Sexo por las orejas: el poder de un susurro

Los hombres tienen más desarrollados la vista y el tacto, pero las mujeres somos especialmente sensibles al oído. Las palabras susrradas al oído tienen un alto componente erótico.

En un capítulo de ‘7 Vidas’, Aída habla de las fantasías sexuales y dice: “Algo tan sencillo como que te suban a la lavadora y te susurren al oído ‘dame un buen fregao, putita’, no lo sabe hacer cualquiera”. No iba desencaminada. La palabra es el mayor afrodisíaco para la mujer y si se trata de susurros, su poder erótico se magnifica.

No hace falta recurrir al improperio, como hace el personaje de Carmen Machi, pero acercarse a menos de un palmo de los labios de tu pareja e insinuarle lo que deseas en ese momento… puede ser un cóctel afrodisíaco muy eficaz.

Desde la prehistoria, cuando el hombre era cazador desarrolló una visión de largo alcance para poder detectar a la presa. La mujer, en cambio, tenía que proteger el hogar, por lo que se mantenía constantemente en estado de alerta. Desarrolló la capacidad de captar cualquier cambio en el entorno con sólo dar un vistazo.

Con el resto de los sentidos sucedió algo parecido: el hombre oye, la mujer escucha; ellos respiran, nosotras olemos; ellos son resistentes, nosotras sensibles…

En esta línea, el oído de la mujer se ha convertido en la vista de los hombres, el sentido más sensible sobre todo cuando se trata de estímulos sexuales.

El sexólogo Francisco Cabello afirma que “la paralingüística, es decir, la entonación que se emplea al hablar, nos pone en contacto con la experiencia de apego adquirida en la infancia, y cuando es similar al tono empleado habitualmente por nuestra madre, genera confianza y facilidad para la entrega sexual”.

¿Cuántas veces has escuchado la voz de un locutor de radio y te has imaginado a un hombre muy sexy al microfóno? Normalmente asociamos las voces profundas a hombres fuertes y atractivos. No siempre es así, pero es la teoría que demuestra el poder que tiene la voz.

Estudios científicos demuestran que las mujeres asociamos las voces más graves a hombres fuertes con espaldas anchas y caderas estrechas. Mientras que los hombres imaginan que las voces agudas pertenecen a mujeres con la cintura estrecha y las caderas con curvas.

La Universidad de Albany (EE.UU) hizo un experimento con 149 hombres y mujeres y una serie de voces grabadas. La finalidad era encontrar las más agradables, que justamente correspondían a las personas que se habían estrenado precozmente en las relaciones sexuales y tenían cierta inclinación a la promiscuidad.

El estudio llega a la conclusión de que “el sonido de la voz de una persona conlleva información sutil sobre el estatus biológico y la conducta sexual del que habla”.

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Autor: Ana Pitarch

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