Shock Delight Collar
Su corazón le dijo que volviera a buscar su mirada, pero su mente, más fría y analítica, o al menos, todo lo fría que podía estar después de un orgasmo, la obligó a dirigir su mirada y sus todavía tambaleantes pasos hacia el cuarto de baño. De vuelta a la mesa, incómoda por haberse tenido que quitar las bragas a causa de la humedad que rezumaban, miró a la curiosa banda que se había juntado allí. Todos pertenecían al mismo canal de chat, y era la primera reunión que realizaban. El ambiente era genial. Verles el careto a los amigos de los que ni siquiera conoces su voz o más aspecto físico de que el de las dos dimensiones de una fotografía era toda una novedad.
Se hablaba animadamente de todo un poco: del chat, de los ausentes, de los presentes, de las conversaciones más peliagudas que podían recordarse, e incluso algunos, los más veteranos, hablaban de los viejos tiempos, mientras repetían una y otra vez la consabida frase de "el canal ya no es lo que era". También se hablaba de sexo, por supuesto, aunque menos. Al fin y al cabo el canal era de temática fetichista, de dominación/sumisión, aplicado naturalmente al sexo. Aunque por algún extraño motivo siempre resultaba más fácil hablar de esos temas amparados en la suave protección del monitor que allí, en vivo, delante de todos.
Noelia miró a su alrededor, buscando. No lo encontró. Su mirada se paseó por los asistentes, regocijándose brevemente en algunos de ellos. Aquella revoltosa que siempre echaba chispas metiéndose con todos en el canal, pero a la que todos querían; la pareja ideal, amo y esclava, que se habían conocido en el canal, pero aquella era la primera vez que se encontraban en la vida real; el fundador del canal, que quería aparentar que era un avezado amo, aunque todos sabían que era un corderillo más bueno que el pan, pero le dejaban que él pensara que ellos se lo creían; el Amo de verdad, con mayúsculas, experto de años en la vida real pero sin sumisa actualmente ya que la última le había dejado porque no podía aguantar por más tiempo aquella vida.
La sumisa en busca de amo a la que nadie quería acercarse porque no se había duchado aquel día; los típicos enteradillos que no tenían idea de lo que significaban las siglas d/s, pero que estaban allí buscando carne fresca; y un grupo de incalificables, de difícil identificación, ya que, bien por timidez, bien por otras oscuras razones, no soltaban prenda, limitándose a sonreír a veces con risa de hiena, y otras de forma enigmática, sin que se pudiera adivinar lo que rondaba por sus cabezas. Siguió buscando. Mientras intentaba quitarse de encima al pesado pulpo que parecía multiplicar sus manos, empezó a preguntarse lo que le había ocurrido. No conseguía explicárselo. Desde luego, no creía en el flechazo, en el amor a primera vista, pero el hecho es que con solo mirar a los ojos de aquel tipo, ella había tenido un orgasmo.
Por primera vez en su vida, sin tener que estar varios minutos masturbándose, había conseguido llegar. De hecho, cada vez que hacía el amor se quedaba tan fría como un trozo de hielo. Jamás ningún hombre la había llevado hasta el clímax. Y no era porque fuera lesbiana, ya que los escarceos amorosos que había tenido en su juventud con compañeras tampoco habían conseguido su objetivo. Solo cuando soñaba y se masturbaba durante largos y tediosos minutos, conseguía llegar. Por ello no llegaba a entender como esa noche... ¡Allí estaba de nuevo! Volviendo de la barra del restaurante con una copa en la mano, imponente, enigmático, atrayente. Rápidamente preguntó a su mejor amiga en el canal, que se sentaba a su lado, si conocía al tipo en cuestión.
- Si, claro. Es Wolfie. ¿No lo sabías?
- No... yo... no lo sabía - mientras hablaba no dejaba de mirarlo.
- Yo he hablado algunas veces con él. Es simpático, pero demasiado enigmático, demasiado... "raro", hasta para raritos como nosotros - añadió con una risilla tonta
Noelia no contestó. Quedó de nuevo sumida en sus pensamientos mientras le observaba. Quería que la mirara de nuevo, que se fijara en ella, pero él seguía charlando con el grupo en el que estaba sentado.
Recordó como se había sentido cuando sus ojos realizaron contacto. Había notado como una sacudida, casi zarandeada, totalmente dominada por aquellos profundos ojos.
Se había sentido mojada desde el primer instante, mientras que una reacción irresistible de su cuerpo había hecho que los pezones de sus pechos se levantaran al instante, duros, sensibles, al tiempo que sus fuerzas flaqueaban, hasta notar que el orgasmo la vencía. Ahora lo recordaba mejor, ya que recién ocurrido apenas era consciente de ello. Con los recuerdos todavía frescos, vio como él se levantaba de nuevo para ir a la barra, y repentinamente, sin pensar lo que hacía se encontró abordándolo allí mismo, en la barra, y con palabras casi inaudibles se oyó a sí misma hablar.
- Hola. Soy Noelia. Aunque igual me conoces más por mi nick, Lascivia. Sacó su mejor sonrisa a relucir.
- En ese caso, si usamos los nicks, yo soy Wolfie. Encantado.
Sus piernas temblaron de nuevo. Aquella voz, aquella maravillosa voz, casi hacía que se derritieran sus oídos. Recuperó la compostura que pudo de la que se le había derramado por el suelo e intentó decir algo original. Tenía que ser algo atractivo, que captara su atención para que no la dejara. Algo inteligente.
- ¿Vienes mucho por aquí?
Estúpida, estúpida, estúpida, fue lo que pensó al escucharse a si misma.
Él no se molestó, y saco a relucir una maravillosa sonrisa.
- Pues la verdad es que es la primera vez. ¿y tu? A partir de ese momento, la conversación discurrió de forma fluida entre los dos. Empezó de forma trivial, y poco a poco iban cambiando de temas. Los minutos pasaban como si fueran segundos, al tiempo que Noelia se sentía flotar más y más acercándose a las puertas del cielo. Tan solo la preocupaba el hecho de que había sido ella la que le había abordado a él, y la forma en que lo había hecho, nada discreta. La verdad es que ella no era ninguna devorahombres, pero tampoco ninguna mosquita muerta.
Se consideraba a sí misma un término medio, a lo que a la mayoría gusta de llamar "normal" como si ese adjetivo realmente significara algo. Le gustaba vestir discreta, aunque aquella noche había elegido algo más bien ajustado, para marcar pecho. El tamaño de su busto era algo de lo que se sentía secretamente orgullosa. Pero por el contrario había optado por unos discretos pantalones en lugar de la minifalda, porque tampoco quería pasarse. En sus gustos sexuales también era completamente "normal" como a ella le gustaba pensar. Si iba por aquel canal era porque la gente era muy legal, tenia buenos amigos y amigas allí, y los temas que se discutían... bueno... sin ser nada anormales, tampoco estaban tan mal.
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12.02.2008 - 21:48h - anonimo dijo:
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