la emergencia de estos productos.  Existe  una campaña en contra de los robots sexuales que está trabajando con expertos en regulación, para vetar afirmaciones sobre que pueden ser sustitutos de relaciones las humanas.

 

Tengamos en cuenta que todas las experiencias son para probar, pero cuando hacen mal emocionalmente a alguien o se transforman en adicción, el camino no es el correcto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imágenes: Infobae, The indian express.

Autor: Virginia Bruno

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