Rinoplastia secundaria, lo que necesitas saber si quieres pasar por un quirófano

 

 

Todo lo que necesitas saber acerca de esta operación

 

 

La rinoplastia secundaria es una operación que se realiza por diversos motivos y con más asiduidad de lo que podría pensarse. La nariz es una parte compleja del rostro, en la que hay que enfrentarse en quirófano a tejido blando, que puede evolucionar de distinta manera a lo esperado, y también, de diferente forma a la que el paciente imaginaba.

 

 

Los cambios en la punta de la nariz son una de las causas por las que los pacientes solicitan una segunda intervención, aunque también puede darse el caso de desviación del tabique nasal y otras deformaciones, como la llamada V invertida.

 

 

En cualquiera de estos supuestos, resulta vital la información previa al quirófano. El paciente debe conocer en consulta estas y otras posibilidades y el cirujano, como es mi caso, debe informarle de cómo va a ser el abordaje en esta área tan compleja. 

 

 

Éste debe ser conservador y no agresivo, ya que, de un lado, puede dar lugar a un mal resultado y, del otro, está supeditado a dos factores que se pueden controlar, pero nunca del todo. Me refiero a los procesos de cicatrización e inflamación postoperatorias.

 

 

Ambos pueden producir fallos, aunque es cierto que la última tecnología puede ayudar a prevenirlos mediante la evaluación y la planificación. Dispositivos como Vectra H1, con el  trabajamos en nuestra consulta, permiten una anticipación del resultado, que también puede servir de orientación para el paciente.

 

 

Un caso a comentar es el de los pacientes que se intervienen de una rinoplastia secundaria, cuando en la primera se corrigió un tabique nasal desviado por fractura o fracturas. La rinoplastia es aquí más difícil, porque esos huesos se han deformado o fracturado y el cartílago probablemente se ha movido.

 

 

 

 

 

 

La rinoplastia secundaria se puede complicar cuando es necesario realizar un injerto de cartílago de otras zonas del cuerpo y no se encuentra ya el tejido necesario en la nariz. 

 

 

Como medidas para evitar este segundo paso por el quirófano  es fundamental el riguroso seguimiento de los cuidados postoperatorios, que incluyen, por ejemplo, las advertencias de no hacer deporte ni llevar gafas hasta que el médico lo permita. 

 

 

Nunca se debe faltar a las revisiones, puesto que el resultado final puede comenzar a apreciarse a los dos años. Desde el momento en que se abandona el quirófano y hasta esa fecha, la nariz puede evolucionar y es preciso que el doctor pueda seguir y corregir, si es posible, los cambios. 

 

 

El postoperatorio de la rinoplastia es corto y a partir de la semana se pueden realizar las actividades normales sin problema. Además de esa recomendación en torno a la práctica deportiva y a las gafas, hay que dormir boca arriba durante los primeros días y, atención, muy importante: no podemos sonarnos la nariz. 

 

 

Sobre el maquillaje, algo que preguntáis mucho en consulta, habrá que esperar una semana, pero, eso sí, cuando llegue la hora de los retoques en el espejo, sin presionar.

 

 

Por lo demás, hacia los cinco días, una semana, podrías volver al trabajo.

 

 

 

 

 

Artículo redactado por: María Teresa Achiques es médico estético, cirujana facial  y Directora Médica de Sensabell Plastic Surgery .

 

Autor: Júlia Gonzalvez Ferrer

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