Por qué hay que ocuparse y no preocuparse en la vida 

Por qué hay que ocuparse y no preocuparse en la vida 

 

 

En la vida hay muchas cosas que no podemos controlar, que no sabemos cómo van a terminar, de las que no conocemos su naturaleza, cosas que nos sientan mal cuando no salen como queremos. Muchas veces, estamos pendientes de nuestra vida como si fuésemos un juez de línea, dispuestos a ver la falta casi antes de que se produzca. ¿Por qué sucede esto? Es innato, el ser humano por definición se preocupa, es decir, piensa antes en las cosas tanto buenas y malas y se adelanta a los acontecimientos de manera natural. Esto puede ser bueno si nos gusta planificar y disfrutamos del proceso, pero puede ser algo nefasto si siempre vivimos en el futuro.

 

 

Está claro que a todos nos gusta organizar y tenemos curiosidad por el mañana, pero si no disfrutamos del momento que vivimos y somos conscientes del presente nos podemos arrepentir. Esto pasa por tener consciencia de que hay que ocuparse de lo que tenemos entre manos y no pre-ocuparse, es decir, no tener una visión futura constante de lo que aún no ha sucedido. Por supuesto que nuestras acciones presentes tendrán consecuencias futuras, y claro que hay que ‘sembrar para recoger’, pero una cosa es ser conscientes de lo que podemos hacer por nuestra vida y otra andar sufriendo por cosas que no han pasado y que puede que no pasen nunca.

 

En ocasiones, nos pasamos todo el tiempo -valiosísimo, por otra parte- del que disponemos, pensando en aquello que podría pasar en plan hecatombe para destruir nuestra ansiada felicidad. Si nos preocupamos nos perdemos lo que hay, lo que tenemos, lo que hemos construido. Sin embargo, ¿qué pasaría si solamente nos centrásemos en lo verdaderamente tangible de nuestra realidad? Conseguiríamos ocuparnos de lo que hay y no de lo invisible, y de ese modo seríamos mucho más felices. Lo que tenga que ser será, y muchas veces no tenemos opción a lo que ocurrirá. Creemos que será malo, pero no tiene por qué.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imágenes: Pinterest

Autor: Marta Marciel

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