La hipocondría en los tiempos de la pandemia del covid19

 

 

Cómo afecta la hipocondría en tiempos del Covid19

 

 

La hipocondría es la preocupación constante por la salud, en el sentido de que la persona que la padece tiene la alta convicción de  sufrir una enfermedad física grave, que puede derivarle en fallecimiento, a pesar que no existen datos objetivos por parte de los médicos y las pruebas de que esto es así.

 

 

La hipocondría se puede padecer a cualquier edad, aunque los primeros síntomas suelen aparecer al final de la adolescencia y principio de la edad adulta, y suele tener explicación por la relación que se ha ido desarrollando entre los síntomas y la gravedad que implica tenerlos.

 

 

El trastorno puede verse desencadenado por factores externos como la perdida de un ser querido, haber experimentando una enfermedad, o haber vivido una enfermedad por parte de alguien cercano. También por el hecho de haber aprendido desde pequeño a que ante la aparición del menor síntoma hay que preocuparse por si sucede algo.

 

 

 

 

 

Muchas veces en nuestra vida diaria utilizamos el término hipocondría para referirnos a sensaciones o malos presentimientos sobre nuestra salud, pero en realidad, detrás de él tiene que existir un diagnóstico de los profesionales de la psicología. Dicho diagnóstico se basa en los siguientes criterios:

 

 

  • Preocupación por padecer o contraer una enfermedad grave.

 

  • No existen en la persona síntomas somáticos o, si están presentes, son únicamente leves.

 

  • Si existe otra afección médica o un riesgo elevado de presentar una afección médica (antecedentes familiares importantes), la preocupación es claramente excesiva o desproporcionada.

 

  • Existe un grado elevado de ansiedad acerca de la salud, y el individuo se alarma con facilidad por esta cuestión.

 

  • Se muestran comportamientos excesivos relacionados con  el estado físico (por ejemplo, comprueba repetidamente en su cuerpo si existen signos de enfermedad) o presenta evitación por mala adaptación (p. ej., evita las visitas al médico y al hospital).

 

  • El agobio por la enfermedad ha estado presente al menos durante seis meses, pero la enfermedad temida específica puede variar en ese periodo de tiempo.

 

  • La preocupación relacionada con la enfermedad no se explica mejor por otro trastorno mental, como un trastorno de síntomas somáticos, un trastorno de pánico, un trastorno de ansiedad generalizada, un trastorno dismórfico corporal, un trastorno obsesivo-compulsivo o un trastorno delirante de tipo somático.

 

 

Así, en la situación de confinamiento y de posibilidad de contagio que vivimos, las personas hipocondriacas pueden agudizar sus síntomas. El miedo a contraer la enfermedad es ahora socialmente compartido y la preocupación por enfermar, resultan válidos en el actual escenario.

 

 

 

 

Es importante mantener a raya y bajo control la sensación de que el virus nos ataca, por lo que os dejo los siguientes consejos:

 

  • Evitar lectura excesiva del tema en internet.

 

  • Silenciar grupos en los cuales se está hablando constantemente de ese tema, aunque sea con consejos, noticias o bromas.

 

  • Elegir un medio informativo y un momento del día para actualizar nuestra información, preferiblemente por la mañana, para evitar por la noche estar estimulado y dificultar la llegada del sueño.

 

  • No buscar información on line constantemente ni chequearse a ver si se padecen los síntomas.

 

  • Salir a comprar cuando sea preciso, con las pertinentes medidas de seguridad.

 

  • Evitar que el tema del coronavirus sea el asunto principal de la conversaciones con amistades y familia. Tratar de distraerse y pasar un buen rato.

 

  • Programar ocio y rutinas en casa, y mantenerlas a pesar que aparezcan pensamientos de preocupación.

 

 

 

 

 

 

Resulta fundamental tomarse en serio las rutinas y las recomendaciones, porque el aislamiento puede acrecentar la intensidad de todos los trastornos y de la depresión.

 

 

Una persona con síntomas depresivos necesita activarse con actividades, y si éstas están limitadas, tal como está sucediendo, se puede derivar en un aumento de malestar.

 

 

Eso, sin olvidarnos de las personas con síntomas depresivos tienden a ver el futuro con desesperanza. En este contexto todo se amplifica, así que, ánimo y a luchar por nuestro bienestar.

 

 

 

Pilar Conde es directora técnica de Clínicas Origen

 

 

 

 

 

 

Imágenes: holadoctor.com, freepik.es.

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