Me sitúo detrás de tí vendo tus ojos con un pañuelo y te digo que no te muevas. Pasan unos segundos. Intentas escuchar no oyes nada. Algo suave te roza la cara. ¿Otro pañuelo? En efecto, te estoy acariciando la cara con un pañuelo de seda. Sientes en la oreja derecha el picor del pañuelo, te hace unas leves cosquillas cuando pasa por tu lóbulo. Ahora de la oreja derecha pasa a la izquierda. Acompaño las caricias del pañuelo con suaves besos. Préparate para más...
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