Los problemas estéticos que solucionan en el quirófano

 

Los problemas estéticos que tienen solución en el quirófano

 

 

Doctor ¿Esto se quita? La respuesta a esta pregunta, cuando se formula en una clínica de cirugía estética, puede entrar englobarse en categorías sencillas, similares a las de una encuesta: sí, no , a veces, depende.

 

 

Luego estas categorías pueden complicarse y ofrecerse al entrevistado la posibilidad de responder con más matices: depende de usted y su estilo de vida, depende de si quiere o no operarse, de los resultados de esa operación o, directamente, no, no se quita.

 

 

En esta última categoría, afortunadamente, se pueden encontrar pocos defectos o aspectos físicos que las manos de un buen cirujano plástico con la técnica adecuada no pueda hacer desaparecer.

 

 

Las cicatrices son una de ellas: no existe una goma para borrarlas pero sí es cierto que la búsqueda de una solución para las personas afectadas por quemaduras o cortes de gran visibilidad es una de las prioridades del sector.

 

 

Se trata también de borrar las huellas del paso por el quirófano, especialmente cuando hablamos del lifting facial. Los mayores progresos al respecto se han conseguido con el láser médico estético.

 

 

 

 

 

Por lo demás, hay pocas cosas en las que el bisturí no pueda operar hasta hacer desaparecer ese complejo que se viene arrastrando, quién sabe si desde la juventud. Si nos centramos sólo en el aspecto estético, hay cirugías sencillas, que no suponen en principio riesgo para los pacientes y que suelen poner fin a vergüenzas y rechazo social, en algunos casos.

 

 

La Otoplastia, por ejemplo, acaba con las llamadas orejas de soplillo que tanto atormentan a los niños y jóvenes, en una operación que dura en torno a los cuarenta y cinco minutos y que no requiere hospitalización alguna.

 

 

Se puede realizar desde la infancia, con los debidos informes parentales y psicológicos que acrediten el complejo del niño o la niña. La intervención de corrección de las orejas se realiza mediante la reducción del tamaño de las mismas, de su forma asimétrica y/o separada de la cabeza en exceso.

 

 

Otra cirugía a la que el doctor podría responder sí, esto se quita, es la reducción de pecho femenino, que a pesar de no ser una de las mediáticas, ocupa el tercer puesto en el ranking español en cuanto a demanda.

 

 

 

 

 

Esto es así porque el exceso de volumen en las mamas supone un incremento notable de peso, por lo que, en una operación en la que se reduce el tamaño se eliminan también dolores musculares, de espalda, especialmente, y en algunos casos, hasta de movilidad.

 

 

En esta operación, que se realiza bajo anestesia general y requiere ingreso hospitalario, se reducen el tejido glandular, la piel, y la grasa de la mama.

 

 

El pecho masculino grande también se quita. Cuando un hombre tiene más volumen del habitual en los senos se dice que tienen Ginecomastia, un nombre con el que también se denomina a la operación en el que se retiran esos excedentes grasos que le feminizan.

 

 

Es la cirugía estética que más piden los hombres en España y está basada en la aspiración de dicha grasa por liposucción.

 

 

Y para cerrar el capítulo del sí definitivo, de las intervenciones de carácter estético que nos devuelven a la habitación del hospital o a casa sin el defecto que nos atormentaba, tenemos que hablar de la blefaroplastia.

 

 

 

 

Este procedimiento es uno de los que más felices hace a los pacientes, porque la retirada de las bolsas o la corrección de los párpados caídos cambia no sólo la expresión, sino también la armonía del conjunto de la cara. Se realiza bajo anestesia local y sedación y puede durar entre una y tres horas.

 

 

Si buscamos una intervención muy demandada tanto por hombres como por mujeres y a la que los expertos del bisturí tuviesen que contestar «a veces”, tenemos que referirnos a la rinoplastia. Es esta una operación en la que no siempre se logran los resultados deseados por el paciente y el propio cirujano.

 

 

El más importante es que cuando se trata de modificar el ángulo, la forma o el tamaño de la nariz se trabaja sobre muchas estructuras, piel, mucosa, músculo, cartílago, hueso y tejido fibrograso. La evolución del hueso y los tejidos pueden modificar el resultado, siendo necesaria al cabo del tiempo la llamada rinoplastia secundaria.

 

 

 

 

 

En cuanto al “depende”, esta conjugación verbal no supone aquí que el resultado de una intervención quede en manos del azar, sino que el paciente y su estilo de vida anterior y posterior a la operación tienen mucho que decir. Una persona con obesidad o sobrepeso debe adelgazar primero.

 

 

No le valdría de prácticamente nada, someterse a una liposucción, que retira la grasa excedente mediante un sistema de cánulas, o a una abdominoplastia, que trabaja en los tejidos profundos del abdomen para recolocar la zona.

 

 

Dieta, ejercicio general y específico para estas áreas supondrán el éxito y mantenimiento a la larga de unos buenos resultados y nos permitirá disfrutar por más tiempo del cuerpo deseado.

 

 

 

Moisés Martín Anaya es cirujano, plástico y estético, director de Clínica del doctor Moisés Martín Anaya y miembro de Todocirugíayestética.

 

 

 

 

 

Imágenes: infobae.com, donna.fanpage.it, freepik.es, fullcircleaz.com.

Autor: Moisés Martín Anaya

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