Cómo aprender a ser paciente con ayuda de la psicología

Cultiva la cualidad de la paciencia

 

Quizá sea la paciencia una de las actitudes o de las cualidades humanas más difíciles de cultivar. Independientemente de nuestra edad, condición o sexo, nos cuesta sentarnos a esperar el devenir de las cosas, el desenlace de los acontecimientos sin intervenir en su resultado final.

 

A veces este resultado  –si nos va a llamar la persona que nos interesa, si vamos a conseguir el trabajo que ansiamos– no depende de que hagamos esto o aquello. Solo se puede esperar y, en muchas ocasiones, no sabemos hacerlo. Cualquier intromisión por nuestra parte no sólo puede estropear nuestros planes, sino que la impaciencia en sí es una sensación muy molesta, que nos consume y que nos produce ansiedad y estrés.

 

Aprender a ser paciente le cuesta años de vida a las personas que carecen de la virtud de aguante y perseverancia en la calma. Por eso, os vamos a dejar unos consejos que esperamos os ayuden a ir ganándole la batalla a esa intrusa que nos hace, muchas veces, la vida imposible.

 

Para ser pacientes hay que tolerar la incertidumbre, convivir con ella y ser conscientes de que muchos aspectos de la vida no están bajo nuestro control y, por lo tanto, no podemos hacer nada.

 

Una vez que hemos tomado conciencia de esta circunstancia, podremos comenzar a frenar la impulsividad que nos lleva a la acción y a la anticipación.

 

La primera fase del proceso consiste en trabajar la impulsividad. Se trata de entender que la emoción debe posponerse ante el análisis de los acontecimientos. Hay que pararse a pensar qué está ocurriendo y si es bueno que yo intervenga o que aguante en mi posición.

 

 

 

La impulsividad es una predisposición a reacción de una determinada manera y nos puede arrastrar a dar pasos en falso sin que ni siquiera lleguemos a ser conscientes. Para evitarlo, cuando estamos impacientes, preocupados o ansiosos, es bueno realizar alguna tarea que nos relaje.

 

Una vez que la emoción ha bajado de intensidad, en nuestro análisis debemos valorar analizar si realmente podemos influir en los hechos y meditar si respetaremos entonces  los tiempos y el  derecho de otras personas implicadas en la situación.

 

Es bueno también valorar la ganancia o la pérdida que obtendríamos si nos dejamos llevar o no, trabajar los derechos asertivos y crear un sistema de valores en el apoyarnos a la hora de reaccionar ante las circunstancias que nos producen impaciencia.

 

 

Termino: si tienes ganas de gritar, emplea la técnica “tiempo fuera”, que consiste en abandonar mentalmente la situación que nos produce impaciencia. Este es el primer nivel de autocontrol.

 

 

Ser paciente te ayudará a lo largo de tu vida. Espero que tengas éxito en el aprendizaje.

 

 

 

 

 

Pilar Conde es directora técnica de Clínicas Origen

 

 

 

 

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