7 Normas del protocolo del queso

 

 

Te contamos todas las claves sobre el protocolo del queso

 

 

Comer queso en cantidad moderada nos aporta una excelente fuente de proteínas, calcio y fósforo y, además, es uno de los ingredientes más deliciosos que podemos presentar en la mesa.

 

 

Pero hay tantas variedades que es difícil elegir cuál es la clase adecuada o saber cómo cortarlo y servirlo correctamente. Por ello, Delivinos, la tienda gourmet referencia en el mercado español, nos da todas las claves del protocolo del queso.

 

 

La temperatura

 

Es importante sacar el queso de la nevera al menos media hora antes de consumirlo, ya que a temperatura ambiente se aprecia mejor su sabor. También, es aconsejable conservarlo en su envoltorio original y esperar al último momento antes de cortarlo, para evitar que se reseque excesivamente.

 

El corte

 

Los quesos tienen distintas formas y tamaños. Para evitar desperdicios innecesarios y hacer más apetecible cada trozo, es imprescindible usar una técnica adecuada para cortar cada tipo. Los curados como el manchego o el idiazábal se cortan en forma de cuña y después triangular.

 

 

Los duros como el parmesano o el mahón muy curado se rompen en trozos o en lascas. Los de poco volumen o untables se suelen presentar enteros para que cada comensal se sirva la porción que desee, al igual que los cremosos como el brie o el camembert.

 

La combinación

 

Una tabla (de madera o pizarra) de quesos debe ofrecer un buen surtido de ellos. Una combinación clásica debe tener en cuenta los distintos tipos: queso de pasta dura, queso de corte, queso de pasta blanda con moho exterior, queso azul y queso fresco.

 

 

Para una tabla pequeña bastarán cuatro o cinco clases de quesos. El orden de degustación más sensato de los quesos debe ser de los de menor sabor a los más fuertes.

 

 

Con fruta fresca

 

Acompañar una tabla de quesos con higos, peras, uvas o manzanasno es solo una cuestión estética. Las más ácidas sirven para limpiar el paladar entre queso y queso. Y otras, como las fresas, grosellas o frambuesas acompañan deliciosamente a, por ejemplo, los quesos de cabra.

 

El pan: un imprescindible

 

Lo ideal es disponer de un mínimo de tres panes, blanco o baguette, tostado y de cereales. Otro tipo de panes que acompañan muy bien a los quesos son el de centeno, que encaja con quesos de cabra, el de nueces, que acompaña se toma con quesos semicurados y azules.

 

 

Con pasas, estupendo para tomar con quesos muy curados; el pan vienés con todo tipo de quesos y el pan blanco tostado a las tortas extremeñas.

 

Deco y acompañamientos

 

Los frutos secos pueden tomarse entre queso y queso, especialmente si se trata de las nueces y las avellanas. Otros frutos como dátiles, higos, pasas o castañas son también idóneos para acompañar una tabla de quesos.

 

 

Potencian, además, el sabor de los quesos curados. La mezcla con hierbas aromáticas como romero, tomillo u orégano, les va muy bien tanto a los quesos tipo fresco como a los curados.

 

 

¿Un truco? Aderezar con AOVE.  También se puede añadir elementos de color, como tomates cherry, tiras de apio, zanahoria o rábanos.

 

 

Maridaje

 

Los licores dulces acompañan a la perfección a los quesos de postre. En general, los espumosos más ligeros y frescoscomo el cava son los más recomendables porque limpian el paladar y no enmascaran los sabores.

 

 

El vino blanco y la sidra son la mejor opción para acompañar quesos más suaves y tiernos. El vino tinto y los blancos fermentados conviene reservarlos para quesos más curados, especialmente los de leche de oveja.

 

 

 

 

 

Imágenes: amp.elle.fr.

 

Autor: Júlia Gonzalvez Ferrer

Comparte esta noticia en

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *