Mantener la flora intestinal sana y equilibrada nos protege de enfermedades

 

 

La importancia de una buena flora intestinal para prevenir enfermedades

 

 

La flora intestinal o microbiota es el conjunto de bacterias que colonizan el aparato digestivo, incluida la boca, y que se va desarrollando a medida que avanza la vida.

 

 

Según el Dr. Domingo Carrera, médico especialista en nutrición del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas, “la relación de la microbiota y el organismo es simbiótica: mientras que las bacterias realizan una función protectora frente a enfermedades y agentes patógenos y de ayuda en la metabolización de los alimentos ingeridos, el organismo les ofrece un lugar donde vivir.

 

Entre las principales funciones de la flora intestinal está el mantenimiento de la salud del sistema inmunitario de forma que éste funcione adecuadamente, protegiendo al organismo de sustancias agresoras como bacterias, virus, hongos, sustancias químicas o metales pesados entren al interior del cuerpo.

 

 

La flora intestinal es la barrera que impide que sustancias agresoras como bacterias, virus, hongos, químicos, metales pesados o sustancias carcinógenas entren al interior del cuerpo a través del aparato digestivo.

 

 

Si la microbiota se altera o desequilibra, por ejemplo, a causa del estrés, una alimentación poco saludable, falta de sueño, tabaco, ingesta de alcohol en exceso, sedentarismo, uso de antibióticos, etc., la barrera puede volver permeable, permitiendo la entrada al organismo de agentes patógenos y sustancias deletéreas que pueden ser muy nocivas para la salud.

 

 

Consejos para mantener una flora intestinal sana

 

Tomar probióticos

 

Son microorganismos vivos que, cuando son administrados en cantidades adecuadas, confieren beneficios para la salud del huésped.

 

Incrementar la ingesta de yogurt, kéfir o kombucha

 

Son alimentos que tienen un proceso de fermentación propio, lo que hace que contengan bacterias beneficiosas vivas en el momento de consumirlas.

 

Aumentar el consumo de frutas, verduras y cereales integrales

 

Tienen un aporte adecuado de fibra dietética que al llegar al intestino es fermentada y estimula la multiplicación de bacterias beneficiosas.

 

Evitar los azúcares refinados industriales

 

El azúcar por sí mismo puede favorecer que se desarrolle una inflamación crónica de los tejidos, que puede terminar dañándolos.

 

No tomar en exceso grasas saturadas y las grasas trans

 

Afectan a la capacidad de defensa del sistema inmunológico favoreciendo la agresión de agentes patógenos externos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Imágenes: feeds.weblogssl.com, shefinds.com.

 

Autor: Júlia Gonzalvez Ferrer

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