Las dietas extremas pueden poner en peligro tu fertilidad

 

 

Los riesgos de seguir una dieta extrema para tu fertilidad

 

 

Ser madre y perder peso no son para nada incompatibles. Muy al contrario, el ginecólogo, tras realizar los controles pertinentes, lleva junto a la futura mamá un control del peso lo más estricto posible.

 

 

El sobrepeso y la obesidad son perjudiciales en el embarazo y pueden poner en peligro la salud del bebé y de la gestante. Además, el exceso de kilos en relación a nuestra masa corporal perjudica también a la fertilidad, por lo que si el embarazo es un objetivo a medio y, sobre todo, a corto plazo, es bueno mantenerse en forma.

 

 

Ahora bien, cuidado con las dietas extremas, esas llamadas dietas milagro, con las que se logra o se intenta lograr una pérdida rápida y que suelen estar basadas en la prioridad de un tipo de alimento o un método. Pongamos como ejemplo las hiperproteicas o la disociada.

 

 

 

 

 

 

Este tipo de planes de adelgazamiento no sólo no funcionan en el largo plazo porque se acaba recuperando el peso perdido y más, sino que suponen un serio problema para la salud. Si nos centramos en la fertilidad, si se mantienen el tiempo pueden provocar un estado generalizado de inflamación.

 

 

La dieta basada en el consumo excesivo de proteína produce un estado de inflamación generalizada, con producción de acidosis (existencia de demasiado ácido en los líquidos corporales), lo cual acaba afectando al riñón.

 

 

Los planes hiperproteicos de adelgazamiento discriminan el consumo de hidratos de carbono mientras que la llamada dieta disociada logra la pérdida de peso gracias a no mezclar grupos de comida.

 

 

Es decir, a mantener alejados en el menú los hidratos de las proteínas y estos dos tipos, a su vez, de otros nutrientes que los creadores de este plan de adelgazamiento consideran neutros, como son las verduras, algunos aceites vegetales y la leche.

 

 

 

 

 

 

También en este caso se acaban viendo afectados órganos como el riñón y el hígado, además de contribuir a carencias nutricionales y un efecto rebote muy importante.

 

 

No hay que limitar, no obstante la advertencia, a estas dos dietas, sino a cualquiera que no mantenga un importante equilibrio entre los grupos de alimentos (proteínas, carbohidratos, oligoelementos, vitaminas, grasas). Estos planes para adelgazar acaban pasando factura al organismo.

 

 

Si se quiere perder peso para favorecer la fertilidad y un embarazo más sano, la recomendación es hacer deporte ((media hora / 45 minutos de actividad cardiovascular al día) y comer de manera equilibrada, con la supervisión, si es posible, de un nutricionista o del médico de cabecera.

 

 

 

 

 

A los varones les recomiendo los alimentos ricos en antioxidantes, que mejoran la calidad espermática y a vosotras, una vez logrado el positivo, retirar absolutamente las verduras , las frutas y la carne crudas para evitar el toxoplasma, un parásito responsable de alteraciones gravísimas en el feto.

 

 

También deberéis dejar de comer queso blando, aquí, a causa de la listeria, una mal que puede acabar en muerte fetal.

 

 

Fulvia Mancini es directora médica de Clínicas Eva

 

 

 

 

 

 

Imágenes: br.freepik.com, mujerhoy.com, vix.com.

 

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