CUNNILINGUS: en cambio, cuando es ella la que recibe la legua de él entre sus piernas para perderse en el origen del mundo, hablamos de connilingus.
Y, COMBINANDO... Estas dos exquisitas posibilidades que ofrece el encuentro entre dos cuerpos puede darse también de forma combinada, y es entonces cuando se pone en marcha un auténtico 69. Una postura tradicional pero que no pierde adeptos por el inmenso placer que proporciona dar y recibir al mismo tiempo.
Secretillos para un sexo oral satisfactorio Para que te animes a experimentar este placer de dioses te revelamos algunos secretillos que te harán conocer el cielo:
Dúchate con tu pareja antes de vivir esta experiencia. Además de ser una excelente forma de entrar en clima, el agua rebajará el sabor fuerte que a veces puede tener el sexo. No vayas directa a tu objetivo. Juguetea por las zonas cercanas con tu boca para ir reconociendo el territorio y para preparar a tu pareja a lo que está por venir. Besar, chupar, lamer...esa es la clave. Olvídate de usar los dientes. Morder es un extremo que no resulta satisfactorio, evítalo.Excítale mediante besos interminables que le hagan sentir tu aliento por esa zona cercana a la que va a ser tu meta final. No te apures, el preámbulo es fundamental para hacerlo poner a mil. Incentiva el deseo al máximo. Cuando creas que ha llegado el momento, cuando él no pueda postergar su deseo ni un minuto más, introduce en tu boca el fruto que él está deseoso de ofrecerte. Es importante que estés cómoda y que tú también puedas disfrutar de esta experiencia. No olvides que el placer es a dos. Mide la presión de tus labios. No es cuestión de que él lo introduzca en tu boca, cada movimiento y cada paso tiene que estar cargado de sensualidad. Aprieta un poco los labios para hacerlo gozar al máximo. Cambia de movimientos. El más típico es el de entrada y salida, pero aquí el único límite es la imaginación. Relájate y experimenta otras variantes. Imagínate que estás frente a un sabroso helado, anímate a jugar con él. La rapidez e intensidad dependerá del gusto de cada uno. Cada hombre es un mundo, presta atención a sus reacciones, escucha a su propio cuerpo, sus suspiros, sus movimientos. Sólo así encontrarás cuál es el ritmo adecuado. No olvides que, además de boca, tienes manos. Permíteles entrar en este juego y acompaña con caricias lo que ya han empezado tus labios y tu lengua. Recorre su espalda y piérdete allí donde termina. Si no quieres que termine ahí todo, retírate antes de que llegue al orgasmo. La respiración acelerada y la tensión muscular te lo indicarán.