Únete a la moda del sexo ‘slow’

El movimiento Slow nace como reacción al estilo de vida que promueve el capitalismo, el cual asocia la idea de éxito a un alto rendimiento productivo y como es obvio, el culto a la velocidad. Este movimiento está formado por personas de todo el mundo que promueven un estilo de vida más pausado.

Lo cierto es que estamos en un mundo en el que todo nos invita a vivir de una manera veloz, con la vista fija en la meta, sin pararnos a contemplar el paisaje, sin tomar conciencia de lo que sucede en el interior de nuestro organismo o a nuestro alrededor. Hemos pasado de ritmos lentos y campesinos ajustados al clima y a la naturaleza, a ritmos desorbitados de 24 horas al día los 365 del año.

Las mujeres de hoy se pasan el día entero trabajando, van de un lado a otro o haciendo shopping, reponen fuerzas picando algo o en un fast food y terminan la fiesta con un ‘polvo’ rápido de apenas cinco minutos. Como consecuencia de este estilo de vida las personas suelen padecer el SFA -el síndrome de la felicidad aplazada- una profunda angustia por no tener nunca el suficiente tiempo para cumplir con todas sus obligaciones, además de posponer cualquier experiencia gratificante para un futuro que nunca llega.

sexo

Los integrantes del movimiento Slow dicen que el culto a la velocidad está llegando a su fin gracias a la filosofía de vida que se está promoviendo alrededor del mundo. La comida, esencialmente mediterránea, ahora es sobre manteles y realza el valor del ‘disfrutar’ despacio y charlando. Son comunes las sobremesas reposadas, los aperitivos en terracitas, y las cenas que se alargan como si no hubiera un mañana.

Con el sexo pasa lo mismo, se realza el valor del sexo tranquilo y relajado. El slow promueve una relación sexual que incluya también el quedar, salir, pasear, comer y dormir abrazados. Por supuesto no estoy hablando de compromiso, ni de juramentos de fidelidad, estoy hablando de recorrer una piel con admiración para poder reconocerla después. Y para ello hay que aprender a cambiar el jadeo gritón y apresurado, por un suave y profundo exhalar e inhalar reposado y profundo.

Hay que olvidarse de todo y llevar la concentración hacia el propio cuerpo y seguirle los pasos al deseo sin ponerse ni objetivos ni metas. Estimular apenas con la presión de las manos lo que las manos te pidan, recorrer la piel con la punta de la lengua lo que la lengua mande, sin tiempo; hasta que, como por arte de magia tus neuronas se activen y toda tu seas sexo, sin pensar en el otro, sin conciencia, exigiendo sin pedir que las cosas transcurran como tú quieres. Esta es la parte más difícil porque para el sexo lento has de recuperar un poco el egoísmo para poder gozar sin límites.

 

Imágenes: dmodaenvzla/ joveneseuropeos

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