Los secretos del lifting cérvico-facial

 

Todos los detalles sobre el lifting cérvico-facial

 

 

Hoy en día existen muchas herramientas en nuestro arsenal estético de carácter no quirúrgico que pueden ayudar a mantener a raya el envejecimiento.

 

 

Me refiero a la medicina estética y sus tratamientos, sobre todo los inyectables, como botox y/o ácido hialurónico, que actúan solucionando problemas puntuales del rostro: la aparición de arrugas, la pérdida de volumen o la caída del óvalo facial.

 

 

La mesoterapia es muy útil en este sentido y apenas tiene riesgo siempre que se practique en los centros adecuados, que estén homologados y donde los profesionales estén acreditados para realizar su labor con garantías para el paciente.

 

 

En una o varias sesiones, la piel aparece más tersa, no hay arrugas de expresión, se aprecia más luminosidad, mayor volumen.

 

 

En definitiva, los rellenos o fillers, por usar el anglicismo, son eficaces, pero su duración, este es el gran inconveniente, es limitada. En seis meses es necesario volver a inyectar.

 

 

Otro asunto es que sólo trabajan las estructuras superficiales, por lo que cambian la apariencia del rostro, pero no llegan a la raíz del problema.

 

 

La solución de grandes resultados a largo plazo para la belleza facial es el lifting quirúrgico, que trata la cara y el cuello, es decir, el lifting cérvico-facial.

 

 

 

 

 

 

Para el lifting facial no hay una edad límite, hay una salud límite.

 

 

Con el aumento de la esperanza de vida, pero sobre todo de la calidad, someterse a una intervención para mejorar estéticamente depende de cómo se encuentre esa persona, de si tiene alguna enfermedad o diagnóstico que le dificulte para pasar por el quirófano.

 

 

Dependerá de cada individuo, pero se suele recomendar a partir de los 35-40 años, cuando se comienzan a hacer visibles los efectos de la gravedad, el envejecimiento de la piel y la pérdida de volumen.

 

 

Estos son los tres factores principales que se trabajan en esta intervención, una de las más largas, con una duración de entre tres y cuatro horas, con anestesia general o local con sedación, y que consiste en recolocar las estructuras faciales a nivel profundo, es decir, trabajando la musculatura de la cara.

 

 

La operación no sólo estira, tal como se piensa, también aborda la pérdida de volúmenes, algo más necesario todavía tras alisar los tejidos. El objetivo es mantener el perfil facial sin cambiar la expresión.

 

 

¿Cómo se realiza el abordaje en el quirófano?

 

Gracias a complementos como el botox o el ácido hialurónico, antes citados, se ha podido suprimir el llamado lifting frontal, que ya no se practica.

 

 

Para trabajar la frente se realizaba una incisión en el cuero cabelludo. Hoy en día este proceso se ha sustituido por las inyecciones de botox, que paralizan la musculatura, eliminando las arrugas de expresión.

 

 

Sí se realizan otras incisiones, pegadas y escondidas tras los pliegues de las orejas, con el fin de trabajar el tercio inferior, y otra en la zona de barbilla bajo el mentón, para operar la parte del cuello. No es necesario cortarse el cabello para realizar las incisiones.

 

 

 

 

Los aspectos que corrige un lifting facial son los que envejecen la expresión:

 

Caída y laxitud de las mejillas

 

La intervención busca reparar este aspecto, resaltando el pómulo. Un injerto de grasa propia del paciente como complemento ofrece un resultado fresco y juvenil.

 

 

La caída de la mejilla se soluciona mediante la colocación endoscópica de suturas que tensan la musculatura y la grasa del tercio medio facial.

 

Surco nasogeniano marcado

 

Marca de expresión que parte del final de la nariz y que desciende en oblicuo hasta el final de la boca. Un aspecto importante del procedimiento se basa en tensar esta zona.

 

Líneas de marioneta

 

Son la prolongación de las anteriores. Van desde el final de la boca a la barbilla. En el lifting se elimina la flacidez de estas comisuras.

 

Arrugas periorales

 

Aparecen encima del labio superior. Al tensarse el área desaparecen estas marcas.

 

 

Bandas de platisma

 

Pliegues verticales del cuello hasta el comienzo del escote. Se eliminan las bandas al recortar el músculo sobrante y caído, relajándolo mediante incisiones y definiendo el ángulo del cuello.

 

Laxitud de la piel cervical

 

Se trabaja una vez eliminada la papada, mediante la extracción de la grasa .

 

 

Estos  aspectos se tratan en el lifting cérvico facial de manera tridimensional, es decir desde la parte profunda de los músculos faciales. Después, la piel se aplica sobre su sitio sin tensión.

 

 

Sólo así se consiguen resultados más duraderos y naturales. Esta es la clave. Si se pierde la expresión, si se nota en exceso, no se ha obtenido el mejor resultado.

 

 

 

 

 

Moisés Martín Anaya es miembro de AECEP cirujanos.

 

 

 

 

 

Imágenes: thebeautyeffect.com, sunrisebotanic.com, prideofindia.com. 

 

 

Comparte esta noticia en

Escribe un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *